Personajes del vino

Los grandes

En el último medio siglo han protagonizado un viaje cautivador, su obra es un diálogo fascinante con la naturaleza; historias embotelladas de inspiración, atrevimiento, herencia, instinto y diálogo con la ciencia, hasta alcanzar la excelencia.

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Por Mar Romero

Publicación Web: 02/10/2026

Esta revista ha seguido muy de cerca la evolución del mundo del vino y a los grandes personajes que han contribuido notablemente al excelente momento que vive el sector. Los primeros cambios llegaron entre los años 60 y 80 del pasado siglo, donde se hacía hueco la tecnificación. Allí donde la tradición y el saber hacer de padres y abuelos dejaban paso a la profesionalización y a la formación en técnicas de viticultura, estos creadores del vino español han sido y son artistas capaces de convertir un puñado de uvas en algo extraordinario.

Grandes popes

Testigo excepcional del devenir de la reciente historia del vino español, Miguel Torres Riera, cuarta generación y actual presidente de Bodegas Torres fue un visionario en muchos aspectos; su trabajo con la cabernet sauvignon llegó a cotas impensables, su vino Mas La Plana batió a vinos de Burdeos en las Olimpiadas de París de 1979, mientras que su apuesta por uvas locales y la investigación en la lucha contra el cambio climático, lo han convertido en uno de los líderes mundiales del sector vitivinícola. De hecho, el último reportaje que esta revista le ha dedicado en 2022 –seguro que vendrán más– trata precisamente sobre todas las acciones que ha impulsado en materia de sostenibilidad.

Tres décadas (1968-1998) en Vega Sicilia, convirtieron a Mariano García en uno de nuestros más reputados enólogos dejando para la historia las grandes cosechas del 70 y del 94 que combinó con sus proyectos personales; en 1978 salió el primer Mauro. Hoy cuenta con tres bodegas y tres estilos distintos con idénticas premisas: la calidad y el trabajo por parcelas diferenciadas –técnica muy utilizada en la actualidad–.

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Peter Sisseck rememoró las primeras añadas de Pingus en 2002.

También destacan nombres que contribuyeron a poner en marcha sus DDOO como Alejandro Fernández, clave para Ribera del Duero, el autor del tinto Pesquera se apoyó en un sistema directo de venta y en la reivindicación de la uva tempranillo para construir un grupo de cuatro bodegas que hoy forman la Familia Fernández Rivera, o Manuel Fariña, que con su trabajo consiguió en 1987 el reconocimiento de la DO Toro con sólo cinco o seis bodegas en activo en una zona, a priori, con poco futuro.

El cambio de estilos

Marcos Eguren forma parte de los pioneros de un estilo moderno de vinos que cambiaron el panorama de la DOCa Rioja en los años 90. Lidera la parte técnica de seis bodegas familiares, que son cátedras del vino con etiquetas tan deseadas como Teso La Monja, La Nieta, El Puntido o Sierra Cantabria, que da nombre al grupo. En 1998 incursionó en Toro donde cambió el destino y la imagen internacional de esta zona vinícola y donde sigue elaborando sus aclamados Alabaster y Teso La Monja. “La evolución del vino en España en los últimos 30 años ha sido impresionante, estamos en un momento envidiable, ahora nos falta la comercialización”, comentó la última vez que lo entrevistamos en 2024.

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Carlos Falcó estaba, en 1983, introduciendo cabernet sauvignon y merlot en Toledo.

Juan Carlos López de la Calle es un ejemplo que habla de filosofía, de sentimiento y de sensibilización con la naturaleza. En 1992 Bodegas y Viñedos Artadi alcanzó el estrellato desde la Rioja Alavesa y siete años más tarde se elaboraban los primeros vinos en El Sequé DO Alicante y Artazu DO Navarra.

En 2015 tomó, para sorpresa de muchos, la decisión de abandonar la DOCa Rioja, consecuencia de una concepción muy clara de su trabajo y fundamentos ecológicos y biodinámicos.

Otra figura inquieta y apasionada ha sido Ignacio de Miguel que, en 1998, desde la bodega de Carlos Falcó en Malpica de Tajo, Toledo, pudo conocer a los grandes gurús del vino como Richard Smart o Michel Rolland que asesoraron al Marqués de Griñón para ser un gran precursor en esa zona e introducir variedades como la cabernet sauvignon o la merlot. Más tarde de Miguel asesoraría a grandes hombres de negocios para montar bodegas con apellidos famosos, lo que le valió el sobrenombre de enólogo de la jet.

Michel Rolland, quien nos contaba en 2018 que “me gustan los vinos de España y creo que tienen la calidad y el carácter para conquistar los mercados internacionales”, colaboró también algún tiempo con Cristina Forner, cuyo papel ha sido fundamental en la bodega Marqués de Cáceres haciendo cambios prudentes pero profundos en el estilo de sus vinos –más enérgicos, modernos y frescos– desde que tomó el relevo de su padre en 2007.

Con Michel y Dany Rolland creó François Lurton Campo Elíseo, un proyecto para elaborar tintos en Toro y blancos de verdejo en Rueda, como contaba en 2019 a esta revista. Ahora es el propietario único de la bodega donde con Campo Eliseo Harmonía ha demostrado su dominio de la sauvignon blanc.

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Josep Lluis Bonet nos dio lecciones de optimismo en 2014.

