Balfegó ha cerrado su campaña anual de pesca de atún rojo en el Mediterráneo occidental tras completar la totalidad de la cuota asignada. La operación, desarrollada durante 21 días, ha permitido alcanzar las 4.045 toneladas autorizadas mediante una pesca conjunta en la que han participado embarcaciones de España, Francia e Italia.
La campaña de este año ha estado marcada por un ritmo más pausado que en ediciones anteriores, condicionado tanto por la meteorología como por la aplicación de los protocolos internos de la compañía. Durante varias jornadas, la flota tuvo que permanecer amarrada por el mal tiempo, mientras que el desarrollo de la actividad se centró en una pesca selectiva orientada a preservar la calidad del producto.
Lejos de priorizar la rapidez, Balfegó ha vuelto a aplicar un modelo basado en la selección de ejemplares adultos de gran tamaño. La compañía busca así cubrir la cuota asignada con el menor número posible de peces, evitando la captura de ejemplares jóvenes.
Este enfoque ha llevado incluso a descartar bancos de atún detectados en alta mar o a liberar ejemplares en aquellos lances en los que no se ajustaban a los estándares establecidos por la marca. Aunque la normativa permite capturas a partir de los 30 kilos, la compañía trabaja con un criterio mucho más exigente, centrado en piezas que superen ampliamente los 100 kilos.
La campaña ha requerido un importante despliegue operativo, con 13 barcos de cerco y 26 embarcaciones auxiliares, además de la participación de más de 350 profesionales. Toda la actividad ha estado supervisada por observadores independientes de ICCAT y apoyada por tecnología de cámaras estereoscópicas para verificar el peso medio de los ejemplares capturados.
“Dirigir y coordinar una flota de estas dimensiones en alta mar exige una precisión técnica milimétrica. Sin embargo, el verdadero orgullo de Balfegó reside en el respeto, la delicadeza y el profundo cuidado con el que nuestros profesionales manipulan y tratan al animal en cada una de las fases de transferencia. Esa sensibilidad técnica y humana no solo es la que garantiza una calidad gastronómica insuperable a nivel mundial, sino la que verdaderamente define nuestra identidad y nuestros valores como organización” explicó Juan José Navarro, director adjunto de Balfegó.
Tras la finalización de la pesca, los atunes vivos están siendo trasladados en 19 piscinas de transporte acuícola móvil hasta las concesiones de Balfegó frente a la costa de L’Ametlla de Mar, donde continuará el proceso bajo los estándares de control y trazabilidad de la compañía.
Más allá de las cifras, Balfegó destaca el papel de sus tripulaciones como uno de los factores clave de la campaña. La precisión en las maniobras, el cuidado en la transferencia de los ejemplares y el respeto en cada fase del proceso forman parte de una forma de trabajar que la compañía vincula directamente con la calidad gastronómica de su atún rojo y con su compromiso con una pesca responsable.