Un sarcófago egipcio, cráteras griegas, ánforas romanas, barricas de barco, prensas de uno y dos caracoles, copas de cristal de Murano del s. XIX, porrones y botellas de vidrio catalán, libros de enología… y así hasta 5.000 objetos componen el Museo del Vino y del Cava Ramón Canals, una colección que habla de la sabiduría el compromiso transmitido durante generaciones en la pequeña población de Castellví de Rosanes. La casa solariega a la entrada de esta localidad fue el inicio de la bodega Ramón Canals que ha ido creciendo con los años y ahora elabora bajo la garantía de cuatro DDOO; Cava, Penedès, Montsant y Priorat.
Crecimiento controlado
Comenzaron en 1903 elaborando vinos tranquilos que luego vendían a granel, hasta que en 1975 Miquel y Ramón Canals –padre e hijo– desarrollaron sus primeros cavas y posteriormente vino embotellado. En estos últimos 50 años no han parado de crecer con el mismo objetivo desde el inicio “elaborar vinos que se disfruten sin barreras”, es decir, vinos cercanos, sin artificios, que mantengan el legado de esta tradicional zona vinícola pero que se acerquen al consumidor actual. En este momento el equilibrio generacional es perfecto, bajo la batuta de Ramón –2ª generación– y sus hijos, Marta en la gestión y desarrollo y Ramón en la dirección técnica apoyado por Xavier Benaiges, trabajan en una amplia gama de vinos que ya requiere la ampliación de las instalaciones. La familia está inmersa en el desarrollo de otros 1.000 metros cruadros destinados al embotellado de vinos tranquilos, crianza de cavas y, por supuesto, el museo.
Cavas de mosto flor
Para las dos elaboraciones se realizó la vendimia de forma manual y escalonada lo que permite recoger cada variedad en su momento óptimo. Tras el prensado neumático, únicamente se selecciona el mosto flor –el de mayor calidad– y cada variedad se fermenta por separado. La diferencia estriba en que a las 3 variedades clásicas de la región, xarel·lo, macabeo y parellada, se le añadió chardonnay en el caso de Durán Origin Gran Reserva 2023 –un homenaje a Mercè Durán, abuela materna de la familia– cuya crianza en botella es superior a 36 meses; mientras que para Ramon Canals Gran Reserva Limitada 2021 este periodo es superior a 48 meses con el fin de que desarrolle progresivamente su complejidad y personalidad, no en vano se trata de una menor producción de la que gran parte se destina al mercado japonés.