Compañía estelar

Pequeños placeres

Café, chocolate, pan... y últimamente té, productos que tienen el don de amargar o encumbrar cualquier comida y que en los últimos 50 años han desarrollado una variedad y calidad impresionantes.

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Por Lara Sanjuán

Publicación Web: 21/09/2026

La expresión “café, copa y puro” tan arraigada en la cultura española ya se reseñaba en las páginas de esta revista en 1977, describiendo el café como “reconfortante y perfumado, elixir de la conversación”. Considerado en ciertos periodos un bien de lujo siempre ha contado con sus amantes y sus detractores, allá por 1693, Isidro Fernández Matienzo advirtió en Discurso médico y phísico agradable a los médicos ancianos y despertador para los médicos modernos contra el medicamento café, “esa desabrida y amarga bebida, poco útil para las enfermedades de mujeres” en su lugar recomendaba tomar agua caliente.

Pero la cosa no acaba ahí, algunos teólogos se opusieron al consumo de café entre la cristiandad, argumentando que se trataba de un remedio satánico del vino, convirtiéndose por arte diabólico en la sangre de Satanás. En Suecia, en el siglo XVIII el rey Gustavo Adolfo condenó a dos personas a morir envenenadas, el uno con té y el otro con café, evidentemente, ambos sobrevivieron al rey. Detractores aparte, y en palabras de Pedro Plasencia, colaborador de esta publicación en 1992, los únicos enemigos reales del café son los sucedáneos.

En 1988 se recogía un amplio listado de cafés que “Madrid engendró”, desde el mítico Café Gijón hasta el Café Varela, en la calle Preciados, pasando por el El Imperial, Café Comercial, Lorenzini, Café Lión, Antiguo café y la botillería de Pombo, en Carretas, donde Ramón Goméz de la Serna impulsó en 1912 su célebre tertulia que años más tarde Gutiérrez Solana inmortalizaría en un cuadro que hoy se puede visitar en el Museo Reina Sofía, La tertulia del café de Pombo (1920). Fuera de nuestras fronteras invitaba a los lectores a visitar, a través de su historia, Sotheby’s y el Café Bagatelle, inaugurado por el mismísimo príncipe de Gales.

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En 1978 se explicaba la diferencia entre el té negro y el verde.

Los años 2000 trajeron los cafés de especialidad, el interés por el arábico y el auge de los baristas. Mejor en grano que molido por aquello de la oxidación de los aceites esenciales y extraído en frío para conservar todo el sabor. Capítulo aparte es el origen, Indonesia, Panamá y los cafés más caros del mundo como el australiano Skybury o el Hawi Kona y Blue Montain de Jamaica, también el de Etiopía, cuna de los cafetales, un producto único cuya genética ha permanecido intacta. Por tipo de café, expreso o latte, cultivados a 1.800 metros de altitud o según su tueste, todos ellos han salido recogidos en las páginas de esta publicación.

Chocolate puro

En 1978 esta revista organizaba “Los test gastronómicos de CG” que consistían en recomendar productos a los lectores a través de personas expertas en el arte del buen comer. Nestlé, Suchard, Elgorriaga y Valor fueron las marcas escogidas –pues no había más– para esta cata en la que incluso contaron con 3 niños como catadores, de esta manera todos los grupos de edades quedaban representados.

De 1520 data la llegada de este producto a España, quién lo trajo, es otra cuestión. No se sabe si fueron los monjes o los expedicionarios de Pedro de Alvarado, lo que sí se sabe es que se consideró como un medicamento reconstituyente para aliviar las más diversas afecciones. Tal fue la pasión que despertó entre los españoles que en 1644 los alcaldes de casa y corte de Madrid prohibieron la venta de chocolate líquido para acabar “con el espectáculo de los ciudadanos bebiendo chocolate en público y en despreocupada holganza”. Como se relataba en el artículo de 1982.

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La historia del café se relató en 1977.

De prohibirse a exhibirse, la revolución del chocolate a manos de maestros pasteleros como Paco Torreblanca, Oriol Balaguer, Ramón Morató, Enric Rovira y pastelerías destacadas como Cacao Sampaka, Pancracio, Alma de Cacao, Moulin Chocolat o Pomme Sucre también han ocupado estas páginas, hasta nuestros días con el concepto Bean to bar, donde se selecciona cada haba para garantizar que el chocolate conserve sus aromas y matices únicos. Los hemos catado todos como contamos en 2012 y más tarde en 2025.

Hispánico por excelencia

“Loa del pan español” titulaba CG en 1977 un artículo que recorre la geografía española a través de la historia del alimento hispánico por excelencia. Con ilustraciones de sus semillas y características por territorios, describía el pan blanco andaluz, el candeal de Castilla, pa de pagès catalán, el mollete de Andalucía y el rollo de Valencia. Del otro lado, el “pan tecnológico”, ese pan con aspecto y sabor a serrín, que nada tiene que ver con el pan de antes, como decían “cuando caía al suelo un trozo de pan, era costumbre besarlo después de haberlo recogido, aquel pan que era alimento del cuerpo pero también del alma”.

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Defensores y detractores del café se juntaron en 1992.

Y es que en esta revista ya en 1992 se hablaba de las cartas de panes en los restaurantes y de los platos que mejor acompañan a cada tipo de pan, como el Viena para los pescados con salsas elaboradas con mantequilla o los panes candeales que casan a la perfección con corderos y cochinillos.

Y llegó el boom de la masa madre y de la proliferación de obradores y una vez más, CG estuvo presente para desmontar el mito y enumerar las panaderías y tahonas artesanales que de verdad elaboraban “pan gourmet” porque como explicaba Ana Guerrero, del Horno de San Onofre a esta revista en 2021, “al final es más cara una barra comprada en cualquier sitio que solo dura un día que una hogaza de calidad que al tercer día sigue conservando la frescura”.

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En 2025 se reflejaron los exquisitos chocolates actuales.

La ceremonia del té

Y llegamos al té, la bebida más consumida en el mundo, después del agua, representada en obras de la literatura universal como Alicia en el País de las Maravillas o protagonista del Boston Tea Party, detonante directo de la revolución americana. En 1995 Pedro Madera escribió para esta revista un interesantísimo artículo en torno a la ceremonia del té, en el que explicaba paso a paso –incluidas fotos– cómo llevar a cabo este ritual en rigurosa exclusiva para CG.

Javier Martínez Gil, Maestro del Té, único español en conseguir el título –apenas había seis en toda Europa– y representante oficial de la Fundación Urasenke mostró toda la simbología y belleza de este rito.

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El pan siempre ha sido motivo de investigación en esta revista.

Como publicación decana en el arte del buen comer, esta revista intenta guiar a sus lectores recomendando lugares que no defraudan, desmontando mitos o invitando a disfrutar de la ceremonia ancestral del té, del buen pan o de un exquisito café arábica, y es que ya lo decía esta revista hace 50 años, “el café, es una de las pocas costumbres que practicamos, cotidianamente, todos los españoles, en todas las provincias y pueblos del país”.

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1977 empezó con una cata de chocolate.

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