Viajes

Vino, sal y conservas

En la capital portuguesa se hace muy buen vino. Merece la pena perderse entre los viñedos y bodegas de la región que rodean Lisboa. Allí se producen vinos con una gran calidad y notas muy frutales, aromáticas y salinas.

La región del agua

Comparte con la provincia de Huesca las máximas alturas de esa cordillera, paisajes de impacto, espacios naturales, encantadoras localidades con casas de piedra y tejados de pizarra, una gastronomía auténtica y contundente y agua, mucha agua: la que regalan las propias montañas.

Por la rivera croata

La ciudad de Dubrovnik, Patrimonio de la Humanidad, vive un nuevo esplendor, completamente curada de las heridas de la guerra. Ha recuperado sus monumentos y sus calles son un gran espacio gastronómico al aire libre: pescados y mariscos del Adriático y carnes y vinos de las islas y tierras vecinas.

De barra en barra

Una ciudad no sería nada sin sus bares. En la populosa capital del Turia, cobran importancia por la afición al copioso almuerzo matutino. Y a la hora del vermut, las barras se atildan y engalanan de marisco.

48 horas con sabor

Ibiza no es solo baile. También se come. Aquí, con permiso de Andoni Sarriegui, corresponsal mallorquín, y en el escueto espacio de 30 tuits, 48 horas golosas, con desayuno monumental, cinco restaurantes, un teatro de copas y la mejor puesta de sol ibicenca.

Templos, playas y aceite de oliva

La múltiple experiencia de las maravillas del país se enlaza en un recorrido desde Atenas, a través del Peloponeso y finaliza en Creta, isla que guarda los vestigios de la fabulosa civilización minoica.

Asturias

Desde los Picos de Europa se desprenden cadenas montañosas, que unas veces descienden bruscamente hasta el mar y otras con cierta suavidad, formando valles, con frecuencia profundos. Este hecho es la causa de que climas y suelos sean muy variables y en consecuencia que también lo sean las producciones alimentarias.

Delicias imperiales

En dos horas se puede pasar del siglo XXI a la Edad Media viajando a Fez, una de las cuatro Ciudades Imperiales de Marruecos junto a Marrakech, Meknés y Rabat. El lugar preserva tradiciones y oficios seculares repleto de lujos y una gastronomía sugerente.

Ciudad abierta

Huelva está acostumbrada a definirse por lo que la rodea… o por quienes la visitaron. Tierra de descubridores, su cocina le está dando voz propia. Y hoy por hoy, puede proclamar, sin reparos, que (también gastronómicamente) merece ser descubierta.