Vinos del Mundo

Portugal

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Autor: Helio San Miguel
Fecha Publicación Revista: 30 de noviembre de -0001
Fecha Publicación Web: 01 de julio de 2017

Los orígenes del cultivo de la vid en Portugal se remontan a los íberos y a los fenicios, aunque se cree que fueron los griegos en el siglo VII a C. los primeros que hicieron vino; sin embargo, durante el Imperio Romano la elaboración se convirtió en una actividad significativa, pues la entonces provincia de Lusitania ya exportaba sus vinos a la metrópoli.

En el s. XIV un vino portugués llamado Chameco alcanzó cierta reputación en Inglaterra, y el propio Oporto surgió como resultado de las guerras entre Francia y Gran Bretaña a principios del s. XVIII en las que los británicos se vieron forzados a buscar alternativas a los tintos bordeleses.

En 1703 el Tratado de Methuen otorgaba prioridad a la importación de vinos portugueses sobre los franceses en Gran Bretaña y en 1756 el marqués de Pombal delimitó las viñas destinadas a la producción del Oporto para proteger su calidad. 

El primer sistema de clasificación

A partir de 1908 se establecen las Regiãos Demarcadas (RD), sistema pionero en Europa y en el mundo. Además del Oporto, zonas vinícolas como Madeira, Setúbal, Vinho Verde, Bucelas, Colares, Carcavelos o Dão, accedieron a este nivel.

Entre 1979-1980 el Algarve y Bairrada obtuvieron la categoría de RD y se creó la del Douro para proteger los tintos de mesa elaborados con uvas de la misma zona que abastece el Oporto. Con la incorporación del país a la Unión (1986) las RD se convirtieron en Denominaçãos de Origem Controlada (DOC) y se crearon las categorías inferiores de áreas con Indicação de Proveniencia Regulamentada (IPR), los Vinhos Regionales y los Vinhos de Mesa.

Desde ese momento, la industria vinícola portuguesa ha seguido una tónica general de modernización. Antiguas regiones han sido recuperadas, algunas nuevas se han desarrollado y sus DOC han crecido dentro de un sistema más riguroso y moderno.

Variedad y calidad de uvas

La influencia atlántica es un elemento determinante en los vinos, pero debido a las diferentes alturas en que crecen las viñas, la diversidad climatológica, los tipos de terruños y el rico patrimonio de cepas autóctonas, el país dispone de vinos con una gran diversidad de uvas de calidad, el rasgo más distintivo de la viticultura portuguesa.

Desde los vinhos verdes del norte hasta los mejores madeiras, pasando por oportos y douros, Portugal cuenta con conjunto de variedades propias de calidad cuyo potencial real está aún lejos de ser alcanzado. Con este gran surtido de cepas autóctonas y la incorporación de algunas de las más famosas del extranjero, Portugal produce hoy tanto vinos tranquilos, como generosos, espumosos y otros dulces cada vez más refinados y de mejor calidad.

Vinhos verdes, Rios do Minho y Trás-os-Montes

Un recorrido por la geografía vinícola portuguesa comienza yendo de norte a sur por los Vinhos Regionales de Rios do Minho y Trás-os-Montes y por los populares Vinhos Verdes, cuya homónima denominación, la mayor de Portugal en cuanto a extensión, ocupa el noroeste del país. Rios do Minho engloba aquellos vinos que no cumplen la normativa de los Vinhos Verdes, generalmente por tener un mayor grado alcohólico.

Los de Tras-os-Montes no han alcanzado aún una gran distinción, pero entre sus límites se incluyen las viñas de la parte norte del Douro, –las IPR Chaves, Planalto Mirandes, Valpaços y Varosa–, y algunas viñas que abastecen al famoso Mateus, cuyo palacio también se encuentra en la región.

La DOC Vinho Verde, dividida en seis subzonas, abarca desde la frontera con España, debajo del Miño y de Pontevedra, hasta casi la ciudad de Oporto extendiéndose hasta el sur del Duero. Sus cepas crecen emparradas a varios metros de altura, –evitan la botrytis y los hongos– y permite que se cultiven otros productos agrícolas debajo de ellas.

