Viaje Milán

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Autor: Enrique Domínguez Uceta
Autor Imágenes: Enrique Domínguez Uceta
Fecha Publicación Revista: 01 de julio de 2015
Fecha Publicación Web: 29 de junio de 2015

Todo viaje a Milán tiene como centro la piazza del Duomo, donde coinciden el núcleo monumental de la ciudad y las elegantes tiendas, hoteles y restaurantes de la Galería Vittorio Emanuele II. La plaza está presidida por la portentosa fachada de su catedral, uno de los mayores templos del arte gótico y de la cristiandad.

En su interior asombran las enormes proporciones de sus naves y los maravillosos capiteles esculpidos de las altas columnas. Es recomendable subir a la terraza de la cubierta para ver de cerca las formidables esculturas de los pináculos que los artífices medievales reservaban para los ojos de Dios porque desde el suelo era imposible que los habitantes las percibieran.

En la misma plaza se encuentra el Museo del Novecento, con lienzos de los principales artistas italianos del siglo XX, incluyendo a De Chirico, Marinetti y el escultor Arturo Martini. En la planta alta abre sus puertas el restaurante Giacomo Arengario, con obras de arte de la cocina tradicional como los espagueti con mejillones y almejas, en un suntuoso espacio art déco.

Entre Armani y Leonardo Da Vinci

Al otro lado de la plaza del Duomo, un gigantesco arco de triunfo da acceso a la espectacular Galería Vittorio Emanuele II, que fue la primera calle cubierta por una montera de hierro y cristal en el mundo. Se levantó en 1865 con diseño de Giuseppe Mengoni, y sigue siendo uno de los escenarios de lujo, con cafés, tiendas y terrazas para disfrutar de la más alta calidad de vida en Italia. También acoge el fastuoso hotel Seven Stars Galleria, el restaurante Savini y el inmediato Vun, que se cuentan entre los mejores de la ciudad.

La galería conecta la plaza de la catedral con la Piazza Della Scala, donde se levanta la estatua a Leonardo da Vinci que mira a la fachada del Teatro alla Scala, el templo de la música y la ópera italianas. Milán tiene fama merecida de ser la ciudad más cool y elegante de toda Italia, y para comprobarlo hay que visitar el incomparable Quadrilatero d’Oro, cerca de la plaza della Scala, donde se concentran las mejores tiendas de ropa y establecimientos de lujo del país. Cuatro calles forman el rectángulo de la moda.

La vía Montenapoleone con Gucci, Versace, Prada, Cartier. La vía Sant’Andrea con Chanel, Kenzo y Moschino. La vía della Spiga, y la vía Manzoni, donde se encuentra el Spazio Armani, con tienda, café y el prestigioso restaurante Nobu, de cocina japonesa. También es zona de hoteles selectos, Four Seasons o Armani, y mesas con glamour como las de Bice.

Quien viaje a Milán debe visitar el medieval castillo Sforzesco, un descomunal conjunto defensivo de ladrillo, del siglo XV, convertido en recinto de museos, donde la inacabada Piedad Rondanini, la obra en que trabajaba Miguel Ángel cuando le alcanzó la muerte, ha encontrado un espacio y una iluminación inmejorables.

Las joyas de la historia de la pintura que atesora la capital lombarda tienen su mejor colección en la Pinacoteca di Brera, que exhibe el Cristo morto nel sepolcro de Mantegna, junto a Goya, Rembrandt o Van Dyck. Sin olvidar que Il Cenácolo Vinciano guarda en su interior uno de los frescos más famosos del mundo, el de La última Cena de Leonardo Da Vinci.

No todo es historia. También existe una imagen poderosa del Milán moderno en la plaza Gae Aulenti, que lleva el nombre de la diseñadora y arquitecta italiana, pero debe su proyecto al argentino César Pelli. En su entorno se levantan los edificios altos y modernos de la ciudad, las torres Unicredit, Pirelli y Diamante, hoteles de negocios y restaurantes de calidad. Pisacco ofrece una imbatible relación calidad-precio, entre otras opciones tan buenas como Berton, Ratanà, o Ex Mauri.

Milanesa, gorgonzola y panettone

El norte de Italia es tierra de gran cocina, aunque los referentes de la capital de Lombardía sean las preparaciones “a la milanesa”, el risotto alla milanese, con azafrán y tuétano, el risotto con gli ossibuchi, (el arroz con sus ossobucos), y la cotoletta alla milanese que los austriacos llaman wiener schnitzel, una chuleta de lomo empanada y frita en mantequilla, a la manera que se conoce en muchos lugares del mundo como milanesa.

