Francisco López López-Bago entró en el Grupo Gourmets en el año 1997 para encargarse de una sección del Club Vinos, luego pasó a dirigir la Guía Vinos Gourmets y la Gourmetour, y por fin, en 2005, le nombraron director general del Grupo. Sabe, como nadie, distinguir la calidad de un producto y sus posibilidades comerciales y es muy consciente de la competencia feroz a nivel internacional que impera, no sólo en el sector agroalimentario y vitivinícola, sino también en el mundo de las ferias. Así que, ha decidido no dormirse en los laureles.
¿Cuál es el objetivo del SG?
Poner en contacto a productores con compradores, ese es el objetivo principal, que el elaborador encuentre su comprador.
¿Cómo se monta una feria internacional de 55.000 productos? ¿Cuál es el proceso?
Pues el proceso realmente empieza cuando estamos celebrando la propia feria, ahí ya estamos viendo nuevas ideas, nuevas cosas que incorporar y sobre todo fallos que hemos cometido, afortunadamente no muy grandes, pero los vamos anotando. Luego, nada más acabar el Salón, le damos a todo el equipo dos semanas para que nos mande un informe con todo lo que ha vivido, con todas las cosas que podemos mejorar y de eso sacamos un acta que luego se implanta como mejoras. Además, hay que añadir la cantidad de ferias que visitamos, nos gastamos un dinero a lo largo del año visitando ferias para ver qué es lo que hace nuestra competencia o, no nuestra competencia, lo que hacen otros y así nosotros poder mejorar.
¿Cuáles son las mayores dificultades con las que os encontráis?
Bueno, por un lado, la competencia tanto privada como institucional y luego intentar reinventarnos todos los años, que no es fácil después de 50 años que vamos a cumplir este año y 39 de Salón que estamos a punto de celebrar. Por lo tanto, yo creo que esas son las dificultades más profundas que tenemos, renovarse o morir, dicen por ahí.
¿Qué ha cambiado en el sector del producto gourmet en los últimos 50 años?
Todo, desde la propia calidad del producto, la manera de elaborarlo, la presentación, la distribución, el auge desde hace ya décadas. Y sobre todo también todos los involucrados en esa cadena de valor, cocineros, productores, distribuidores, en fin, todos de alguna manera nos hemos dado cuenta de que el producto gourmet es sinónimo de calidad y a todos nos gusta comer bien. Eso ha ocurrido en los últimos 50 años, hemos pasado de la noche al día.
¿Y en el sector de las ferias?
Antes eso era una reunión de amigos, los primeros Salones que recuerdo sin estar trabajando en el Grupo Gourmets, era una serie de gente que se reunía ahí, eran bastante más locales. Todas las ferias lo eran, ahora se han profesionalizado y son puntos de encuentro de negocios. Ahora tienen un componente internacional que antes no existía y, sobre todo, la gente viene a hacer negocios. Tú no puedes decirle a un señor que se venga a una ciudad como Madrid o cualquier otra del mundo, ya sea en su propio país, a pasar el día, el que viene tiene que venir con una agenda, prepararse la feria.
¿Cuáles son las ferias de alimentación más impresionantes del mundo?
Pues la primera en cuanto al producto gourmet es el Salón Gourmets, feria número uno mundial de producto de calidad. Y luego ferias generalistas donde puedes encontrar cualquier tipo de producto, para mí son: Anuga en Alemania, Sial en Francia y Gulfood en Dubai.
¿Te inspiran o vas por libre?
Claro que me inspiran. De hecho nosotros algunas ideas las hemos tomado en el pasado de algunas de estas ferias y las hemos adaptado a la nuestra, entre ellas por ejemplo el Túnel del Vino, que la verdad es una idea que se nos ocurrió a nosotros pero no lo teníamos tan claro, y luego, vimos algo parecido en una feria en Londres y nos lanzamos, ahora tenemos... las cifras del año pasado, si mal no recuerdo, creo que fueron 357 marcas y 290 bodegas. O sea que de alguna manera sí te inspiran, y luego también cuando ves algo que no está bien hecho, para no hacerlo tú.
El año que viene el Salón celebrará su 40º edición con un crecimiento sostenido desde la primera en 1987 ¿es factible que siga creciendo o el producto gourmet tiene un tope?
No, no tiene un tope, nosotros estamos ahora basados principalmente en la internacionalización del Salón, en este momento aproximadamente un 80% de nuestra oferta es nacional y un 20% es internacional, hay mucho campo para crecer. A todo el mundo le gusta comer bien y sobre todo productos de diferentes países o zonas del mundo, por lo tanto la posibilidad de mejora es absoluta y sobre todo a través de la internacionalización.
¿Cómo saber si un producto es gourmet?
Buena pregunta, nosotros después de 50 años tenemos una definición que te podría leer, pero es muy larga. Un producto gourmet está relacionado con la calidad, tiene un componente de precio y de escasez también, pero en el fondo es que sea bueno o malo. Ahora bien, tener el paladar para distinguir, eso ya es experiencia, probar, eso ya es catar. Hemos hecho hasta estudios y demás y le podemos dar obviamente mucha más enjundia a la respuesta que te acabo de dar, pero realmente el producto de calidad es aquel que está bien elaborado, que es bueno, y puede que te cueste 10 o 3.000 €.
