Carpaccio de carabineros y huevas de erizo de mar 16 € | Lubina a la sal con arroz de plancton y berberechos 20 € | Picasuelos (pollo) con royal de foie–gras y chalotas trufadas 17 € | Tarta de queso 7 €
Pese a la maraña de autopistas y autovías que cicatrizan la Península, y que han dejado desierto el panorama del “comer en carretera”, aún se pueden encontrar lugares que merecen un desvío. En el pueblo de Hoznayo hay uno de esos hallazgos. Empezando por su magnífica terraza–comedor, enjoyada por hortensias, lavandas y otras flores animosas, y siguiendo por una cocina–sala a la vista por la que deambula un personal que seduce en todos los sentidos.
La oferta gastronómica va a tono con el look general del local y se basa en el recetario cántabro–vasco con toques cosmopolitas y de fusión de culturas que se manejan con ingenio y virtuosismo, todo adaptado al léxico y las tendencias de moda. Corta pero buena bodega y cuidado especial por los proveedores artesanos.
La bicicleta