La alta cocina tiene a la cabeza el restaurante de Carlo Cracco, a un paso de la catedral, que ha logrado para sus fogones los más altos reconocimientos. A su lado, Cracco -Peck es la tienda gourmet, abierta desde hace 132 años, que reúne las delicias de Milán y de Lombardía -así como otras foráneas, tal es el rincón de jamones de Joselito-, los embutidos artesanales, las comidas preparadas, el queso gorgonzola, los dulces, los helados y el típico panettone.

Quien busque la máxima calidad en gastronomía tiene que acudir también a Sadler, un clásico que se mantiene en plena forma, y el Trussardi alla Scala, que combina la gran restauración con las vistas al teatro della Scala. Muy especial resulta la visita a Il Luogo di Aimo e Nadia, un templo de la cocina tradicional, que ofrece la mejor pasta en una sala repleta de obras de arte pictórico.

El aspecto más popular e insólito de Milán se encuentra en el barrio de Navigli, que mantiene los canales que hicieron de la ciudad el principal puerto fluvial de Italia hasta principios del siglo XX. Pequeñas calles con encanto reflejan sus casas en las aguas mansas, en una zona llena de bares muy animados y restaurantes informales centrados en la pasta.

Destaca la calidad gastronómica de Al Pont De Ferr y de Tano Passami l’Olio, el glamour de Officina 12, favorita de la jet set, y las pizzas auténticas de Quei Due. Es también un barrio de galerías de arte, donde los anticuarios celebran un enorme mercadillo, il Mercatone dell’Antiquariato dei Navigli, con más de 400 puestos, el último sábado de cada mes.

Paseo por el mundo

Antes de entrar en la Expo 2015 se puede visitar el único pabellón temático situado fuera de su recinto, el sensacional Arts & Foods Pavilion, ubicado en la ciudad, en el Palazzo della Triennale. Su contenido muestra la interacción desde mediados del siglo XIX entre artes plásticas, diseño y alimentación, y la manera en que éstos han transformado la vida cotidiana. La evolución de las cocinas, del mobiliario y la presencia de los alimentos en la obra de los artistas modernos se muestra con cuadros de Picasso, Braque, Léger, De Chirico, Le Corbusier, y películas de Chaplin o Buñuel.

La Expo 2015 merece una visita detenida, por su excelente organización, por la variedad de representaciones nacionales y temáticas, y por la calidad de sus contenidos.

Se puede empezar recorriendo el Pabellón Zero, que introduce las ideas que impulsan la Expo, y acudir después a los clusters, compartidos por diferentes naciones, en torno a áreas geográficas o a determinados productos. Cuentan con instalaciones propias el arroz, el café, las especias, el cacao y el chocolate, las frutas y legumbres, los cereales y tubérculos, y las zonas áridas, el bio-Mediterráneo, y las islas, que incluyen las del Caribe, Comores, Madagascar, Corea y Maldivas.

Los pabellones se agrupan a ambos lados de una larga calle a la que llaman Decumano, cruzada por el pequeño Cardo, emulando los nombres que los antiguos romanos daban a las vías que ordenaban sus campamentos militares y ciudades. El ancho Decumano está totalmente entoldado para evitar la fuerza del sol, y funciona como un corredor de kilómetro y medio de longitud, con los edificios a ambos lados.

Al final del eje se encuentra la sede del movimiento Slow Food, apóstol de una relación sabia y equilibrada con la alimentación, en un espacio de inspiración rural, con aire de granja agrícola en torno a un patio triangular con cultivos, firmado por el estudio suizo de Herzog & de Meuron. Hay más estrellas de la arquitectura presentes en la Expo, entre otros Foster Asociados, autores del edificio para Emiratos Árabes Unidos. Y entre las obras singulares más atractivas se cuentan las levantadas por Brasil, Japón, Reino Unido, China, Uruguay o Vietnam.

Son numerosos los pabellones con estructuras de madera que aportan una imagen de construcción sostenible, respetuosa con el medio ambiente, con materiales naturales. En ocasiones incorporan en la arquitectura los cultivos, con bandejas sembradas en lugar de jardineras, a manera de jardin potager. Toda la Expo es respetuosa con las emisiones de CO2. El edificio de Austria afirma contener las plantas necesarias para abastecer de oxígeno a 1.800 personas. Es destacable la presencia de organizaciones humanitarias como Cáritas, Don Bosco o Save the Children.

