Navidades en Nueva York

Luz, color y nieve

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Autor: Helio San Miguel
Autor Imágenes: Turismo NYCGo
Fecha Publicación Revista: 01 de diciembre de 2013
Fecha Publicación Web: 23 de diciembre de 2016
Revista nº 452-453

La Navidad en Estados Unidos es una festividad de marcado carácter comercial que exaspera a muchos cristianos que consideran que su esencia se ha olvidado y critican el protagonismo exagerado de Papá Noel (Santa Claus) y los símbolos que le acompañan en detrimento de la celebración del nacimiento de Cristo.

La Navidad representa el final de una muy bien orquestada serie de fiestas (algunas ni siquiera laborales) que mantienen la actividad consumista mes a mes pues se planean rebajas y ofertas a su alrededor. Se empieza en enero con Presidents’ Day; sigue Valentine’s Day (nuestro San Valentín) en febrero; la Semana Santa y la fiesta judía de Passover en marzo o abril; el Día de la Madre, el segundo domingo de mayo; el Memorial Day, que marca el comienzo oficial del verano, a finales de mayo; el Día del Padre, el último domingo de junio; el Día de la Independencia, el 4 de julio, que es la única fiesta oficial que no se traslada a lunes; Labor Day (el Día del Trabajo, que en Estados Unidos no se celebra en mayo), el primer lunes de septiembre; Columbus Day el lunes más cercano al 12 de octubre; Halloween el 31 de octubre; y Thanksgiving (el día de Acción de Gracias) el último jueves de noviembre.

La Navidad es la más extensa de todas estas festividades pues va desde el 25 de diciembre (la nochebuena no se celebra) hasta año nuevo y representa la culminación de ese ciclo. Además suele coincidir con la fiesta judía de Hannukah (aunque este año 2013 cayó en noviembre), que en Nueva York tiene una gran importancia. El carácter tan marcadamente comercial de la Navidad ha llevado a que la comunidad judía haya elevado el peso de esta fiesta, otrora menor, y la convierta también en aquélla en la que ellos dan los regalos.

El corazón navideño late en Midtown

En esta secuencia de fiestas, hasta que una no pasa no se habla de la siguiente. Así pues, la Navidad se empieza a sentir tras Thanksgiving y se nota por la aparición de los vendedores de árboles en las aceras, por los Papá Noel de la Salvation Army que con sus campanas piden dinero en cada esquina, y por las decoraciones navideñas y los muñecos de Papá Noel colgados de los balcones pues es él quien trae los regalos en Estados Unidos, y a quien se le deja un vaso de leche con galletas a los pies del árbol.

En Nueva York la mayor actividad navideña y comercial se concentra en la zona de Midtown con las aceras abarrotadas de turistas con las bolsas de sus compras y evitada en lo que se puede por la gente que vive en la ciudad. Si deciden pasar las navidades en Nueva York, acabarán haciendo compras y aguantando colas, pero queremos proponerles también una Navidad que, sin olvidarse de los clásicos, explora otras actividades menos conocidas.

Entre lo típico, lo primero que hay que mencionar son los famosos escaparates. Merece la pena ver los adornos navideños de Bloomingdale’s y el Santaland de Macy’s, pero los mejores escaparates están en las tiendas de la Quinta Avenida, desde Lord &Taylor, en la Calle 38, hasta Bergdorf Goodman en la 58. Los primeros son los más célebres, junto con los de Saks y se forman colas ordenadas en las aceras para verlos.

Enfrente de Saks está el Rockefeller Center donde podrán ver el renombrado árbol, que se instala hacia primeros de diciembre justo delante de la pista de patinaje. Es el árbol más famoso, pero no el único. Otros destacados son el del Museo de Historia Natural hecho de origami, y el del Metropolitan Museum colocado en la zona del arte medieval, que tiene además un belén (llamado aquí Nativity Scene) napolitano de estilo barroco del siglo XVIII, uno de los pocos que se pueden ver en la ciudad, junto con el de la catedral de San Patricio, pues no es una tradición local. Tampoco lo son los Reyes Magos, una fiesta apenas conocida en Estados Unidos, aunque sí la celebran en el Museo del Barrio, en la Quinta Avenida, entre las Calles 104 y 105.

Junto con los escaparates y los árboles de Navidad, la iluminación de avenidas y edificios más importantes de Manhattan son un clásico local, pero si quieren ver las luces más espectaculares hay que ir al barrio de Dyker Heights, situado al sur de Brooklyn, enfrente de Staten Island, donde los vecinos tiran la casa por la ventana con iluminaciones cada año más exageradas y en muchos casos, hechas por profesionales.

