Bodega del mes

Prados Colección Garnacha 2016

El compromiso con la elaboración artesanal y el proyecto europeo Eco-Prowine se aúnan en Bodegas Pagos del Moncayo. Su eco-etiqueta es la garantía de respeto por el medio ambiente. Y el vino seleccionado, un ejemplo de equilibrio entre la uva, la tierra, el clima y la mano del hombre.

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Publicación Revista: 30/11/-0001

Publicación Web: 23/07/2018

La familia Aibar puso la primera piedra de la bodega en el 2006; años después se incorporaron al equipo directivo Louis Geirnaerdt y Eugenie Van Ekeris que aportaron su experiencia en el sector y dotaron a la empresa de nuevos instrumentos para su comercialización e internacionalización. El director técnico Pedro Aibar –segunda generación– y el enólogo Gonzalo Marchant son el capital humano de Pagos del Moncayo.

Se trata de una bodega relativamente joven que ha retomado las técnicas cente-narias de los lagares abiertos y el pisado tradicional que según declaraciones de Pedro Aibar, “es el producto de una ilusión familiar largamente acariciada: el poder transmitir a través de nuestros vinos toda la pasión y experiencia en el cultivo de las garnachas en las tierras de Campo de Borja.”

El valor de la variedad

El macizo del Moncayo, omnipresente en toda la Denominación de Origen, ha sido inspirador para el fundador de la saga, conocedor de ese singular microclima y teniendo a la garnacha como su mejor “socio”. Las peculiaridades del clima y las características de las tierras del Moncayo se conjugan armónicamente para crear el espacio idóneo para el cultivo de la garnacha. La variedad precisa muchas horas de sol, se adapta muy bien a los acusados contrastes térmicos de temperaturas extremas y presenta gran resistencia al permanente cierzo, nombre con el que se conoce al viento en el valle del Ebro. El esfuerzo de la familia Aibar, que ha sabido cuidar la uva para que alcance todo su potencial, ha dado lugar a vinos con una gran personalidad que se identifican con su zona de origen. Pagos del Moncayo Garnacha Colección 2016 es un buen ejemplo.

Vinos sostenibles

En 2013 Pagos del Moncayo entró a formar parte del proyecto europeo Eco- Prowine; como bodega piloto, incorporó la herramienta del Análisis de Ciclo de Vida, actuando sobre cada una de las fases de los vinos. El propósito del proyecto es evaluar los consumos, las emisiones y los costes de cada una de las fases del proceso productivo del vino a fin de poder optimizar el ciclo de vida del producto. La posesión de la Eco-Etiqueta certifica que los niveles de emisión de la bodega están muy por debajo de la media europea, siendo la garantía de su respeto por el medio ambiente.

El compromiso con la elaboración artesanal –el tradicional pisado ha demostrado ser más eficaz para la extracción de todo el potencial de la uva–, ha valido a la bodega el reconocimiento, como referente europeo, de sostenibilidad vinícola.

Una buena añada

“2016 fue una cosecha temprana y con una producción más baja que el año pasado. En Pagos del Moncayo realizamos la vendimia en el momento óptimo, consiguiendo una calidad excepcional de las uvas vinos con un gran equilibrio entre madurez fenólica y alcohólica” –manifiesta Pedro Aibar, hijo del fundador–. En su opinión, Pagos del Moncayo Garnacha Colección 2016 es todo un prodigio debido a la gran dificultad de dar estructura y redondez a los vinos de esta variedad. “Es precisamente la influencia del Moncayo lo que hace resaltar en la garnacha los matices de matorral –romero y tomillo– y el tiempo de envejecimiento en roble le agrega unas notas especiadas de vainilla y café que junto con su gran equilibrio en taninos redondos, crean un gran vino”.

Bodegas Pagos del Moncayo

Ctra. Z-372, km 1,6. Vera del Moncayo (Zaragoza)


Prados Colección Garnacha 2016

Tinto genérico

10 meses en barrica

100% garnacha tinta. 15% vol.

14 € (Exclusivo socios CVG)

Comentario de cata

Atractivo picota granate. Intensa vía nasal, recuerdos de zarzamoras, arándanos, cacao en polvo, mentoles, regaliz, grano de café, toques ahumados, brea y pimienta. Fresco, frutal y estructurado, sensaciones de frambuesas, fresas confitadas, notas de repostería, cedro, nuez moscada, florales, hierbas aromáticas y minerales. Persistente final frutal y especiado.

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En busca de identidad

La reconversión también ha llegado a la elaboración de los vinos blancos españoles. Poco a poco se muestran producciones más respetuosas con el medio ambiente y buscando el ADN del varietal con el que son realizadas.

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