Bodegas Resalte tuvo desde sus inicios un objetivo claro, elaborar vinos a medida de cada parcela, pues cada tierra es diferente y en una misma región vinícola convive una amplia variedad de microclimas. Ahora, 26 años después, se puede decir que han logrado su objetivo con creces. Gracias a sus 80 hectáreas de viñedos propios y controlados –todas en ecológico– repartidas en 100 parcelas distintas a lo largo de 14 pueblos ribereños, elaboran vinos con muy diferentes personalidades y un factor común, la calidad. Desde el principio apostaron por mantenerse a la vanguardia de la tecnología –hace 26 años la elaboración por gravedad era impensable– y fieles a su filosofía, las instalaciones son un reflejo de los viñedos que han ido adquiriendo. En los últimos años han incorporado depósitos de hormigón de distintos tamaños, fudres y vasijas de gress para un afinamiento diferente según lo pida cada elaboración.
Origen
Fue el primer vino que la bodega sacó al mercado, de ahí su nombre, también es una cuidada elaboración que refleja el carácter tanto de la bodega como de las infinitas posibilidades de la tierra que lo alumbra. Seis viñedos en seis pueblos ribereños –Peñafiel, Roa, Anguix, Valdezate, Fuentenebro y Tubilla del Lago–, cada tierra con sus características particulares y su propio microclima. En este caso, la añada 2021 resultó de gran calidad pues durante el mes de septiembre las noches frías y los días de calor contenido mantuvieron la acidez en los niveles deseados y los taninos madura ron de forma excepcional, dando lugar a vinos frescos, largos y profundos.
La clave
La esencia de Origen se encuentra en su sistema de elaboración, pues al igual que cada uno de los viñedos requiere cuidados específicos a lo largo del año, la vendimia manual está sujeta a la cata en el campo, y cada parcela se vinifica y envejece por separado para finalmente realizar el ensamblaje buscando el equilibrio adecuado. Tras el despalillado la uva no se estrujó y la elaboración se realizó por gravedad, sin bombeos agresivos que puedan maltratarla. Posteriormente se envejeció durante 14 meses en barrica –80% francés y 20% americano– con trasiegos cada 4 meses. Tras el ensamblaje final reposó 4 meses en depósitos para, luego, alargar su crianza en botella. El resultado es un vino serio pero fresco, que ha recibido varios reconocimientos internacionales gracias a su apreciado estilo y que, guardado en óptimas condiciones, podrá consumirse hasta 2034.