Entre las obras apreciables por sus valores arquitectónicos, junto a las del Café, Slow Food y Emiratos, se debe incluir el pabellón de España, diseñado por el estudio b720 de Fermín Vázquez. Contiene una extensa y brillante presentación de los productos alimentarios españoles, aceites, embutidos, quesos, las elaboraciones de las diferentes cocinas, y una tienda gourmet.

Cuenta con varios opciones para comer, un Bar de Tapas en la terraza exterior, la experiencia Ses Salines al estilo beach club con fiesta sundown y sesión dj todas las tardes, y el restaurante gastronómico El Altillo, todo bajo la gestión del grupo Sagardi, que propone una amplia selección de productos y preparaciones de calidad de todo el país.

Hasta el 31 de octubre, fecha en que concluye la Expo 2015, la ciudad de Milán no sólo ofrece su rico patrimonio, su glamour y su gastronomía local, durante los próximos meses será un mirador privilegiado sobre la agricultura y la alimentación a escala planetaria y brinda una oportunidad excepcional de conocer cocinas lejanas, además de servir de excelente escaparate para nuestros productos.

 

Guía práctica

Cómo llegar

Milán cuenta con tres aeropuertos, Malpensa, Linate y Bergamo Orio al Serio. Hay vuelos directos a Milán desde Madrid (Air Europa, Alitalia, Iberia) y Barcelona (Ryanair, Vueling, Alitalia).

Turismo de Italia

Expo 2015Acceso a la Expo en metro, línea roja, M1, estación Rho Fiera EXPO Milano 2015. Compra de entradas.

Dónde comer

Cracco-Peck

El restaurante de mayor calidad y prestigio en la ciudad, donde Carlo Cracco despliega su talento y creatividad para un público exigente. Situado cerca del Duomo, merece una visita su tienda de productos gastronómicos.

Sadler

La suntuosa solidez de sus salas, el equilibrio entre tradición y modernidad de su cocina y la armonía de todos los aspectos complementarios, de la bodega al servicio impecable, han convertido el local en un referente imprescindible del buen gusto milanés.

Il Luogo di Aimo e Nadia

Reputado por la calidad de su pasta y por la refinada combinación de tradición y creatividad, ofrece restauración de máxima calidad en un local que une cocina y artes plásticas.

Vun

Cocina moderna de autor en la que destaca la calidad de productos, preparaciones y presentaciones. Integra las mejores materias primas en una sinfonía de esencias italianas que recorre el país de norte y sur. Sólo sirve cenas.

Trusardi alla Scala

El talento del chef Luigi Taglienti marcan la cocina contemporánea y cosmopolita de este restaurante de sobrio diseño minimalista situado en la plaza della Scala.

Savini

Una de las mesas más refinadas de Milán, situada en la elegante galería Vittorio Emanuele II. Cocina clásica con algunos toques de modernidad en los platos tradicionales.

Pisacco

Local imprescindible para acercarse a la cocina tradicional de Milán sin renunciar a la calidad y la imaginación de un gran restaurante contemporáneo a precios razonables.

Dónde dormir

Seven Stars Gallerie

Pequeño hotel de máxima calidad cuyas habitaciones asoman al interior de la Galería Vittorio Emanuele II, en el espacio más prestigioso de la ciudad, entre la catedral y la Scala. Las habitaciones cuentan con mayordomo privado y el hotel con restaurante para clientes. Desde 707 €

Armani Hotel

Junto al Emporio Armani, en el Quadrilattero de la Moda, este prototipo de la calidad y el diseño de la firma emblemática de Milán ofrece una obra de arte de la hotelería en el centro de la ciudad y del barrio de las compras de lujo. Desde 693 €

Meliá Milano

Hotel de lujo situado cerca de la Feria de Milán, con excelentes instalaciones, favorito de famosos y deportistas, con un servicio de primera calidad y la opción de utilizar el servicio The Level. Desde 387 €

Château Monfort

Un palacio en el centro de Milán con una propuesta estética peculiar, más próxima a la fantasía y la escenografía que a la elegancia clásica. Cuenta con un excelente servicio y con una impecable oferta gastronómica en el restaurante Robacuori.

 

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