En temporada

Cuando calienta el sol

Gazpacho, salmorejos, paellas y barbacoas, sí, el verano ya está aquí, pero ¿qué más se puede encontrar? Durante la temporada estival algunos de los productos más sabrosos y coloridos del año alcanzan su máximo esplendor.

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Por Paloma Menéndez-Ondina

Publicación Revista: 01/07/2025

Publicación Web: 01/07/2025

¿Hay algo más apetecible que una una sandía bien fresquita en una calurosa tarde estival? o ¿una buena ensalada de tomate? Los días de verano no sólo traen consigo luz, alegría y desconexión sino también una rica despensa con productos de temporada de lo más interesante. Es considerada por muchos la estación de oro, ¡y no es para menos! Frutas, verduras, pescados y mariscos se convierten en la base perfecta de platos frescos, ligeros y llenos de sabor. Para quienes saben apreciar la materia prima en su punto justo, podríamos decir que se trata de la estación más generosa del año. Las frutas se tornan intensas y aromáticas, las verduras muestran su lado más fresco y delicado y el mar ofrece sabrosas capturas.

No caerá esa breva… ¿o sí?

Los meses de junio y julio son ideales para disfrutar de este dulce fruto de la higuera, que curiosamente no llegó a madurar el verano anterior y crece al año siguiente. Sus tonalidades moradas y gran tamaño lo distinguen de su hermano pequeño, el higo, que aparece entre agosto y septiembre con la piel más gruesa y sabor más dulce. Muy esperadas son las cerezas y picotas que se encuentran en las fruterías desde junio, aunque su temporada puede arrancar a finales de mayo y prolongarse hasta agosto. En el Valle del Jerte se cultivan más de cien variedades aunque sólo ocho cuentan con el sello de garantía de la DOP, una certificación que pone en valor su calidad y proceso artesanal que comienza con la recolección manual en cestas de castaño. Según la DOP este año se prevé alcanzar los siete millones de kilos de cereza certificada y unos tres millones de picotas ¡buenas noticias para sus fieles seguidores!

Para gustos, colores

Nectarinas, paraguayas, albaricoques y melocotón, con su piel suave y ligeramente aterciopelada, alcanzan su punto óptimo de maduración en julio y agosto. Más allá de su dulce sabor cuenta con curiosidades poco conocidas como el característico aroma a mazapán que se libera al triturar la semilla del albaricoque y que se aprovecha como esencia natural en repostería y en la elaboración de licores como el amaretto.

La ciruela aporta color al verano. Se pueden encontrar amarillas, rojas, verdes o moradas. Más pequeñitas pero muy carnosas y con una dulzura intensa son las claudias, que reciben su nombre en honor a la hija del rey Enrique II de Francia y Catalina de Médici. Simplemente irresistibles.

Y no podemos olvidar las sandías y melones, excelentes aliadas para sofocar el calor, desde julio hasta septiembre, gracias a su alto contenido en agua. Son tan versátiles que se pueden disfrutar al natural y en platos principales, com-binando el melón con jamón ibérico o en versiones más creativas como gazpachos y salmorejos.

El rey de la huerta

Aunque está presente en los mercados durante todo el año, el tomate brilla especialmente en verano. Con más de 10.000 variedades registradas, su diversidad en colores, formas y tamaños complica la elección. Y ¿con qué acompañarlo? Una buena opción es el pepino cuya frescura y textura crujiente lo convierten en el aliado perfecto para realzar su sabor en ensaladas y otros platos refrescantes. El calabacín y la berenjena también están en su mejor momento. Mientras los primeros son deliciosos salteados, asados, en la barba-coa o en cremas suaves, las segundas son infalibles en platos tradicionales como la escalivada o el pisto.

Uns pican e outros non

Existen muchas variedades de pimientos, tanto en tonalidades —rojo, verde, amarillo o naranja— como en sabor, que va desde el extra dulce hasta pi-cante a rabiar. Y quienes se dejen caer por el País Vasco o Galicia este verano, hay sabores que no pueden dejar pasar. El pimiento de Guernica, sencillo y delicado, es delicioso relleno o en platos tradicionales como la piperrada, mientras que el pimiento de Padrón, de menor calibre, es ideal para consumir frito con un poco de sal gruesa, pero ¡que no te engañe su apariencia! porque como dicen: unos pican y otros no.

En-redados

En verano las costas se llenan de pescados de temporada como el bonito del Cantábrico, que se deja ver por estas fechas. Su temporada se extiende desde finales de primavera hasta principios de otoño, cuando migra desde el Atlántico hacia el Golfo de Vizcaya en busca de aguas más frías y ricas en alimento. Así arranca lo que se denomina la costera del bonito. Durante estos meses, su carne se torna firme, jugosa y con un sabor delicioso. Es un pescado perfecto para preparar a la plancha, en conserva o en guisos tradicionales como el marmitako. En Andalucía son populares los espetos. Las sardinas ensartadas y cocinadas al humo inundan las orillas de la Costa del Sol. La dificultad de este plato radica principalmente en la técnica de asado y la elección de la caña más adecuada. Los espeteros siguen la tradición de fenicios, romanos y árabes, teniendo en cuenta aspectos como la inclinación o la temperatura del fuego constante para conseguir un resultado insuperable: doradita por fuera y jugosa por dentro. La lubina y la dorada también son un acierto en el Mediterráneo, especialmente en preparaciones a la sal.

Las conchas de mar

Entre los mariscos más apreciados del verano destacan las almejas, los mejillones y las navajas, todos con temporada alta entre los meses de junio y septiembre. Las almejas, de sabor suave y textura firme, son perfectas para consumir al vapor, al natural, en salsa marinera o como acompañamiento en arroces. Los mejillones se disfrutan cocidos, en escabeche o en vinagreta y las navajas son todo un manjar a la plancha con ajo y perejil. Sin olvidar la langosta, el bogavante, la gamba roja o, cambiando de hábitat, los preciados cangrejos de río que se prestan a elaboraciones como el clásico cangrejo en salsa picante ¡para mojar pan!

Como me gusta la barbikiú

No hay verano sin canción ni barbacoa, como decía Georgie Dann. Las planchas se llenan de chuletones, hamburguesas o cortes deliciosos de vaca, buey o cerdo ibérico, acompañados de salchichas, chorizos y cualquiera de las verduras o pescados de temporada mencionados anteriormente. Una combinación que gusta a todo el mundo e invita a largas comidas al aire libre. Pero también es un excelente momento para disfrutar de la caza menor, aunque su temporada alta comienza en otoño, durante estos meses encuentra en el escabeche su versión más aromática y perfecta para combatir el calor. Porque el verano no solo se disfruta bajo el sol, sino también en la mesa. Una estación que invita a comer con gusto, compartir sin reloj, relajarse y dejarse llevar. Solo nos queda decir ¡a disfrutar!

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