Alimentos ecológicos

Brindis por la salud

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Autor: Ismael Díaz Yubero
Fecha Publicación Revista: 01 de octubre de 2017
Fecha Publicación Web: 02 de octubre de 2017

Según el Reglamento de la Unión Europea 834/2007 la producción ecológica es un sistema de gestión de alimentos que combina las mejores prácticas ambientales, un elevado nivel de biodiversidad, la preservación de los recursos naturales, la aplicación de normas exigentes sobre bienestar animal y una producción conforme a las preferencias de los consumidores, que demandan los productos obtenidos a partir de substancias y procesos naturales.

Para obtenerlos son necesarias técnicas que excluyen normalmente el uso de productos químicos de síntesis, —fertilizantes, plaguicidas, herbicidas y algunos medicamentos como los antibióticos—, con el fin de preservar el medio ambiente, mantener la fertilidad del suelo y proporcionar alimentos con todas sus propiedades naturales.

Un camino de exigencias

La implantación de una explotación agraria ecológica es exigente puesto que es necesario evitar que esté rodeada de otros cultivos y deberá situarse en áreas marginales. Hay que evitar en lo posible la presencia de plagas –que no se pueden tratar por los sistemas convencionales ya que los residuos de productos químicos impedirían la calificación– y por tanto es necesario disponer de setos aislantes que ayudan a evitar efectos de las inclemencias climáticas y favorecen la polinización por la mayor presencia y diversidad de insectos.

La presencia de ganado en las explotaciones agrícolas es muy conveniente, porque los animales proporcionan un estimadísimo soporte orgánico que además de nutrientes mejora la textura del suelo y favorece la carga microbiológica benefactora de las producciones. Además, los subproductos agrarios son un importante componente de la alimentación animal. La producción de alimentos convencionales exige una serie de gastos complementarios en alimentación y manejo de plantas y animales, porque es necesario emplear nutrientes y abonos que permitan alcanzar niveles competitivos, prevenir y tratar enfermedades propias de grandes poblaciones y utilizar semillas y animales muy productivos. Pero todo esto tiene el inconveniente de que los productos obtenidos, aunque sanos, tienen una composición mejorable y esta mejora es la que se busca con los alimentos ecológicos.

La paradoja de España

Las condiciones exigidas a las explotaciones ecológicas hacen que los rendimientos por unidad de superficie sean menores y, en consecuencia, resulten más caros para el consumidor. Además, sobre todo en frutas y hortalizas, la calidad extrínseca (tamaño más pequeño, color menos vivo, uniformidad, aspecto menos “perfecto”), es notablemente inferior aunque la calidad intrínseca sea sensiblemente mejor. Hay que señalar también que, debido a la prohibición de conservantes, los alimentos ecológicos tienen un menor tiempo de conservación, razones por las que su consumo en España es bastante inferior al de los países con mayor poder adquisitivo.

En cambio, somos el primer productor europeo de alimentos ecológicos y el quinto del mundo tras Australia, Argentina, Estados Unidos y China, lo que significa que favorecidos por la geografía, climatología y sistemas agrarios de explotación, tenemos una posición privilegiada en cuanto a la producción y a las posibilidades de exportación. Estamos a la cabeza de las exportaciones, somos los líderes europeos y sin embargo, aunque creciendo, nuestro consumo sigue siendo bajo.

Aceite de oliva, el primero de la lista

Según datos del Ministerio de Agricultura, la superficie dedicada a la agricultura ecológica fue de 1.968.570 ha en 2015, que además indica que el crecimiento interanual es del 15,1%. De esta superficie un 51% está en Andalucía, un 19% en Castilla-La Mancha y un 7% en Cataluña. Las demás no llegan al 5% de su superficie y en algunas continúa siendo testimonial como en Madrid, Asturias, Cantabria, La Rioja o el País Vasco.

La principal producción ecológica corresponde al aceite de oliva, de gran aceptación internacional e importante factor del buen posicionamiento de este producto en el mercado mundial. Le siguen los frutos secos y el vino y a continuación están los cereales y las legumbres y finalmente, las frutas y hortalizas que significan un poco más del 3% de la superficie total, pero tienen la ventaja de que su demanda crece muy deprisa y que además, la producción por hectárea es mucho mayor que la de los alimentos antes mencionados.