Los vinhos verdes son tanto blancos como tintos, pero estos últimos –la mitad de la producción– no se exportan debido a su marcada acidez y pobre calidad. Ambos provienen de la mezcla de distintas variedades, aunque ha surgido un interés creciente por los monovarietales –albarinho, loureira, trajadura o de las locales arinto y avesso–. En los tintos predominan las variedades azal, vinhão y espadeiro.

Agradables, refrescantes, a veces con un poco de aguja y 11,5% de grado alcohólico, los vinhos verdes están destinados, como su propio nombre apunta, a ser consumidos muy jóvenes.

Douro y Terras Dourienses

La DO Douro (1979) engloba los vinos de mesa producidos en la misma zona que los oportos. Algunos son varietales y otros mezcla de distintas uvas, con predominio de la touriga nacional o la tinta roriz. Son tintos de mucho cuerpo, tánicos, aromáticos y casi mediterráneos en su personalidad, la gran sorpresa portuguesa en los últimos años.

Los vinos tranquilos ya se elaboraban en el Douro con anterioridad al Oporto, pero fue el tinto Barca Velha  (elaborado por Ferreira en los años 50 del siglo pasado) el que representó un toque de atención sobre su potencial. Con una mezcla dominada por la tinta roriz (tempranillo) se convirtió en el tinto más admirado del país, con un estatus cercano al de nuestro Vega Sicilia. Siguiendo su estela –con modernas técnicas enológicas y un mejor conocimiento de las viñas–, una generación de jóvenes enólogos y bodegueros está reinventando los tintos de esta zona, que son seguramente los mejores del país, los más ambiciosos y los de mayor potencial.

Los vinos que no cumplen la normativa del Douro, –por usar variedades no autorizadas o utilizar uvas procedentes de zonas adyacentes–, pueden acogerse al Vinho Regional Terras Dourienses.

Beiras, Dão y Bairrada

Aunque el genérico Beiras –las viñas están en la franja que va del Duero al Tajo– es el nombre más utilizado, la región cuenta con tres IPR (Castelo Rodrigo, Cova da Beira y Pinhel); también el prestigioso vino de Buçaco y el popular Mateus se encuentran dentro de sus límites.

Dão, (DO desde 1990),  al sur del Douro, es probablemente la región portuguesa más prometedora. Cuenta con las variedades tinta roriz, la tinta cão o la touriga nacional y otras propias: alfrocheiro preto, bastardo, tinta pinheira y jaen; entre las blancas destaca la  encruzado (todo blanco debe llevar al menos un 20%), junto con la bical. Dão tiene el elemento diferenciador que le proporcionan sus suelos ricos en granito. Produce blancos y espumosos, pero es en sus poderosos y tánicos tintos donde muestra todo su potencial.

Al norte de Coimbra y al sur de Aveiro se encuentra Bairrada, (La DO arrastra el estigma de su desdichada historia: el marqués de Pombal delimitó las viñas del Oporto y ordenó arrancar las de Bairrada). La zona tiene suelos arcillosos (de ahí su nombre) y está plantada casi en su totalidad con la uva baga (baya o grano de uva), variedad muy astringente y de cuestionada reputación, pero que en manos de los mejores viticultores puede llegar a producir vinos de una gran calidad y con una sorprendente capacidad de envejecimiento. (La baga tiene el dudoso honor de proporcionar materia prima para el famoso Mateus Rosé).

Los blancos de Bairrada se producen con la variedad bical, que también puede mostrar una gran capacidad de envejecimiento. Buçaco no es una DO, sino una anomalía dentro de la producción vinícola portuguesa. Considerado como un vino de culto, no solo por su calidad sino por lo difícil que resulta encontrarlo, el vino de Buçaco se produce exclusivamente en el palacio –hoy hotel del mismo nombre situado en las cercanías de Coimbra–, en un bosque que cuenta con algunos de los árboles más viejos del continente como resultado de una bula papal que lo protegió en el siglo XVII.

