Madrid acogió ayer la presentación oficial del Sello Muy Sibarita, una nueva distinción gastronómica que nace con el objetivo de reconocer productos capaces de dejar huella. Más allá de rankings o puntuaciones, este sello propone una mirada diferente sobre la excelencia: la de aquellos sabores que permanecen en la memoria y que apetece compartir.
El proyecto está impulsado por Anne Igartiburu y Sergio M. Crovetto y supone la evolución natural del club Muy Sibarita, una comunidad creada hace seis años en torno al descubrimiento de productos especiales, la conversación y el disfrute de la buena mesa.
El sello cuenta con un comité evaluador formado por perfiles vinculados al mundo gastronómico, cultural, creativo y de la comunicación. Entre sus miembros figuran nombres como Diego Antoñanzas, Poti Castillo, Álvaro Urquijo, Raúl Pérez, Jesús Sánchez, Jorge Luengo, Eva Rodrigo, Gabriela Uriarte, Emilio Folqué, Phil González, Edurne Pasabán y Juan Echanove, entre otros.
Durante la presentación, celebrada en Dspot Studio, el espacio de Diego Guerrero en Madrid, se entregaron las primeras acreditaciones del Sello Muy Sibarita. Los primeros productos reconocidos fueron Fresas Leyre, de Masía Ciscar; Summa Varietalis, de Castillo de Canena; N°1 Class One, de Discarlux; el jamón de Joselito y los filetes de anchoa de Fredo Estrella del Norte.
Con esta iniciativa, Muy Sibarita busca aportar una nueva forma de prescribir gastronomía, más cercana al consumidor y basada en la autenticidad, el origen, el sabor y la capacidad de generar una experiencia memorable.
El Sello Muy Sibarita se dirige a productores y marcas que defienden el producto bien hecho y que desean someter sus propuestas a la valoración de un comité multidisciplinar. Porque, como ellos mismos dicen, hay productos que se consumen y otros que, inevitablemente, se recomiendan.