Dentro del cava

La labor de Josep Lluis Bonet en el mundo empresarial y en el del cava ha sido admirable. Tercera generación de la familia Freixenet, lideró una empresa que fue capaz de transformar una finca vinícola de Sant Sadurní d'Anoia en una multinacional con 20 bodegas en 6 países. Optimista por naturaleza declaraba en una entrevista a Club de Gourmets en 2014. “Si el mundo es el punto fuerte de Freixenet, España es el punto débil. Ahora los objetivos son recuperar posiciones en España”. La crisis de 2015 y el conflicto catalán castigaron al cava y especialmente a esta casa. Tras la compra del control por parte del grupo alemán Henkell, Bonet conserva una participación minoritaria en la compañía y mantiene su vinculación como presidente de honor.

Otro pionero y referente en el sector ha sido Agustín Torelló Mata, fundador y presidente de honor de la bodega Celler Kripta. Su cava Kripta se considera la obra maestra de la casa. “Surgió de una manera muy simple. Cuando una persona apasionada como yo se dedica íntegramente a un producto, las cosas nacen. Te despiertas un día, y piensas: hay que hacer algo que nos distinga y que refleje nuestra historia verdadera” nos contaba hace apenas 5 años.

Defensor radical del territorio, de la ecología-biodinámica y de la sostenibilidad, Pepe Raventós es el continuador de la trayectoria de la familia que inventó el cava al frente de una finca desde 1497. En 2012 abandonó la DO Cava y desde su finca Can Sumoi al sur del Penedés elabora vinos naturales de altitud potenciando la biodiversidad y el equilibrio natural. Nos contaba su anhelo soñado en 2017, “que nuestros vinos tengan nombre propio y que no se mezclen bajo el paraguas cava, porque a pesar de que forma parte de nuestro ADN, no nos representa”.

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Pepe Raventós vino a la redacción en 2016 con sus novedades debajo del brazo.

Entre blancos gallegos

En este paraíso de variedades muy distintas, nada sería igual sin el albariño de Marisol Bueno de Pazo de Señorans, ejemplo de tenacidad y valentía para conseguir que las cosas cambiaran en un territorio masculino de minifundio vinícola. En 1979, junto a su marido Javier Mareque, llegó al Val do Salnés para plantar los cimientos de una de las bodegas más reputadas de Galicia. Con el tiempo las botellas de añadas antiguas en contra de la moda del joven, fresco y afrutado, se convirtieron en marca de la casa y en 1997 salió al mercado el primer Pazo Señorans Selección de Añada 1995, rompiendo estereotipos. Muchos han seguido luego sus pasos.

Otro gran agitador de los vinos gallegos es Rafael Palacios que, después de viajar por medio mundo, echó raíces en 2004 en la subzona del valle del Bibei de Valdeorras para cambiar la historia de la uva godello. Su aventura comenzó con tres parcelas y viñas de treinta años que hoy ya son viejas. En 2014 su Sorte O Soro se consideró uno de los mejores vinos blancos en la historia moderna del vino español.

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Hablamos con el reputado enólogo Francés Michel Rolland en 2018.

Otros territorios

En la punta noroeste del mapa, en el Priorat, otro descendiente de esta saga enológica es Álvaro Palacios, autor del muy afamado L'Ermita. Desde los ochenta su sueño fue hacer Grandes Crus en España y lo consiguió. El primer paso lo dio en 1989 con el catalán y ultradimensional René Barbier, el llamado profeta del Priorat –juntos recorrían Europa representando los vinos riojanos de Palacios Remondo– Barbier ya había adquirido la finca Clos Mogador y Álvaro, comenzó a etiquetar su Clos Dofí, luego Les Terrasses sentó las bases del despegue de su bodega y en 1995 vio la luz L'Ermita el vino más cotizado de España en aquel momento. Otra viña tocada por su don especial es La Faraona en El Bierzo, aunque él insiste en que es un “humilde labrador con suerte”.

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En 2019 Agustí Torelló Mata reveló cómo surgió su icónico Kripta.

En una diminuta bodega de Quintanilla de Onésimo, el danés de prestigio internacional Peter Sisseck elabora su excepcional Pingus. Aterrizó en 1990 en Pesquera dispuesto a interpretar y aplicar todo lo aprendido a su paso por Burdeos y en el 94 se suma a ese movimiento revolucionario del vino de garaje poniendo en marcha una bodega mínima, artesanal y muy cuidada. El primer Pingus de 1995 se convirtió en la gran revelación y los elogios del crítico Parker desataron el interés general por esas escasísimas 3.900 botellas de las cuales “se hundieron en un barco 50 cajas de Pingus 95 y se perdió todo el Flor de Pingus 95, yo no tengo ni una botella”. Nos contó en 2002.

En Levante, Miguel Gil ha representado la vanguardia en Jumilla desde que se incorporó a la bodega familiar en 2002 y presidió la DO durante ocho años. Su liderazgo supuso el comienzo de uno de los grupos vinícolas más pujantes en España con bodegas y vinos repartidos en diez DDOO respetuosos con el carácter de la variedad y de la zona así como con criterios de sostenibilidad y vanguardia. Su filosofía quedaba clara en lo que nos contó en 2016, “ofrecer lo mejor posible al precio más bajo posible. Hay que invertir en los consumidores para asumir ese riesgo, no solamente tienes que pagar la cáscara de la bodega y el inmovilizado, tienes que invertir también en algo intangible que es el mercado”.

Esta es una referencia de nombres más corta de lo que nos gustaría, pero lo mejor de esta historia, es que 50 años después todos siguen buscando el vino perfecto: la frescura, el equilibrio, los valores de calidad y la esencia y recuperación de cada territorio, lo que augura un futuro esperanzador.

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Celebramos las bodas de plata de Pazo de Señorans con Marisol Bueno.

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