Hotel La Mamounia

La reina de la Morería

Marrakech. “Tamurt n Akkuc”. Su nombre en bereber significa Tierra de Dios. Situada al sur de Marruecos la ciudad que fuera capital del Imperio Islámico, es el principal reclamo turístico del país. A menos de dos horas y media desde cualquier punto de la península, se puede aterrizar en otro mundo. Especialmente si se aloja en La Mamounia.

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Publicación Revista: 01/06/2012

Publicación Web: 18/06/2016

Perderse por las angostas calles de la Medina –la más grande del Magreb y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985– es toda una aventura. A cada personaje le envuelve un halo de misterio. Museos, palacios, mezquitas, mercados, jardines con aroma a azahar llenan la rojiza y caótica ciudad.

A tan sólo cinco minutos de la famosa Koutubia y la Plaza Jamaa el Fna –conocida por sus cuenta cuentos, malabaristas, encantadores de serpientes... todos ellos intentando atraer los cientos de ojos que inundan la popular plaza– se encuentra uno de los más prestigiosos hoteles de la ciudad: La Mamounia.

El origen de La Mamounia se remonta al siglo XVII. El rey Sidi Mohammed Ben Abdellah entregaba siempre como regalo de bodas a sus hijos una casa y un jardín, situados en el exterior de la Kasbah. Éstos jardines “arsats” recibieron los nombres de Abdessalam, Moussa, Hassan y Mamoun.

Fue éste último el que mayor fama alcanzaría (se dice que el príncipe, para divertirse, organizaba en él extraordinarios garden parties), inspirando más tarde el nombre de La Mamounia. Hoy en día el extraordinario jardín forma parte de los atractivos de la ciudad. Ocho hectáreas conforman esta magnífica flora: 200 olivos [algunos de casi 700 años], 700 naranjos, 6 tipos de palmeras, 3 jardines temáticos e infinidad de plantas y flores.

El hotel, concebido en 1923 por los arquitectos Prout y Marchisio, desde su origen fue un auténtico monumento mezcla de la arquitectura tradicional marroquí y el estilo Art Decó. Hoy en día, sigue manteniéndose fiel a esa filosofía.

Tras dos años de reformas, este oasis de tranquilidad, refugio del ajetreo de la ciudad, reabrió sus puertas en 2009. Con ésta última renovación, encargada al afamado diseñador Jacques García, ha pasado

a tener 210 habitaciones [cuando se creó en 1923 contaba solamente con 50], 71 suites y 3 riads de 700 m² cada uno [con 3 dormitorios, salones marroquíes, piscina privada, terrazas…] y 136 habitaciones. El rejuvenecido palacio mezcla la tradición del ambiente y el estilo marroquí con la sofisticación francesa y las últimas tecnologías.

Cuatro restaurantes, cuatro experiencias

El cocinero Fabrice Lanson –ha pasado por prestigiosas cocinas como Pressoir en Paris, Belvédère o Varin en Rouen– se encarga de la propuesta gastronómica.

En Le Marocain, el chef Rachid Agouray propone redescubrir la cocina marroquí de manera tradicional o contemporánea, a elección del comensal. Le Français, de Jean-Pierre Vigato [2 estrellas Michelin, chef de los Relais & Chateaux, cocinero francés del año 1988], ofrece cocina francesa contemporánea, y L´italiene de Don Alfonso [2 estrellas Michelin, Mejor Chef de Relais & Châteaux], cocina italiana mediterránea. Y al borde de la piscina, desayunos y almuerzos buffet en Le Pavillon de la Piscine.

En el centro de las ocho hectáreas de frondoso jardín que abrazan al hotel, sorprende el Menzeh Glacir y Pâtisser, donde el chef pastelero Richard Bourlon ofrece una golosa variedad de pasteles, dulces, helados y chocolates de inspiración francesa.

El bar Churchill, situado en la Galerie Mamounia, es un homenaje a uno de sus más famosos huéspedes. Winston Churchill, amante de la ciudad a la que definió como “el lugar más maravilloso del mundo”, estableció en el hotel su base de invierno; aquí paseaba de balcón en balcón admirando y pintando el paisaje, mientras trataba de conseguir en sus pinturas un color que se acercara a la realidad.

Tratamientos de excelencia

Considerado el mejor del mundo por Condé Nast Traveller Readers SPA Awards 2011, Hamman Shiseido cuenta con más de 2.500 m² de cuidadas instalaciones –dos hammans tradicionales más uno privado, ocho cabinas de tratamiento y una cabina de diagnóstico, jacuzzi, piscinas, spa privado…– llenos de exquisitos detalles decorativos. Los productos de belleza, tradicionales marroquíes, conviven con otros grandes nombres, como la mencionada marca japonesa y marcMaroc.

Pequeños detalles hacen de la estancia en este hotel algo inolvidable. Franklin D. Roosvelt, el ya mencionado Winston Churchill, Edith Piaf, el Príncipe Felipe, Nicole Kidman… son algunas de las estrellas, realeza y jefes de estado que una vez lo han descubierto, han regresado con regularidad.

La Mamounia

Av. Bab Jdid 40040

Marrakech. Marruecos

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