Diez años dan para muchas mesas y muchos brindis. En 2016, A’Barra abría sus puertas en Madrid con una idea muy clara, rendir homenaje al producto, a la temporada y a una forma de entender la gastronomía basada en el respeto.
Una década después, el restaurante celebra este aniversario mirando atrás con orgullo, pero también hacia adelante con la misma ilusión del primer día. Desde sus inicios, A’Barra ha construido una propuesta en la que cocina y sala avanzan juntas, como dos partes de una misma experiencia pensada para cuidar al comensal de principio a fin.
El producto sigue siendo el gran protagonista. La temporada marca el ritmo y la excelencia se entiende desde la buena materia prima, técnica precisa, y una atención al detalle que ha convertido al restaurante en uno de los referentes de la alta cocina madrileña. Una trayectoria reconocida con una estrella Michelin desde 2016.
Al frente de esta etapa se encuentra un equipo que sostiene cada día la identidad de A’Barra. Sergio Manzano dirige la cocina; José Martínez lidera una sala cercana y cuidada; Valerio Carrera firma una bodega pensada para acompañar cada experiencia; y Nacho Gómez aporta su sello al nuevo cocktail bar del restaurante, LA’BARRA.
Porque este décimo aniversario llega también con nuevas formas de disfrutar A’Barra. Una de ellas es la mesa de la cocina, un espacio íntimo para hasta ocho comensales desde el que vivir el menú degustación con vistas al trabajo del chef y su equipo.
La otra es LA’BARRA, el nuevo cocktail bar del restaurante, presidido por una imponente barra de mármol de nueve toneladas. Un espacio con carta propia donde conviven propuestas de autor y clásicos que nunca fallan, como el Dry Martini, el Daiquiri o el Negroni.
Detrás del proyecto están también José Gómez, de Joselito, y Cayo Martínez, de La Catedral de Navarra, propietarios del restaurante y defensores de una gastronomía basada en la calidad, el origen y la sostenibilidad.
Pero si algo define estos diez años son todas las personas que han pasado por sus mesas. Diez años después, A’Barra sigue fiel a su esencia y lo celebra como mejor sabe hacerlo, alrededor de una mesa.