Slow Food y Zero Waste Europe han desarrollado el proyecto Food Trails que recoge las directrices para prevenir la generación de desperdicios alimentarios en municipios basándose en ejemplos de proyectos e iniciativas que han sido implementados con éxito en toda Europa.
Tanto si son urbanos como rurales, el proyecto busca que tanto comunidades agrícolas como productores alimentarios en los cinturones verdes que rodean las ciudades y en las zonas rurales trabajen juntos para transformar el sistema alimentario en uno que sea sostenible.
Marta Messa, la directora de Slow Food Europa, afirma: «Con estas directrices, pretendemos ilustrar y ofrecer ejemplos concretos sobre qué puede hacer un municipio para reducir los desechos alimenticios como parte de una transición más amplia hacia sistemas alimentarios sostenibles, incluyendo acciones como la prestación de incentivos financieros o el apoyo financiero a iniciativas locales, el diseño de marcos normativos, pero también brindando espacios físicos, asesoría, promoviendo la donación de alimentos y sensibilizando en torno a la problemática del desperdicio alimentario. Este documento se centra específicamente en qué acciones concretas pueden tomar los municipios, pero también en términos más generales, en cómo pueden estimular los sistemas alimentarios locales».
Los estudios de caso se refieren a París y Mouans-Sartoux en Francia, Milán en Italia, Oporto en Portugal, Gante y Brujas en Bélgica, más de 300 ciudades en Chequia, Ljubljana en Eslovenia y Pontevedra en España.
Dentro de la Unión Europea (UE), la legislación existente aún es insuficiente para actuar de un modo ambicioso en este sentido. En la Directiva marco relativa a los residuos solo se menciona el 50 % del objetivo de reducción para consumidores y minoristas para 2030, y esta cifra no se ha indicado como obligatoria. Sin embargo, la estrategia de la UE «De la granja a la mesa» recientemente adoptada allana el camino para que se asuman los objetivos obligatorios, que se basarán en la medición de los niveles de desperdicio alimentario que los Estados miembros deben registrar para 2022.
Para hacer frente al desperdicio de alimentos y, de manera más general, garantizar una transición adecuada hacia sistemas alimentarios sostenibles, la Unión Europea ha establecido el marco de investigación e innovación Food2030 de la UE, que se centra en torno a 4 prioridades transversales, entre las que se encuentran la circularidad y la eficiencia de los recursos, con un objetivo claro para lograr que el desperdicio alimentario sea igual a cero. Docenas de ciudades en Europa ahora están desarrollando políticas con el objetivo claro de implementar estas prioridades a nivel local. Los municipios tienen un gran papel y responsabilidad en la configuración de los sistemas alimentarios locales y la lucha contra el desperdicio de alimentos.