¿Buscáis vosotros a los expositores u os buscan ellos?
Los buscamos nosotros pero en el fondo es recíproco, nosotros tenemos un equipo comercial que en el mes de mayo empieza otra vez su labor para el Salón del año siguiente, o sea, trabajamos a un año vista, como hacen todas las ferias. Afortunadamente también hay una serie de gente que nos llama proactivamente porque quieren repetir.
¿Rechazáis expositores?
Sí, más que rechazarles vemos que no encajan en nuestra feria y simplemente les decimos que ésta no es su feria, que hay otras que pueden ir de producto generalista. Y sí, todos los años, dependiendo del año, pues 15, 20, 30 empresas se quedan fuera porque no tienen el perfil.
¿Cómo se lo toman?
La mayoría lo entiende y, es más, nos piden que les sugiramos qué ferias son las ideales para ellos. Hay alguno que no le sienta del todo bien, pero es que al final, si vienen y el visitante no va buscando ese producto, no les va a ir bien, van a perder su tiempo y su dinero.
Las actividades y los concursos tienen un peso muy importante en Salón Gourmets ¿por qué?
Ahora sí, antes no tanto. Eso nos lo dio el ir a ferias y contra todo pronóstico, y si me apuras, hasta con nuestro equipo en contra. Yo aposté por ello porque creía que una feria como la nuestra, ya con tantos años, es como un árbol de Navidad, tú lo montas todos los años y dependiendo de la cantidad de adornos que le pongas, es más bonito, más vistoso y para no caer en la monotonía de hacer todos los años lo mismo y sobre todo para ayudar al expositor a dar a conocer su producto. Tú puedes tener el mejor producto del mundo, pero si no lo conoce nadie, pues te lo comes tú.
Los campeonatos, show cookings, catas, charlas, presentaciones, son una manera para que ese producto sea conocido dentro de un Salón donde hay dos mil y pico expositores. Son parte del core de la feria con 8 escenarios este año.
¿Cuál ha sido el problema más inverosímil al que te has enfrentado durante la celebración de un Salón?
Pues mira, en el año 2005 me nombraron director general del Grupo, hace ya 21 años, y me llama el que era entonces director de la feria, Fernando Balmaseda, que ya se ha jubilado, y me dice que tenemos un problema muy gordo y no voy a decir quién, nada más llegar me montaron un pollo, pero literal, me estrenaba como director general, iba yo ahí, vamos a ver qué pasa. Y me echaron una bronca apoteósica, y no sabíamos dónde meternos ni Fernando, ni yo... y me dije, esto de montar ferias no es tan glamuroso como se ve desde fuera. Luego resulta que no fue para tanto y se solucionó sin problema.
¿Qué es lo más grato de tu trabajo?
Conocer a los productores y los proyectos que tienen. Me fascina cómo te lo cuentan, y es que lo viven muy intensamente, cuando estás en sus casas y tienes la posibilidad de que te lo expliquen. Primero, no sé por qué, los productos te saben mejor donde los elaboran, ya sea en una bodega, una almazara, una conservera, un secadero... que cuando los compras y los pruebas en tu casa.
¿Y lo más ingrato?
No cumplir objetivos. Cuando te propones un objetivo y no lo cumples por la razón que sea, falta de recursos humanos, financieros, me da igual, pero ves que no. Y luego sobre todo te da bastante rabia cuando al final lo aparcas y de repente lo hacen otros y con éxito y dices tú, guau, esta idea la teníamos nosotros ahí en el tintero. Supongo que no se puede llegar a todo.
¿Cómo ves el sector agroalimentario y vitivinícola en la actualidad?
Estamos en el momento de nuestra vida, en los últimos 50 años se ha mejorado y se ha innovado más que los últimos dos siglos. Se están haciendo bien las cosas, tanto las instituciones como las empresas privadas. Nos queda mucho por hacer, pero estamos en un momento muy importante para que se creen los cimientos para el próximo siglo, siglo y medio, tanto a nivel gastronómico como enológico y culinario.
Precisamente te iba a preguntar por el futuro.
Lo importante es no relajarnos, no pensar que somos punta de lanza, que lo somos, y quedarnos ahí, porque hay mucha más competencia que antes.
Tenemos que dejar de mirarnos el ombligo los unos a los otros y ayudarnos un poquito más, seguir trabajando y apostando por la calidad.
¿Qué quieres de regalo en este 50 Aniversario?
Que me inviten.
¿Que te inviten?
Sí, y que me den un premio, porque no me han dado ninguno y no me importaría –se ríe–. No, a ver, que la gente lo pase bien. Vamos a hacer un acto donde vamos a dar unos premios y reunir a un montón de amigos, y queremos que la gente lo pase bien y que al final podamos rememorar esos 50 años, de 1976 a hoy, celebrar y divertirnos.