Viajes

Al otro lado del mundo

Sídney es una ciudad increíble. lo es por las velas blancas que decoran la Opera House, por sus playas de arena blanca, por su gastronomía, por sus espacios verdes y, también, por su excelente calidad de vida.

La isla bonita

Es una de las islas más impresionantes del planeta. No hay duda. De hecho, es una de las que tiene los desniveles más vertiginosos. Baste el dato: pese a su tamaño (48 km de largo por unos 28 de máxima anchura), su altura supera los 2.426 metros en el Roque de los Muchachos.

Paisajes de arena

De las impresionantes ruinas de Ammán y Gerasa a los corales del mar Rojo, pasando por el MAR Muerto, Petra y el desierto de Wadi Rum, donde Ridley Scott rodó El marciano, son algunas de las muchas sorpresas que depara Jordania.

Vinos y castillos

Muchos consideran Cigales como una escapada “de día” por su proximidad con Valladolid. Pero son tantos y tan notables sus atractivos que merece la pena pasar un fin de semana entre bodegas subterráneas, monasterios seculares, castillos, tierras de cultivo y la placidez del Canal de Castilla.

Pura naturaleza

Es uno de los países más ecológicos del planeta. Un lugar donde la naturaleza juega un rol principal. ¿La consecuencia? Paisajes de una impresionante belleza y experiencias únicas que quedan para siempre en el recuerdo.

Medinas y Cuscús

La región se está transformando a pasos agigantados para convertir la tradicional hospitalidad local en un producto turístico que, sin perder su autenticidad, ofrece lujos y comodidades a precios muy asequibles.

Tierra de Vikingos

Entre las ciudades de Bergen y Stavanger están algunos de los fiordos más espectaculares. A esta atracción que suponen sus maravillas naturales se suma su potencial gastronómico.

Colores y especias

A la belleza de sus playas y marismas litorales se une un alto grado de desarrollo humano. Kerala es la cara más atractiva de un país donde el exotismo y la armonía se dan la mano, y la gastronomía despliega una sinfonía de contrastes.

La isla esmeralda

El sobrenombre de la ruta costera del atlántico se debe a las múltiples tonalidades de los condados de Cork y Kerry. Abruptos acantilados, interminables prados, restos megalíticos y pueblos marineros donde disfrutar de su exquisita gastronomía.