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Formas de lenguaje

Es lo primero que se ve de un vino, en muchos casos da información técnica, en otros no, pero lo que realmente refleja es su intención, el espíritu que han puesto sus elaboradores en la botella, un adelanto de lo que quieren transmitir. En 50 años han cambiado tanto como lo ha hecho el vino.

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Por Redacción

Publicación Web: 12/10/2026

Clásicas atemporales

Tradición que se lee

Etiquetas de composición sobria y fuerte peso tipográfico que evocan historia, prestigio y continuidad. Predominan escudos heráldicos, ilustraciones grabadas, marcos ornamentales y papeles de tono marfil o envejecido, junto a detalles en dorado y relieves.

El conjunto comunica vinos con vocación de guarda, arraigo territorial y respeto por los códigos visuales del vino clásico, donde la credibilidad se construye a través de la tradición.

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De transición

Síntesis y personalidad

Etiquetas de carácter esencial que priorizan la idea sobre la ornamentación. Se apoyan en composiciones limpias, uso del espacio en blanco, tipografías de autor y símbolos de lectura abierta que refuerzan la identidad del vino. Este lenguaje comunica proyectos con vocación de singularidad y mirada creativa, donde el diseño actúa como extensión del relato de la bodega y busca generar vínculo emocional a través de una estética contemporánea y conceptual.

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Narrativas visuales

Historias que construyen marca

Etiquetas actuales que utilizan el diseño como vehículo narrativo, incorporando ilustración, fotografía, humor, referencias culturales y recursos gráficos heterogéneos. La etiqueta deja de ser solo identificativa para convertirse en relato visual, donde personajes, escenas o símbolos aportan contexto y personalidad al vino.

Este enfoque refleja bodegas que buscan conectar emocionalmente con el consumidor mediante storytelling, diferenciación y cercanía, generando universos propios que transforman la botella en objeto comunicativo y memorable.

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