Viajes

Pisando el aire

En el corazón de la provincia de Málaga, una senda inverosímil se agarra a las paredes verticales del desfiladero de los Gaitanes, donde el río Guadalhorce se abre paso hacia el mar a través de espectaculares paisajes de agua y roca.

El balcón del Ebro

La ciudad, dos veces milenaria, con creces, enseñorea el valle del río y es dama de cuatro culturas históricas que en el mismo solar originaron la Salduie ibérica, la Caesaraugusta romana, la Medina Albaida Saraqusta árabe y la Zaragoza cristiana, sin mudar el nombre desde que los romanos se lo asignaron en honor de Augusto.

Saber, comer y vivir

Se celebran 800 años de una de las ciudades universitarias pioneras en Europa, que se convirtió en capital monumental y religiosa durante siglos dejando un asombroso legado patrimonial, que hoy se ha transformado en meca gastronómica.

Tierra adentro

Al norte de Cádiz, el tiempo se detiene de forma consciente. Es la condición imprescindible para disfrutar de esa nitidez que ha contagiado sus aldeas; de ese paisaje quebrado que envuelve sin remedio, y de una exquisita gastronomía que se reconoce en su pasado.

La costa del sol poniente

Las tierras de Hokuriku se extienden al oeste de Tokio y llegan hasta la orilla del Mar de Japón, atesorando algunos paisajes y ciudades menos visitados. El tren bala Hokuriku Shinkansen ha abierto camino para viajar cómodamente enlazando lugares marcados por la cultura tradicional.

Una ciudad, dos continentes

Uno no puede considerarse un auténtico viajero hasta que no ha paseado por Estambul y ha navegado por las aguas del Bósforo, el estrecho que separa Europa y Asia. Porque, de todas las urbes de la antigüedad que han resistido al paso de los siglos, ésta es la que despierta un mayor abanico de sensaciones. Por supuesto, también gastronómicas.

Al calor del hielo

A bordo del barco Ventus Australis es posible recorrer el laberinto de hielo y agua de la Tierra del Fuego y llegar hasta el Cabo de Hornos uniendo aventura, expediciones en las islas, comodidad, seguridad y absoluto respeto al medio ambiente.

Sal, playa y cataplana

La costa atlántica portuguesa de Alentejo y Algarve que mira al oeste, se conoce como Costa Vicentina. La bordea un formidable parque natural, que se puede seguir a pie, a lo largo de acantilados y playas ideales para el baño y el surf. Nunca falta un restaurante para disfrutar de los sabores procedentes del mar.

Ecos de hospitalidad renovada

Nacida hace más de mil años para hacer caminar a Europa hasta el fin del mundo en pos de un brazo de estrellas, Compostela es una ciudad para andar. Para perderse entre rúas de piedra, algunas poco más anchas que el espacio que media entre los hombros, y dejarse llevar por sus ecos centenarios.