Si les gusta patinar también hay pistas céntricas más grandes y más baratas que la del Rockeffeller Center. La que tiene menos gente es la Prospect Park de Brooklyn, pero no hay que irse tan lejos pues en Bryant Park, en la Calle 42 con la Quinta, hay una gratuita y en Central Park, cerca de la esquina de la Quinta Avenida con la Calle 59, está el Wollman Rink. En esa esquina, donde está el Hotel Plaza, la tienda de Apple y la famosísima juguetería de FAO Schwarz, se coloca también la menorah (el candelabro que se usa en la fiesta de Hannukah y cuyas velas se van encendiendo cada día) más grande del mundo.

Si también quieren hacer compras algo diferentes, en los últimos años han proliferado los mercados de artesanos, muy similares a los que hay en Madrid y otras ciudades. El primero fue el de Union Square, pero los hay también en Bryant Park, en la estación Grand Central y en la plaza Columbus Circle, así como uno más recoleto en la iglesia de St. Bart, en Park Avenue. Esta iglesia cuenta también con un restaurante muy poco conocido en su interior.

La despedida del año

En Nueva York la llegada del año nuevo se celebra en Times Square, donde se reúnen alrededor de medio millón de personas que ven bajar la bola y los fuegos artificiales que marcan el comienzo del nuevo año. Como pueden imaginar en los últimos años ha aumentado muchísimo la seguridad, así que si deciden ir, no lleven bolsos ni botellas pues es probable que no les dejen pasar con ellos. En Central Park y en la Estatua de la Libertad también hay fuegos.

Todos se pueden ver reservando en el Bateaux New Year’s Eve Fireworks Dinner Cruise, un barco que sirve cenas y desde el que se ven los fuegos artificiales. Pero si quieren pasarlo de una forma diferente vayan a la Misa del Gallo (Midnight Mass) en alguna iglesia de Harlem o reserven en BB King de Times Square donde actúa el coro Harlem Gospel.

Lo que sí merece la pena es hacer un esfuerzo por asistir a algunos de los espectáculos musicales tradicionales con que cuenta Nueva York en Navidades. El más famoso es el Christmas Spectacular con las bailarinas llamadas Rockettes, que tiene lugar todos los años en Radio City Music Hall. El Cascanueces, el famoso ballet de Chaikovsky, se representa en el New York city Ballet del Lincoln Center. En la catedral de Saint John The Divine, en el Upper West Side, hace más de treinta años que el músico new age Paul Winter organiza el Concierto del Solsticio de Invierno, al que sigue, días después, el Concierto por la Paz que celebra el año nuevo.

También hay conciertos del Mesías de Handel y funciones especiales de ópera. Otra interesante propuesta es visitar la Morgan Library donde se expone solo durante estas fechas el manuscrito original del Cuento de Navidad de Dickens, que esta biblioteca posee.

Si deciden aventurarse fuera de Manhattan, en el zoo del Bronx se hacen, hasta fin de año, esculturas de animales de hielo, mientras que en el Jardín Botánico de Nueva York en Brooklyn, se monta uno de los grandes clásicos navideños de la ciudad: un trenecito de juguete que cuenta con más de medio kilómetro de vías que pasan por réplicas de los edificios más destacados de Nueva York hechos con plantas, troncos y ramas.

Finalmente si quieren algo más exótico pueden asistir en la zona norte de Central Park a la celebración de Kwanza, la fiesta creada en los años sesenta por un profesor llamado Maulana Karenga para que la comunidad negra tuviera su propia fiesta, diferente de la Navidad y de Hannukah.

Cocina de fiestas

Salvo que se conozca la ciudad o se quiera evitar la vorágine navideña (y en ese caso es mejor venir a la ciudad en otra época del año), lo mejor es quedarse en un hotel en la zona de Midtown pero ésos son también son los más caros por lo que conviene buscar con tiempo las mejores ofertas. Varios restaurantes de la ciudad sirven cenas y comidas especiales el 24 y el 25 de diciembre. Los hay de todos los precios y calidades, pero algunos de los más interesantes son Ai Fiori (italiano moderno), Benoit (de Ducasse), Gotham, Gramercy Tavern, Jean Georges, Maialino, Petrossian,

Russian Tea Room, The River Café (también por las vistas), Sea Grill, Tocqueville, y Wallsé. Así que si tienen la oportunidad de pasar unas navidades en Nueva York, disfruten del ambiente típico de estas festividades, patinen en el Rockeffeller Center y hagan compras como manda la tradición, pero no olviden aventurarse a otras propuestas, menos famosas, pero igual de tradicionales y mucho más interesantes.

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