Desde que en octubre de 2019 arrancara la maquinaria para la nueva edición, poco o nada nos hacía pensar en los sorpresivos acontecimientos a los que nos enfrentamos en estos momentos. A finales del año pasado, las mayores preocupaciones de las bodegas eran, entre otras, los nuevos aranceles que imponía el gobierno estadounidense a los vinos españoles cuya graduación alcohólica fuera inferior a 14% vol y que estuvieran en botellas de menos de 2 litros, así como las significativas mermas en la producción de la cosecha de 2019, que iban desde el 50% en el caso de Castilla - La Mancha, hasta algo más del 10% en La Rioja, debidas a las especiales condiciones climatológicas que se vivieron tanto en primavera como en los albores del verano: sequía, gota fría… Lo que indicaba que iba a ser una de las cosechas más cortas del último lustro aunque, eso sí, la calidad de la misma no se vería afectada.
Comité de Cata a ciegas
Desde su primera edición, la Guía Vinos Gourmets (GVG) ha contado y cuenta con un sobresaliente elenco de profesionales del sector para poder valorar los vinos que publicamos cada año. En esta ocasión el Comité de Cata de la GVG está compuesto por 17 profesionales en activo entre enólogos, sumilleres, catadores y periodistas que han catado y calificado durante este año 3.740 vinos. Para realizar cada una de las sesiones de cata, en las que se analizan un total de 20 muestras, se han seguido estrictos controles sanitarios y de seguridad. Como en ocasiones anteriores, en momentos puntuales, se ha desdoblado el Comité en un mismo día para poder analizar el notable volumen de muestras de vino recibidas. Tanto al comienzo de la versión rústica, como en la web del Grupo Gourmets, en el apartado del Comité de Cata incluido en la sección de la GVG, se puede conocer a los componentes del mismo, quiénes siguen escrupulosamente la filosofía que se ha mantenido inalterable desde sus inicios. Creemos, firmemente, en el sistema de cata a ciegas, por el cual valoramos un vino desconociendo su marca que podría, intuimos, sugestionarnos en el momento de puntuarlo. La GVG no pretende ser un censo de bodegas y por tanto la información publicada está limitada a un escogido número de vinos al año debido a la especial metodología de cata antes mencionada.
Otros contenidos de interés
Además de hablar de bodegas y vinos, la Guía también cumple una función didáctica sobre el panorama vinícola nacional, dando a conocer valiosa información sobre 124 zonas vinícolas (divididas por Comunidades Autónomas), 204 tiendas especializadas con zona exclusiva de vinos, 181 referencias de fiestas vinícolas, y, por último, novedosos esquemas de elaboración y crianza de vino que sintetizan, a grandes rasgos, los diferentes métodos que bodegueros y enólogos de todo el país siguen para producir las distintas clases de vinos que podemos encontrar en el mercado: blancos, rosados, tintos, generosos, dulces y espumosos.
Bodegas protagonistas
En cada edición, el equipo de redacción de la Guía contacta con más de 2.500 bodegas, siendo 1.112 de las que finalmente se han obtenido datos y muestras. Por número de referencias, las comunidades de Castilla y León, La Rioja, Cataluña y Galicia, sobrepasan el centenar. Son 4.212 los vinos publicados y descritos, de los cuales 3.740 han sido catados y evaluados y, en algunos casos, han tenido que ser recatados, debido a que presentaban perturbaciones que impidieron dar un juicio objetivo al tener alguno de los siguientes defectos: olor a corcho, notas de oxidación, falta de equilibrio organoléptico o que necesitaban algo más de crianza en botella para obtener mejores calificaciones. En esta particular edición la gran mayoría de las bodegas, al no haber podido comercializar en su totalidad la añada anterior, la han mantenido en sus portfolios, por este motivo se ha procedido a repetir dicha añada en la nueva GVG y, por tanto, aparecen con un histórico que señala la siguiente leyenda: edición en el que fue catado, añada presentada y puntuación obtenida. Esto explica la diferencia entre vinos publicados y catados.
Los Mejores de la Guía
Sobre el total de vinos catados, complace comprobar que cada vez son más los elegidos que han obtenido una calificación igual o superior a 90/100 puntos. En esta edición, 1.452 conforman el Cuadro de Honor de la Guía, lo que supone un incremento de alrededor del 26% sobre la pasada edición. De unos años a esta parte, bodegueros y enólogos españoles investigan y desarrollan novedosos proyectos con el afán de recuperar variedades de uva casi extinguidas y que son parte de la identidad del vidueño nacional. Una huella del pasado que puede marcar la diferencia sobre varietales foráneos y aporta esa identidad propia tan deseada entre expertos y consumidores que defina mejor el territorio del que procede cada uno de los vinos que degustamos. Así aparecen nombres como samsó y garró en zonas de Cataluña, un significativo auge en el empleo de tempranillo blanco en La Rioja, valenciana en la zona del Bierzo, albillo mayor en Castilla y León, albillo real en Madrid, forastera en las Islas Canarias, etc.
Blancos y rosados, la calidad impera
Llevan años y años luchando para romper la hegemonía de los vinos tintos, y amén que lo van consiguiendo, sobre todo en el caso de los blancos. Al comparar las estadísticas de los vinos blancos y rosados catados tanto en la pasada edición como en la de 2021, se ve un relevante ascenso en el total de vinos calificados. Así, por ejemplo, en el caso de los blancos si en la edición pasada fueron calificados un 50,04% sobre el total de catados, en esta 36 edición el porcentaje llega al 60,56%. En lo referente a los rosados, son cada vez más los elaboradores que centran sus esfuerzos y optimizan los medios para la producción de los mismos, esto también ha quedado reflejado en esta nueva Guía en la que un 52,4% ha sido calificado, contra el 39,36% del pasado año. Estos datos son fiel reflejo de lo bien que se están haciendo las cosas en cada una de las bodegas del panorama español y, ha de remarcarse, a unos precios más que competitivos.
Homenaje póstumo
Como en tantos hogares españoles, también en el sector vinícola ha habido significativas pérdidas humanas debidas al Covid-19. Dos han sido los nombres que más impactaron; Carlos Falcó, propietario de Marqués de Griñón Family Estates y gran precursor en su zona desde comienzos de los años setenta del siglo pasado, y el que fuera presidente de Repsol, Alfonso Cortina, propietario de Pago de Vallegarcía un proyecto y sueño que fundó a principios de este siglo y para el cual había obtenido, recientemente, la mención gubernamental de Vino de Pago Vallegarcía.