Ramón Bilbao presenta su nueva añada de vino rosado 2024 con una propuesta que refina y reinterpreta los tradicionales claretes de La Rioja. Este lanzamiento supone una evolución tanto en estilo como en presentación, consolidando la apuesta de la bodega por la innovación, la identidad territorial y la excelencia. Según Rodolfo Bastida, director de Bodegas Ramón Bilbao, “este vino mantiene su esencia, pero evoluciona con un perfil más preciso y elegante. Con él damos un paso más en nuestro propósito de trabajar de forma diferencial”.
Hace más de una década, Ramón Bilbao fue pionera en La Rioja al elaborar un rosado de inspiración provenzal, basado en la tradición vitivinícola del Alto Najerilla. La cosecha 2024 representa una nueva etapa dentro de ese mismo espíritu. Elaborado con un 80% de garnacha y un 20% de viura, el vino nace en viñedos de entre 550 y 770 metros de altitud en la Sierra de la Demanda. Sus suelos rocosos y con presencia de arcilla y caliza aportan frescura, mineralidad y una gran capacidad de expresión.
La vendimia 2024, marcada por un invierno lluvioso, una helada primaveral y un verano moderado, fue todo un reto para el equipo técnico, que optó por una recolección escalonada para lograr la máxima calidad. Tras una breve maceración con los hollejos (1,5-2 horas), el vino fermenta en acero inoxidable a baja temperatura (16-17ºC) para preservar sus aromas de fresa silvestre, pomelo y flores blancas. Posteriormente, permanece tres meses sobre sus lías finas, ganando textura y complejidad.
En boca, este rosado es fresco, equilibrado y con una acidez vibrante. Su final largo, con notas minerales, lo convierte en un vino gastronómico, ideal para maridar con mariscos, pescados a la brasa, arroces, cocina mediterránea o platos especiados.
Además del cambio enológico, la añada 2024 estrena un diseño actualizado que refuerza su carácter premium. La nueva imagen apuesta por una etiqueta serigrafiada más elegante y minimalista, con una estética cuidada que resalta tanto en restauración como en lineales de tienda. “No es solo un cambio de imagen, es una declaración de intenciones”, destaca Bastida.