En un contexto donde la alimentación sostenible y responsable gana protagonismo, la carne de conejo se posiciona como una opción perfecta dentro de la cocina. A pesar de su trayectoria histórica en la gastronomía tradicional, este producto continúa siendo una joya poco visibilizada, a pesar de su valor nutricional, su versatilidad culinaria y su producción respetuosa con el entorno.
El sector cunícola europeo ha consolidado una de las cadenas productivas más examinadas y reguladas del continente gracias al Modelo de Producción Europeo, que garantiza estándares elevados en bienestar animal, seguridad alimentaria, trazabilidad y sostenibilidad. Esta carne destaca por su bajo contenido en grasa y su aporte en proteínas de alta calidad, vitaminas del grupo B y minerales esenciales, convirtiéndola en una alternativa saludable para todas las edades.
Además, su impacto va más allá del ámbito alimentario. Con más de mil granjas activas en España, muchas situadas en regiones con riesgo de despoblación, la producción de conejo contribuye al equilibrio rural y favorece el empleo femenino, que representa aproximadamente el 50% del sector. Consumir esta carne implica también respaldar la economía de pequeños productores y el mantenimiento del paisaje agrario tradicional.
El compromiso del sector con la mejora continua ha impulsado proyectos de innovación, investigación y certificación, como el sello de Bienestar Animal B+, promovido por INTERCUN, y programas colaborativos orientados a prácticas cada vez más responsables.
Para volver a conectar con las nuevas generaciones, INTERCUN, junto con la Unión Europea, impulsa la campaña “Abuelos Influencers”, que recupera el valor emocional y cultural de la carne de conejo y reivindica el conocimiento culinario de quienes han preservado estas recetas durante décadas.
Con sabor suave, múltiples formas de preparación y una producción alineada con la sostenibilidad, la carne de conejo se reafirma como un alimento consciente y completamente delicioso.