Producto

Un París con vino, nigiri, pizze

Alleno japoniza un espacio en Ledoyen. Bartolomeo, gin con especias. Papa Sapiens sabe bien. Oliva española en París. Leche ¡animal! Billecart-Salmon: 200 tacos. Felicità en 4.500m2. Ferias de vino en París.

Señorío de Montanera

A la nueva línea de jamones y paletas ibéricos de producción 100% ecológica, se suman las referencias de los embutidos basados en recetas de las matanzas tradicionales.

El rodaballo y la piel

Nuestra gran cocina popular, y especialmente la de los asadores, ha dado categoría de honor al rodaballo entero, con su sibarítica piel como bocado más apreciado al contrario de otras culinarias de pedigrí que no la estiman.

El secreto está en el grano

Integrales, blancos, rosas, negros, rojos, verdes... Cada vez hay más variedad y el mercado no escatima esfuerzos para aproximarlos a los consumidores. El arroz, con sus múltiples variedades, está de revival.

París soleado y olé

Vino por fuera, rosa por dentro; bufet libre por 35,90 €; Beaupassage y alta cocina; Roger esculpe y chocolatea; Marqués de Cáceres en la copa y Herráiz en el plato; más terrazas; Astier carnívoro; Robuchon tiene buenas (32) estrellas y Constant enseña.

Explosión marina

Constituyen una de las señas de identidad de la gastronomía asiática, pero se están ganando un hueco trascendental en nuestra mesa. La rebelión de las algas no ha hecho más que empezar, abriendo las puertas a un nuevo mundo de aromas y sabores.

Muñoz y las olivas

Francés con la oliva en la sangre. Alexis Muñoz, maestro del aceite de oliva, explica la raíz de su conocimiento y sus años junto al oro líquido. Sus viajes alrededor del mundo le han proporcionado un paladar que afirma reconoce 350 variedades de aceitunas.

El Encinar de Humienta

Las familias Collar y Yartu crearon la empresa en 1998 con el objetivo de ser una referencia en el mercado cárnico nacional. Su actividad, centrada en el ganado vacuno, tiene cada vez mayor presencia en Europa y en países de África y Asia.

Bocados bajo cero

Fueron diferenciadores de clases, indicadores de sibaritismo y de poder adquisitivo y son un lujo al alcance de cualquiera, una excelente forma de terminar una opípara comida. Sin embargo, pese a la idoneidad del clima su consumo en España es escaso.