Oviedo gastronómico

La pulcra vetusta

Fruto de un paseo que el genial Woody Allen dio por las calles de Oviedo cuando fue a recoger su Príncipe de Asturias de las Artes en 2002, acertó a expresar esta definición: “Oviedo es una ciudad deliciosa, exótica, bella, limpia, agradable, tranquila y peatonalizada. Es como si no perteneciera a este mundo, como si no existiera…Es una ciudad de hadas y hasta con príncipe…”

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Por Eufrasio Sánchez

Publicación Revista: 01/10/2014

Revista nº: 462

Publicación Web: 01/10/2014

Lo de limpia no es un calificativo banal de Allen. Oviedo acaba de recibir su sexta Escoba de Platino, galardón que viene otorgando desde hace catorce años la Asociación Técnica para la Gestión de Residuos y Medio Ambiente a la ciudad española más limpia. Una vez más la “Capital del Paraíso” se ha llevado el gato al agua de manguera y barrido, con lo que oriundos y foráneos tendrán la fortuna de transitar por calles, plazas y parques donde la limpieza es obsesión.

En ese ir y venir, en ese paseo higiénico bajo una luz peculiar, amortiguada por las nubes, plomiza, muy del norte, se respira un ambiente urbano cargado de historia y humanidad. Una larga historia que ha dejado huella perenne en la ciudad, con un patrimonio único, del que destaca el conjunto de monumentos de la monarquía asturiana (siglos VIII y IX) declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con piezas, templos y palacios como la Cámara Santa, San Julián de los Prados, San Miguel de Lillo, Santa María del Naranco o la fuente de La Foncalada, singulares construcciones que forman un conjunto que constituye el Arte Prerrománico Asturiano, estudiado en las escuelas de arquitectura de medio mundo, con capacidad para sorprender, sobrecoger, fascinar y atrapar a los amantes de la Historia y el Arte.

En el casco antiguo se concentra la esencia de la ciudad de Oviedo. En él se eleva majestuoso y elegante el templo catedralicio, la Catedral de San Salvador, referencia ineludible del corazón de la capital asturiana. Su primitivo origen fue una basílica prerrománica, construida a instancias de Alfonso II “El Casto”. A lo largo del tiempo experimentaría diversas ampliaciones que la fueron enriqueciendo con rasgos estilísticos románicos, góticos y barrocos.

Este escenario, que es también el de la “Vetusta” reflejada por Clarín en La Regenta, acoge al Museo Arqueológico de Asturias, ubicado en el antiguo Monasterio de San Vicente, recientemente rehabilitado, que aloja valiosos objetos y obras de arte del pasado asturiano a partir de su Prehistoria. No muy lejos de éste se encuentra el Museo de Bellas Artes que ocupa tres edificios, entre ellos el Palacio de Velarde, albergando la más importante pinacoteca del Principado.

Aun sin salir del casco antiguo el paseante se encontrará con la plaza del Fontán, asentada sobre un antiguo manantial que le da nombre. En ella y en zonas aledañas se celebra desde antiguo un mercado de verduras, hortalizas, quesos y otros productos de la región, que tiene permanente continuidad en la plaza de abastos.

Es un rincón idóneo para efectuar compras gastronómicas, donde además de lo que se pueda encontrar en la plaza o en la calle, presentan sus credenciales establecimientos de tanto prestigio como Crivencar, Coalla o Loli Arrieta. Botillería, quesos, chacinas y otras viandas de diferentes procedencias, aunque con claro predominio de acento asturiano, conviven en perfecta armonía.

En la zona de influencia del “antiguo”, Ca´Suso resulta referencia obligada; un recoleto local, donde los hermanos Feito (Iván y Vicente) ofrecen una cocina de producto, sabrosa, apegada a la tierra, con una base tradicional y técnica y estética contemporáneas. Sin apenas alejarse de la parte vieja, frente a la Universidad, está Casa Fermín, un clásico en constante renovación, uno de los top del Principado, del que ya hemos dada cumplida cuenta en estas páginas hace unos meses.

A escasa distancia, en la calle Jovellanos se encuentra Casa Conrado, uno de los imprescindibles acudideros de la cocina tradicional asturiana que sigue envolviendo las croquetas de jamón en seda fina, y en el que los platos de cuchara como el pote o la fabada, incitan al chapoteo.

A muy pocos metros bajo el escudo del Hotel España, Mestura, la última brillante idea de Javier Loya. Un restaurante originalmente ambientado y de ecléctica oferta gastronómica.

Cocina inteligente de espectro “glocal” (global y local), de altos vuelos que resuelve la ecuación con un resultado de precios amables.

En la prolongación de la calle, poniendo color y calor a la gastronomía de nuestro tiempo, ocupa espacio 180º C, en el que el joven Edgar de Miguel conjuga tapeo de barra, aplicando imaginación y estilo, con propuestas de enjundia para el comensal de mesa. Justo en la esquina de este último, se deja caer el Bulevar de Gascona.

Un verdadero río de sidra que se desborda de las innumerables sidrerías que se alinean a un lado y otro de la empinada calle. Tal vez se trate de la zona de más tránsito y bullicio de la ciudad. Tierra Astur, Pigüeña, La Pomarada, El Ferroviario, Asturias… son sólo algunos nombres de los múltiples establecimientos que allí concurren con similar oferta. Sidra y productos asturianos por doquier. Y los que quieran ir a vino, lo tienen fácil en las inmediaciones de la calle Manuel Pedregal y en la Av. de Galicia. Surgen bares como hongos.