Se construyó a principios del siglo pasado y desde entonces se elabora allí el vino con uvas tanto de Dão como de Bairrada. Los buçacos son vinos de escaso color, pareciendo en algunos casos rosados, que solo muestran su mejor calidad tras un par de décadas de envejecimiento, que suavizan su aspereza inicial y permiten el desarrollo de su riqueza aromática.

Mateus y Lancers

En la misma zona y con la variedad baga, se produce el popular Mateus, vino rosado (y después blanco), suave, facilón, ligeramente dulce y espumoso, creado durante la Segunda Guerra Mundial. Con su etiqueta que muestra el palacio del mismo nombre, su ajustado precio y su característica botella, se convirtió en tal éxito que se calcula que en algún momento representó solo él, el 40% de la producción portuguesa (unos 40 millones de botellas). Se producía en una bodega situada en las cercanías del palacio, pero en la actualidad se elabora en Bairrada.

Inmediatamente le surgió la competencia con Lancers, elaborado en Setúbal cerca de Lisboa y embotellado también en una característica botella opaca que parecía de barro. Aunque ninguno de estos vinos alcanzará nunca un gran reconocimiento cualitativo ni ningún buen aficionado confesará su pasión por ellos, pocos podrán decir que no los han probado, ni se podrá minimizar su importante papel en la industria vinícola portuguesa, pues representó para generaciones de aficionados el primer contacto con el mundo del vino.

Lisboa y alrededores

Al norte de la capital se encuentran las IPR de Alcobaça y Encostas de Aire, y las DOC de Lourinhã y Obidos (este último uno de los pueblos más bonitos de toda la Península Ibérica) que producen jóvenes y agradables tintos y blancos.

Inmediatamente al sur, las DDOO de Alenquer, Arruda y Torres Vedras, también con tintos jóvenes y rodeando Lisboa las DOC de Bucelas (blancos jóvenes con la variedad arinto), Carcavelos (vinos generosos) y Colares, con blancos y tintos tánicos que deben su carácter al especial terruño pues las viñas se encuentran plantadas en la arena (donde la filoxera apenas llegó).

Ribatejo, Terras do Sado, Palmela y Setubal

Tierra adentro y atravesada por el Tajo se encuentra Ribatejo, región fértil y rica que da nombre a un Vinho Regional y a una DOC. Dentro de esta última los pueblos con IPR pueden añadir su nombre al de Ribatejo al modo de algunas DDOO francesas, una innovación en el sistema portugués. Arinto, fernão pires y talia son las variedades blancas más plantadas, y entre las tintas, la baga, trincadeira y camarote.

La región de Terras do Sado cuenta con las DDOO de Palmela y Setúbal. La primera debe su reputación a los potentes tintos elaborados con la variedad periquita; por su parte Setúbal produce los mejores generosos de moscatel del país con moscatel de Alejandría, del Douro y Roxo, las variedades locales. Estos vinos  son envejecidos por al menos 5 años (los mejores alcanzan 20, 25 y hasta 50 años).

Alentejo y Algarve

El vasto Alentejo –la mayor región portuguesa tanto en viñedo como en producción– es un Vinho Regional, también dividido en subregiones entre las que destacan Borba, Evora, Vidigueira (que ya producía vino en la época romana), y sobre todo las más interesantes en la actualidad, Reguengos y Moura, que ha obtenido ya el nivel de DOC.

La tempranillo, llamada aquí aragonez, es una de las principales variedades, junto con la trincadeira y otras locales como alfrocheiro preto, garnacha tintorera o castelão francés entre las tintas, y arinto, bical, fernão pires, rabo de oblea y roupeiro entre las blancas.

Sus vinos van desde gran cantidad de blancos y tintos que aún mantienen la rusticidad de los vinos portugueses junto a algunos de los más interesantes nuevos tintos del país. Cabe mencionar que el Alentejo es el responsable de que Portugal sea el primer productor de corcho del mundo.

El Algarve cuenta a su vez con cuatro DDOO, Lagoa, Lagos, Portimao y Tavira, que producen suaves tintos y refrescantes blancos.

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