La comarca de El Bierzo, al noroeste de la provincia de León, se extiende alrededor de la cuenca del Sil y abarca dos zonas bien diferenciadas: una dentro de una hoya tectónica rodeada de montañas romas, y otra en tierras bajas con valles encajados en profundas gargantas.
El clima de la región, por lo general algo más suave que el continental del resto de la provincia por estar más expuesta a la infuencia atlántica, tampoco aquí es uniforme; las variaciones están en función de la altitud, con precipitaciones que suelen ser en forma de nieve en los meses de invierno y una temperatura media anual que no supera los 10º C en la montaña, mientras la hoya disfruta de un suave microclima mediterráneo durante todo el año.
De cepas viejas, buen vino
Los viñedos de Bodegas Paixar –varias parcelas en Dragonte, diseminadas en minúsculos minifundios–, se encuentran en laderas expuestas al sur, entre los 700 y los 1.000 metros de altitud y en pendientes tan pronunciadas que el acarreo de las uvas durante la vendimia se sigue haciendo en cestos cargados a la espalda de los vendimiadores.
Las viejas vides, de algo más de 70 años, tienen una producción muy limitada, de apenas 500 gramos por pie. La inusual ubicación de los viñedos en el panorama berciano alarga el ciclo de la variedad mencía, retrasando la madurez hasta finales de septiembre.
Historia de Paixar
La palabra “paixar” recoge la tradición oral de una aldea de la montaña leonesa que emplea el localismo “paixares” para hablar de las tierras altas donde las cepas comparten el paisaje dominado por el cultivo de castañas y robles.
En 1988 Bernardo Luna fundó Bodegas y Viñedos Luna Beberide con bodega en Cacabelos y viñedos en esta misma población (20 hectáreas) y en Villafranca del Bierzo (60 hectáreas), donde restauró un viejo casar en la Finca Valdetruchas. En el año 2000, por amistad con Mariano García (considerado uno de los mejores enólogos del mundo), surge el proyecto Paixar en el que participan los hijos de ambos: Alejandro Luna Beberide junto a los hermanos García, Alberto y Eduardo.
Después de pasar algún tiempo buscando la mejor zona para el cultivo de la uva mencía, y con la finalidad de producir un único vino de esta variedad, encontraron en estas tierras el lugar idóneo –a 5 km de Villafranca, en la aldea berciana de Dragonte– en un espléndido entorno natural, que contenía los parámetros de calidad para crear un gran vino de terruño: altitud, viña en ladera, suelo pobre, cepas viejas, microclima y bajo rendimiento.
Las 3.000 botellas inaugurales del Paixar 2001 –que se comercializaron en el otoño de 2003– pusieron la primera piedra de un proyecto puntual que sigue manteniendo un coherente reflejo estético desde la viña hasta la botella.
Preservar la identidad del terruño
En palabras del director técnico y enólogo Mathietu Barrault “en Paixar prevalece la tendencia de una elaboración no intervencionista que preserve la identidad del terruño. En este proceso, sólo se pretende acentuar la complejidad aromática de la mencía, manteniendo su frescura y los taninos maduros.
Desde sus inicios trabajamos con los agricultores del lugar a fin de recuperar el patrimonio vitícola de un pueblo de montaña con ancestrales raíces históricas”. Para la vinificación se utilizan las instalaciones de Luna Beberide mientras que para la crianza han acondicionado una bodega subterránea en una casa-palacio en Villafranca del Bierzo, a 5 km de Dragonte.
Durante la fase de crianza se define el tipo de roble y el tiempo que permanecerá en barrica con el objetivo de conservar la pureza e identidiad de la casta. “El vino seleccionado por el Club de Vinos Gourmets ya puede consumirse.
Ahora bien, si se conserva en condiciones óptimas de temperatura y humedad, puede tener una evolución favorable durante seis o seite años”. Palabra de enólogo.
Antigua Ctra. Madrid-Coruña, km 402
Cacabelos (León)
Paixar 2012
Tipo: Tinto genérico
Variedades: 100% mencía. 14% vol.
Crianza: 22 meses en barrica
25 € (Precio exclusivo socios CVG)
Comentario de cata
Profundo rojo picota con irisaciones granates. Compleja y aromática vía nasal con recuerdos de arándanos, cassis, ciruelas, incienso, tomillo, ahumados, mina de lápiz y bosque umbrío. De gran estructura, goloso, vivo y equilibrado, sensaciones de bayas rojas y negras silvestres, notas micológicas, hojas secas, cedro, cobertura de chocolate, finos tostados y sotobosque. Persistente vía retronasal que incita a beber. De larga vida.
(*) Calificación del Comité de Cata del Grupo Gourmets