En España hay unas 7.500 ganaderías registradas. La carne es la principal producción con casi 30.000 t, seguida de la leche y los lácteos y finalmente, de los huevos y la miel. El crecimiento en la producción interanual de estos alimentos está en torno al 24% y todavía con un alto techo de desarrollo. También la acuicultura ecológica es estimada y entre las producciones destacan, por orden decreciente, los mejillones, el esturión sobre todo para la producción de caviar, las truchas, lubinas y algas.

El mercado interior y exterior

Aunque el consumo interior ha mantenido un desarrollo positivo incluso en los años de depresión económica —los incrementos estuvieron en torno al 5,5% en cuanto a cantidad y con crecimiento en gasto casi nulo—, al superarse ésta, el crecimiento medio ha sido del 18% en 2014 y del 24% en 2015 según el estudio de Prodescon encargado por el Ministerio de Agricultura.

El gasto por español en alimentos ecológicos actual es de 32,3 €, lo que supone el 1,5% del gasto alimentario total, cifras que están todavía muy lejos de las de Suiza, en donde el gasto per cápita es de 210 € anuales y de las de Dinamarca y Luxemburgo, en torno a los 160 €.

El mercado de los productos ecológicos crece constantemente en los países más desarrollados, con un incremento anual que con frecuencia supera los dos dígitos. El 80% de nuestras exportaciones se dirigen a países de la Unión Europa  –Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Suiza–, que aprecian especialmente nuestras hortalizas, por las que pagan precios suficientemente satisfactorios. Huevos, aceite de oliva, leche, yogures, vinos, aves de corral y carnes también tienen una demanda interesante en estos países.

Canales comerciales en España

La comercialización de productos ecológicos, que comenzó a través de canales cortos y con frecuencia venta directa al consumidor, se ha seguido manteniendo e incluso creciendo ligeramente. El aumento más significativo se ha producido en los canales especializados, en donde las cadenas iniciadoras de esta actividad están experimentando una importante expansión.

Al mismo tiempo están surgiendo nuevas cadenas que afectan a tres tipos de establecimientos: tiendas ecológicas especializadas, (con penetración especialmente en Cataluña, Madrid y Comunidad Valenciana) establecimientos medianos y herbolarios, con tendencia a la baja de estas dos últimas en cuanto a cuota de participación, aunque manteniendo o incrementando ligeramente los niveles de venta. Veritas, Macabeo, Organic market, El Vergel, Supersano, son ejemplo de cadenas en claro crecimiento.

En lo que respecta a las grandes superficies hay un comportamiento desigual porque mientras Carrefour, Alcampo, El Corte Inglés, Aldi o LIDL tienen líneas específicas de productos ecológicos, Mercadona, Día, Caprabo y Consum, no han entrado de forma clara en el sector.

Ecológicos procesados

La demanda de productos con imagen de saludables está haciendo que los industriales procedan a incrementar producciones.

En esta línea están Soria Natural, Herbex Iberia, Frunet, etc., pero también hay empresas asentadas, y con participación amplia, en el mundo alimentario como San Miguel, Puleva, Danone, Pascual o Dulcesol, que están lanzando grandes líneas de productos ecológicos en clara apuesta estratégica.

Futuro de los alimentos ecológicos

Es de prever que cadenas alimentarias y fabricantes que quieran aumentar sus ventas tengan que incorporarse a este mercado, porque la búsqueda de “lo natural” es objetivo de diferentes tendencias consumidoras, entre las que están los vegetarianos ortoréxicos, crudívoros, flexitarianos, etc., y los que ocasionalmente siguen dietas depurativas, que cada vez son más. Y más exigentes.

La salud, la búsqueda de sabores naturales, la ausencia de sustancias químicas de síntesis, el bienestar de los animales y el respeto al medio ambiente son los principales factores inductores del consumo. Cada vez son más los consumidores que exigen estas características. Y sobre todo cada vez son más jóvenes, lo que asegura que la demanda seguirá creciendo durante muchos años.

Etiquetas: salud, ecológicos, Alimentos, natural,

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