Clásicas atemporales
Tradición que se lee
Etiquetas de composición sobria y fuerte peso tipográfico que evocan historia, prestigio y continuidad. Predominan escudos heráldicos, ilustraciones grabadas, marcos ornamentales y papeles de tono marfil o envejecido, junto a detalles en dorado y relieves.
El conjunto comunica vinos con vocación de guarda, arraigo territorial y respeto por los códigos visuales del vino clásico, donde la credibilidad se construye a través de la tradición.
De transición
Síntesis y personalidad
Etiquetas de carácter esencial que priorizan la idea sobre la ornamentación. Se apoyan en composiciones limpias, uso del espacio en blanco, tipografías de autor y símbolos de lectura abierta que refuerzan la identidad del vino. Este lenguaje comunica proyectos con vocación de singularidad y mirada creativa, donde el diseño actúa como extensión del relato de la bodega y busca generar vínculo emocional a través de una estética contemporánea y conceptual.
Narrativas visuales
Historias que construyen marca
Etiquetas actuales que utilizan el diseño como vehículo narrativo, incorporando ilustración, fotografía, humor, referencias culturales y recursos gráficos heterogéneos. La etiqueta deja de ser solo identificativa para convertirse en relato visual, donde personajes, escenas o símbolos aportan contexto y personalidad al vino.
Este enfoque refleja bodegas que buscan conectar emocionalmente con el consumidor mediante storytelling, diferenciación y cercanía, generando universos propios que transforman la botella en objeto comunicativo y memorable.