Experiencia, tesón y esfuerzo fueron los pilares sobre los que Santiago Ijalba fundó su bodega en 1999. Tan seguro estaba de su proyecto que no dudó en bautizarlo uniendo el principio de su nombre con el final de su apellido; Santalba. Y es que, para ese año, ya era conocido en su Rioja natal pues su andadura laboral en el mundo del vino había empezado 35 años antes. Natural de Haro, la ciudad conocida como capital del rioja, e hijo de viticultores, creció entre viñedos y barricas, se formó en enología, y a la temprana edad de 20 años fue cofundador del Grupo de Criadores y Exportadores, hoy Grupo Rioja, uno de los organismos encargados de potenciar la comercialización del vino de la DOCa. Hoy en día, casi 60 años después, es el único miembro fundador en activo. Trabajó durante décadas como máximo responsable de una conocida bodega y asesoró en la creación de otras dos hasta que llegó el momento de concretar su propio proyecto.
La bodega
Bodegas Santalba, ubicada en Gimi leo, a apenas 5 km de Haro, se encuentra en el centro de un viñedo de 4 ha fruto de un proyecto de I+D+i, basado en conseguir en las uvas mayores contenidos de antioxidantes mediante técnicas naturales y ecológicas de viticultura. De hecho, todos los viñedos propiedad de la bodega son ecológicos y el resto de uvas que adquiere están a una distancia máxima de 10 minutos en tractor, garantizando la calidad óptima de las materias primas y clasificando la bodega en Vino de Zona Rioja Alta, como consta en sus etiquetas desde la cosecha 2021. En la actualidad, Santiago cuenta con el apoyo de sus hijos en la gestión de esta bodega familiar; Roberto, responsable de exportación y del área técnica conjuga la tradición vinícola de la familia con una formación enológica internacional, mientras que Laura es responsable de la gestión.
El vino
Santalba Reserva, que comenzó a elaborarse en el año fundacional de la bodega, basa su calidad en una exhaustiva selección de los viñedos, en este caso se escogieron parcelas de bajo rendimiento con una edad media de 45 años. La cosecha de 2019 fue menor que la de años anteriores pero el clima permitió que la uva llegara a su maduración óptima en condiciones sobresalientes. Estos viñedos se caracterizaron por un menor vigor que dio como resultado racimos más pequeños, menos compactos y con uvas de menor tamaño, condiciones clave para la máxima calidad. Santalba Reserva 2019 en vejeció durante 18 meses en barricas de roble americano de primer y segundo uso para desarrollar un vino complejo, elegante, limpio y fresco que, guardado en óptimas condiciones, se podrá disfrutar hasta 2036.