Entrevista Eduardo Muga

El Defensor del Vino

Tercera generación de bodegueros y con experiencia financiera internacional, Eduardo Muga sabe muy bien de lo que habla y lo que quiere conseguir como presidente de la Fundación para la Cultura del Vino: el apoyo al vino español dentro y fuera de nuestras fronteras.

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Por Maricar de la Sierra

Publicación Revista: 01/04/2013

Revista nº: 444

Publicación Web: 17/08/2015

Apoyar el mundo del vino. Con ese objetivo, en 1992, el Ministerio de Agricultura creó la Fundación para la Cultura del Vino, a la que años más tarde se incorporaron cinco prestigiosas bodegas: La Rioja Alta, Vega Sicilia, Muga, Marqués de Riscal y Terras Gaudas.

Su presidente desde hace más de un año, Eduardo Muga, joven, dinámico y profesional, creció entre barricas y aromas del vino. Tercera generación de esta bodega cien por cien familiar que es un referente en La Rioja, Eduardo es actualmente uno de sus directores, junto a sus hermanos y primos, volcado en la parte financiera. Antes, estudió empresariales en España y Francia y voló solo profesionalmente durante casi diez años, trabajando en el sector financiero en Inglaterra y Alemania, así como en una multinacional americana. Pero nunca perdió el contacto con sus orígenes, siempre involucrado con asociaciones relacionadas con el universo enológico allá donde estuviera.

Este doble perfil de bodeguero y financiero hace que Muga, simpático y buen comunicador, tenga claro las muchas posibilidades de acción que tiene la Fundación que preside. Curiosamente, la entrevista no se celebra en una bodega, sino en pleno centro de Madrid donde, entre el ruido lejano del tráfico, es muy gratificante charlar sobre las posibilidades del vino español.

Club de Gourmets.- ¿Por qué únicamente son patronas cinco bodegas? ¿Es una forma de diferenciarse?

Eduardo Muga.- En principio, son unas bodegas con el interés común de difundir, divulgar y comunicar la cultura del vino, en el más amplio sentido de la palabra. Para que el patronato fuera manejable, se buscaron empresas con una cierta trayectoria y un prestigio. Su objetivo no es mercantil sino altruista y pedagógico. No es un círculo cerrado, queremos que cubra el mayor ámbito de zonas vinícolas nacionales. Concretamente hay dos regiones que creo es importante que estén representadas: Cataluña y Jerez.

¿Todo bajo la marca España?

El patronato está formado por bodegas españolas y como en España tenemos tanta riqueza de terrenos, variedades y tipos de vino, nos da mucho juego. Pero la divulgación es de la cultura del vino en general. De hecho, una de nuestras actividades es El Sabor de los Grandes, donde incluimos zonas y bodegas míticas internacionales para darlas a conocer.

¿Quién ha participado en El sabor de los Grandes?

Hemos organizado una cata vertical de Château d’Yquem, de varias bodegas de Jerez y de Vega Sicilia. En noviembre estamos preparando otra de una zona extranjera aún por determinar. 

¿En España hay cultura del vino o nos queda mucho por hacer?

Cada vez más, la gente se interesa por el universo enológico, por distintas regiones y diferentes vinos; viaja los fines de semana haciendo enoturismo, que está en auge; y acude a cursos de cata que están funcionando muy bien. Por otra parte, es una pena que el consumo del vino en general haya descendido de 50 litros por persona hace 25 años a 22 litros en la actualidad. Ha retrocedido dentro de nuestra dieta mediterránea, aunque yo creo que tomar una copa de vino durante las comidas es muy saludable y no interfiere en nuestras actividades posteriores.

Sin embargo no ha habido descenso en los vinos de calidad

Efectivamente. Es el consumo general el que ha bajado, mientras los vinos de calidad tienen una tendencia a subir. Pero aunque desde la Fundación somos grandes defensores de estos vinos y todo lo que implica, para nosotros también resulta importante que la gente joven empiece a beber vino y no es necesario que lo haga por vinos de altura, sino que, con un consumo moderado, comience por vinos decentes y correctos y, a medida que se vaya interesando, vayan probando otras cosas.

