La archiconocida bodega es de las pocas de nuestro país que cuenta con un maestro cubero y tres toneleros que fabrican en la propia bodega los depósitos y barricas de elaboración. Fundada en 1932 por Isaac Muga y Aurora Caño en un edificio bicentenario, se caracteriza por la utilización del roble en todo el proceso de elaboración y crianza, y por mantener los sistemas tradicionales combinados con la última tecnología. Fueron pioneros en introducir en España la selección de visión óptica, donde se detecta –gracias a una cámara de alta resolución– por un lado, las hojas, peciolos y trozos de sarmiento para ser descartados, y por otro, los granos que no cumplen las exigencias de calidad que caracteriza a sus elaboraciones. Gestionada en la actualidad por la 5º generación de viticultores y 3ª de bodegueros, con Isaac Muga como director técnico, muestra en su amplia gama de vinos el carácter esencial de esta zona de La Rioja donde los viñedos se extienden desde las faldas de la Sierra de Cantabria hasta los meandros del río Ebro.
ADN Muga
Cuentan con 355 ha en propiedad además de contratos de larga duración con viticultores locales donde todos los viñedos empleados se encuentran en un radio de 25 km alrededor de la bodega. Una zona privilegiada de la Rioja Alta donde el Ebro serpentea entre viñedos confiriendo al terreno su carácter arcilloso, de tierra caliza y aluvial. Situados en altitudes que van desde los 450 a los 650 m, prima entre sus variedades la tempranillo, que se entremezcla con graciano, garnacha tinta y mazuelo en el caso de las tintas y viura, malvasía riojana y garnacha blanca en el caso de las blancas. En sus modernas instalaciones se respetan los sistemas de elaboración tradicionales como son la trasiega por gravedad y la clarificación mediante clara de huevo fresca, consiguiendo esos vinos que les han permitido mantener un carácter y una personalidad propios muy definidos.
Elegante y persistente
Para su Selección Especial –seleccionado en la clase business de Emirates Airlines– utilizan viñedos de entre 30 y 60 años, situados en terrazas de suelos pobres y bien drenados, de bajos rendimientos, que aportan finura y estructu ra. La vendimia se realiza de forma manual en cajas de 180 kg y, tras la selección, la fermentación alcohólica tiene lugar en tinos de roble con suaves remontados. La crianza se alarga 26 meses en barricas de roble francés seguida de clarificación con clara de huevo fresca y afinamiento de mínimo 18 meses en botella. El resultado es un vino suave y redondo, de textura sedosa con final largo, elegante y persistente que, guardado en óptimas condiciones, puede disfrutarse hasta 2038.