A mediados del s. XIX la plaga de la filoxera en Europa propició la rápida expansión del viñedo en la zona de Jumilla que, por aquel entonces, no era una región vinícola de primer orden como lo es hoy en día. El visionario Roque Martínez fundó en 1870 junto a otros dos socios la primera bodega comercial de la zona que posteriormente su hijo, Pedro Luis Martínez, ya en solitario, hizo prosperar hasta conseguir que su nombre se asociara con vinos de calidad. La gestión de la bodega se mantuvo dentro del entorno familiar hasta que en 2011 fue adquirida por la familia Bastida que ha mantenido la filosofía inicial pero la ha adaptado a las nuevas tendencias del consumidor realizando continuas inversiones para contar con modernas técnicas de vinificación.
La bodega
Situada en el centro de Jumilla, es la única que sigue elaborando dentro del pueblo y mantiene la arquitectura inicial y depósitos de hormigón que datan de 1950. Con este respeto por el legado de los fundadores los nuevos dueños han realizado ampliaciones y restauraciones para desarrollar la bodega moderna que es hoy en día sin descuidar su carácter histórico y artesanal. Según sus propias palabras “nuestra filosofía e identidad es mantener la tradición, desde el cuidado y control en el viñedo, de manera sostenible, cuidando minuciosamente todos los trabajos y procesos en bodega de una forma natural hasta el embotellado final de los vinos”. Cuentan con viñedos con una gran diferencia de altitud, desde los 400 a los 950 m, ascendiendo gradualmente en valles paralelos de sur a norte donde realizan el cultivo ecológico, trabajan además con numerosos viñedos de varios agricultores donde realizan controles para disponer de uvas de diferentes variedades, altitudes, edades y suelos. Con un 80% de cultivo de secano, la mayoría en vaso, los rendimientos de sus viñedos son escasos debido a la baja pluviometría. Además de la monastrell, variedad reina de Levante, también trabajan con syrah, garnacha tintorera, garnacha, tempranillo y cabernet sauvignon, dentro de las tintas y sauvignon blanc, verdejo, macabeo y airén en las blancas.
El vino
Para este vino eligieron la finca Hoya de La Carrasca que alberga un viñedo de 9,49 ha plantadas en 1982 con la variedad monastrell de secano cultivado de forma ecológica. Realizan controles organolépticos de la uva durante todo el proceso de maduración para finalizar con una selección exhaustiva en campo y una vendimia manual. La vinificación se realizó en depósitos de hormigón durante 10 días, utilizando el sistema de delestage –método por el que se vacía totalmente la cuba y, transcurridas unas horas, se vuelve a enviar el mosto-vino al depósito, ejerciendo así un efecto muy parecido al bazuqueo–. Finalmente envejeció entre 8-9 meses en barrica de roble francés y americano. El resultado es un tinto jugoso, vibrante y fresco que, guardado en óptimas condiciones, podrá disfrutarse hasta 2031.