¿Cómo se consigue que la gente joven se inicie en el mundo del vino?

De hecho, se ha convertido en uno de los objetivos de nuestra Fundación. Es importante ver cómo podemos llegar a ellos para que aprecien no solo el disfrute de tomarse un vino, sino que se interesen por todos sus aspectos, que descubran toda la historia cultural que tiene detrás, lo que implica su elaboración, su entorno económico y paisajístico. Estamos desarrollando con algunas escuelas de negocio, como el Instituto de Empresa, charlas y catas para fomentar esta cultura entre sus estudiantes. A nivel de comunicación hay que potenciar las nuevas tecnologías; tenemos una página web en varios idiomas con una agenda cultural de las actividades más importantes, no solo las nuestras, y estamos en facebook.

Cómo presidente de la Fundación, ¿cuáles son sus retos?

Consolidar las actividades de la Fundación: seguir organizando El Sabor de los Grandes y continuar editando la revista Terruños. Generar conocimiento y ser un referente de prestigio a nivel de formación, a través de los encuentros técnicos dirigidos a profesionales donde invitamos a enólogos y técnicos de bodegas. El próximo se celebrará el 25 de abril sobre viticultura de precisión. Además, abrir la cultura del vino hacia otros sectores, fomentando lazos de comunicación con diversas instituciones culturales para mostrar la relación que hay entre el mundo del vino y el arte a lo largo de la historia. Por ejemplo, hemos realizado un concurso de fotografía con la Asociación del Románico que ha tenido una gran participación. Colaboramos con la nueva asociación parlamentaria porque es importante que a nivel institucional se apoye la cultura del vino.

¿Un apoyo también para la exportación de los vinos españoles?

Queremos que la Fundación sirva de apoyo al vino español dentro y fuera de nuestras fronteras. En 2012 han facturado en el exterior 265 millones más que el año anterior, hasta superar los 2.500 millones de euros, casi un 12% más. En la exportación, son muy importantes todos los esfuerzos que hicieron muchas bodegas por salir fuera antes de la crisis; en este sentido han tenido un camino más fácil que las que se han visto obligadas a salir por fuerza. Soy muy optimista respecto a la gran calidad de los vinos españoles que compiten en los mercados exteriores. Aunque también es verdad que hemos tenido menos tradición exportadora que otros países como Francia o Italia, con lo cual nos queda más recorrido. Se están haciendo grandes esfuerzos y de la misma manera que las bodegas han realizado ingentes inversiones en los últimos 20 ó 30 años en los procesos productivos, ahora se están poniendo las pilas a nivel de comercialización y marketing que es muy importante.

¿Todavía nos queda mucho que aprender de Francia o Italia?

No tenemos nada que envidiar, ni tener ningún complejo, en relación a la calidad. España es el primer viñedo del mundo y el tercer productor vitivinícola tras Italia y Francia. Sin embargo, a nivel de campañas de comunicación y la marca de país, seguro que tenemos que aprender.

¿Es un buen gastrónomo?

Me encanta comer. He tenido la suerte por mi trayectoria profesional de conocer varios países y apreciar lo mejor de cada uno, especialmente en Londres donde tuve la oportunidad de conocer diferentes gastronomías que todavía no habían llegado aquí, como la tailandesa, las asiáticas... Viajar por España es una maravilla, puedes irte a dos horas y encontrar una cocina diferente y de gran calidad. Lo que me gusta es que pruebas la tierra, la culinaria auténtica del lugar, porque es muy importante mantener la  personalidad de tus productos y tus vinos.

¿Su cocina favorita?

Saboreo y disfruto mucho la cocina de mercado, ya sea tradicional o vanguardista, no entiendo esa dicotomía que se está montando, porque en ambos se mantiene la esencia de la buena materia prima. Me encanta la cocina tailandesa y sus picantes y, como últimamente he viajado dos o tres veces al año a China, me parece una experiencia para el paladar, con sabores nuevos y, además, es muy interesante conocer cómo es la gastronomía de esos países para saber cómo encajan nuestros vinos con esos sabores.

Nos despedimos con la sensación de que, afortunadamente, el vino y la cultura que lo rodea, está conectado con los principales aspectos de nuestra vida.

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