El Principado de Andorra, enclavado en medio de los Pirineos entre España y Francia, es uno de esos destinos ideales para todo tipo de público. Con alrededor de 90.000 habitantes censados, el trasiego es constante en sus casi 500 km² gracias a su variada oferta de ocio; desde ir de compras en sus atestadas calles comerciales hasta esquiar en sus espectaculares estaciones de nieve, hacer montañismo o disfrutar de una amplia oferta gastronómica. Heredera de una tradición culinaria vinculada a los aromas y sabores de alta montaña y a los productos autóctonos de estos valles, como las setas –se calcula que en los bosques andorranos se pueden encontrar entre 20 y 30 especies comestibles; rovellons, ceps, fredolics, rossinyols–, las truchas, la carne de caza –corzo, liebre, perdiz, jabalí–, quesos de montaña y embutidos –donja, bringuera, bull, bisbe–. Con esta despensa se ha desarrollado su cocina tradicional donde una receta destaca como símbolo nacional; la escudella, un guiso a base de carne, embutidos, verduras y legumbres que por su consistencia se suele comer en invierno.
En el casco antiguo
En el casco antiguo de Andorra la Vella –capital del Principado– se encuentran algunas de sus joyas culinarias. Sus calles adoquinadas albergan lugares tan recomendables como Ca la Conxita, un restaurante familiar con encanto, muy acogedor y que destaca por su cocina mediterránea y europea. Su especialidad son los pies de cerdo con setas o el pollo de Pagés con ciruelas. Siguiendo en el casco antiguo Can Manel es todo un signo de identidad que triunfa desde 1979, en el que su chef, Carles Flinch, propone una cocina tradicional y de montaña. Sus platos más codiciados son los caracoles a la llauna y el carpaccio de ternera y anchoas.
En esta zona, dentro de un edificio en forma de diamante y rodeado de tiendas de joyería de The Embassy, se ubica Diamant, el restaurante que dirige el chef Nandu Jubany; variedad de mariscos, pescados y carnes, así como una amplia oferta de ensaladas y embutidos. El casino de Andorra la Vella alberga el restaurante Unnic, un amplio e impresionante espacio de decoración cuidada y vanguardista cuya terraza acristalada permite disfrutar de imponentes vistas. Dirigido por el chef Thierry Burton, ofrece cocina mediterránea y de alta montaña, además de diferentes cortes de carne a la brasa.
Escaldes-Engordany
Esta localidad, adyacente a Andorra la Vella y tan próxima que conforman un único núcleo urbano, completa la oferta gastronómica de la capital con locales con encanto como L’Enoteca Andorra. Su chef, Andrés Riestra, es un cocinero apasionado por la cocina de verdad y el buen producto. Con una amplia vinoteca, destaca por su variada oferta de tapas, sus platos de cuchara en invierno –garbanzos con marisco, gambas blancas y nécora de ría– y sus arroces y carnes –butifarra, cortes ibéricos, magret–. La montaña es una despensa con mil posibilidades, lo sabe bien Rodrigo Martínez, que reivindica producto y saber hacer en su restaurante Beç; crema de setas de temporada con calamar a la plancha, langostinos y aire de avellanas; filetes de trucha al Josper sobre patatas pont neuf, langostinos y ensalada crujiente de espinacas pollo de payés relleno de escalivada a la brasa y ceps confitados, jugo de asado y puré de patata Robuchon. El local está situado junto al spa termo-lúdico de Caldea, un balneario que es prácticamente un parque acuático protegido por una asimétrica estructura de metal y cristal sobre el río Valira.
Soldeu
Para los aficionados a los deportes de nieve hay que acercarse a Soldeu y disfrutar de los más de 200 km de pistas de esquí que ofrece la estación Grandvalira. En este enclave se encuentra el restaurante Ibaya, el único en Andorra con una estrella Michelin desde 2021, ubicado en el Sport Hotel Hermitage & Spa 5*. Su asesor gastronómico, Francis Paniego –El Portal de Echaurren 2*–, propone una cocina cargada de identidad que combinan ingredientes locales y técnicas modernas en dos menús degustación de 7 y 11 pases respectivamente. Con platos como los espárragos verdes con caviar imperial y mahonesa de perrechicos; croquetas de Echaurren o albóndigas fluidas sobre cremosos de aligot. La apuesta del hotel Hermitage por las grandes firmas de la alta cocina se amplía con Koy Hermitage, asesora-do por el chef Hideki Matsuhisa –Koy Shunka 1*–, ofrece también dos menús degustación –además de platos a la carta– compuesto por la delicada culinaria nipona de este japonés afincado en Barcelona. El hotel cuenta también con el lugar ideal para relajarse y disfrutar de las vistas panorámicas de la montaña en su Glassbar 1.859 que ofrece una carta variada de cócteles de autor, vinos y tapas gourmet.
Otro resort de lujo en Soldeu que también apuesta por una oferta gastronómica de nivel es Park Piolets Hotel & Spa. En este caso han confiado su culinaria al chef italiano afincado en España Andrea Tumbarello que lidera aquí su segundo Don Giovanni –el primero está en Madrid–. Conocido como el rey de la trufa, Tumbarello recrea lo mejor de la cocina transalpina con su toque particular. Sin salir del resort se puede disfrutar de alta cocina china con la impronta de la familia Kao que en este KAO Soldeu ofrece una selección de los platos más destacados de sus restaurantes de Barcelona –Shanghai y KaoDim Sum–. El hotel redondea su oferta con Champagne Bollinger Terrace, que ofrece desde el mediodía cócteles creativos e impresionantes vistas.
Bordas
La mejor manera de descubrir la auténtica gastronomía andorrana de proximidad en un entorno único y con encanto es recalando en sus conocidas bordas. Este tipo de construcciones, caracterizadas por la peculiaridad de su arquitectura y la decoración, se destinaban al ganado y al almacenamiento de heno, y, con el paso del tiempo, se han reconvertido en establecimientos de diferentes usos, como hoteles y/o restaurantes. En la carretera d’Erts, Massana, la Borda Xicoies –Antigua Raubert– es un espacio muy cuidado y con un encanto especial. Tiene una carta variada con especialidades como la carne a la brasa –que preparan en el horno de leña ubicado en la sala– o el trinxat, el fricandó y los embutidos andorranos. Otra borda a visitar especializada en cocina tradicional local y mediterránea es L’Era d’en Jaume, ubicada en el pueblo de Llorts, en la parroquia de Ordino Arcalis. Destaca por sus arroces de montaña, carnes a la brasa y manitas de cerdo. Imprescindible probar alguno de los vinos que elaboran las cinco bodegas con que cuenta el Principado y que se sirven en varios de estos restaurantes.