Pero no todo en Oviedo es asturiano. Lo que no quiere decir que no sea bueno. De hecho ha irrumpido con gran fuerza y con mucho mérito Celia Pinto, un restaurante portugués que está recibiendo el unánime aplauso de todo el que lo visita. El bacalao es su principal razón de ser con cerca de veinte propuestas diferentes. Celia, oriunda de Oporto, acude semanalmente con su par y socio Álvaro a tierras lusitanas en busca de la materia prima con la que elabora sus platos.

Cambiando de zona, y antes de ascender hacia la parte alta de la ciudad, resulta imprescindible El Tizón, un local de los más concurridos de Oviedo donde prima la honradez y la autenticidad de la cocina tradicional. Imperdonable no probar la tortilla de patatas. Así mismo, embarcarse en La Goleta resulta la mejor opción para los ictiófagos que gustan del pescado elaborado con mimo. Y para los que aprecian el confort y la elegancia del clasicismo, Del Arco.

Cuando toca disfrutar del tapeo y algo más, están los Pedro Martino (Naguar) y Rodrigo Roza (La Taberna del Zurdo), ambos vencedores en distintas ediciones del campeonato nacional de pinchos que se viene celebrando en Valladolid.

Cruzando la calle, frente por frente a La Taberna del Zurdo, la última incorporación de relieve es Gloria, una casa de comidas ilustrada con la que Nacho Manzano (2 estrellas Michelín en Casa Marcial y una con su hermana Esther en La Salgar) ha querido extender sus largos tentáculos, para acercarse a los ovetenses con formulaciones tradicionales pensadas para compartir.

Tapas, picoteo, medias raciones... todo para que los bolsillos no sufran en exceso. Más arriba está la Venta del Jamón Oviedo. El inquieto y emprendedor Amado Alonso ha llevado su cocina y estilo de siempre, el de la Venta del Jamón de Pruvia, a las instalaciones del Hotel New (4 *), en la cima de la ciudad, donde sigue dando muestras de su maestría en el dominio de las brasas con una inmejorable selección de carnes, amén de una cocina de fondo rica en platos de cuchara y con una tortilla de patata babosa y jugosa que se deshace antes de llegar a la boca. 

Y no sólo eso. Ha incorporado un nuevo espacio llamado Kome Yakiniku, una parrilla japonesa de acertada ambientación, donde mariscos, pescados y carnes son elaborados en la mesa por el propio comensal en un singular grill de gas exento de humos. Completa la oferta un amplio surtido de cócteles que pueden animar la velada antes, durante y después de la cena (sólo abre por las noches).

Hablando de cócteles, resulta imprescindible acercarse al Baam en la calle Santa Teresa, al The Ópera junto al teatro Campoamor o al The Black bar, un elegante pub de atmósfera british en los bajos del Hotel España donde se percibe una vez más el aura de Javier Loya.

Y si como reza el mensaje publicitario institucional, Gijón es la Asturias con sal, a Oviedo le correspondería ser la Asturias con azúcar. Especialidades como los carbayones de Camilo de Blas, moscovitas de Rialto, hojaldres de Jarama, mantecados peñasanta de Santa Cristina o bombones de Peñalba, son algo más que mera repostería: son dioses del dulce. O dulce de dioses.

 

 

Guía práctica

Dónde comer

Ca’ Suso

Marqués de Gaztañaga, 13

Los hermanos Feito, Iván y Vicente ofrecen una culinaria genuinamente asturiana en la que el producto es la estrella, con imaginación y buen gusto.

Casa Fermín

San Francisco, 8

Un clásico de la alta gastronomía que mantiene un perfecto equilibrio entre tradición y modernidad.

Casa Conrado

Arguelles,1

Cocina tradicional en la que no faltan ninguno de los guisos seculares autóctonos a la par que se mantiene atenta a lo que ofrece el mercado en función de la temporada.

180º C

Jovellanos, 25

Cocina joven que combina el picoteo de barra con propuestas gastronómicas muy imaginativas con una carta de precios amables.

Mestura

Jovellanos, 2

Javier Loya despliega toda su sabiduría como empresario hostelero y su capacidad creativa como cocinero.

Dónde dormir

Hotel La Reconquista (5*)

Gil de Jaz, 16

En el centro de la ciudad. Edificio histórico del XVIII. Confortable y lujoso. Sede de los Premios Príncipe de Asturias.

Gran Hotel Las Caldas y Las Caldas Villa Termal (5*)

Las Caldas, s/nº (a 8 km de Oviedo)

Construido sobre un edificio del siglo XVIII, con otro anexo de nueva planta, rodeado de jardines y árboles centenarios. Espectacular balneario de aguas termales.

Libretto (4*)

Marqués de Santa Cruz, 12

Arquitectura modernista y sorprendente decorado, con vistas al emblemático parque de San Francisco.

Casa Camila

Fitoria, 29

Chalet asentado en la falda misma del Naranco, con amplios ventanales para disfrutar de sus preciosas vistas sobre la ciudad. Admite perros.

 

 

 

 

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