Escapadas

Oviedo gastro

El patrimonio inmaterial de Oviedo es una oda cultural cargada de sabor, en la que la gastronomía es homenajeada gracias a una extensa oferta de actividades, con los alimentos como punto de partida.

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Por Eufrasio Sánchez

Publicación Revista: 01/07/2024

Publicación Web: 01/08/2024

Comámonos Oviedo a mordiscos. A Sorbos y con los cinco sentidos. Decir que en Oviedo se come bien no es decir nada nuevo. ¿Cuándo se ha comido mal en esta ciudad? Sus gentes han crecido disfrutando de fabadas monumentales, sustanciosos potes de berzas, callos de toma pan y moja, menestras de frescas verduras, carne gobernada con acierto y delicadeza. Y si de cachopos se trata, aquí es donde en su día han tomado cuerpo y forma. Lo que a los nativos les parecía tradicional, a los de fuera poco a poco les hizo interesarse por ello y escogerlo como destino gastronómico. Aún así no se han estancado y siguen expandiendo horizontes culinarios a diestro y siniestro para no perder la costumbre… Guacamoles, tacos, tiraditos, currys, sushi, ramen… Todos han logrado cruzar la línea que separa lo casero, lo local, lo clásico, lo vanguardista, de lo exótico haciéndose un hueco en restaurantes, sidrerías, tascas y bares. Y eso hay que celebrarlo ¿no? Es por todo ello por lo que Oviedo se ha convertido en Capital Española de la Gastronomía 2024. Un merecido reconocimiento otorgado por la Federación Española de periodistas y escritores, en colaboración con Hostelería de España, que pone el punto de mira en el buen hacer y en la gran cocina de la ciudad, clave de su cultura y patrimonio inmaterial. Oviedo, origen del primer itinerario cultural de Europa, el Camino de Santiago, por obra del Rey Alfonso II el Casto, considerado el primer peregrino desde que en el año 834 fue hasta la localidad gallega –Galicia pertenecía al reino asturiano en aquella época–, avisado por el obispo Teodomiro del descubrimiento de la tumba del apóstol. Ese km 0 de la Ruta Jacobea que parte de la Iglesia de San Salvador, hoy Catedral de Oviedo, marca el inicio del llamado Camino Primitivo, que además de su valor originario, tiene el aliciente de ser el más natural y agreste de los que existen, y cuenta con el reconocimiento de la UNESCO como Patrimonio Mundial junto al resto de los llamados Caminos del Norte.

Callejeando

A escasos metros de allí tenemos la posibilidad de deleitar nuestro paladar en Casa Fermín, el restaurante que otrora fuera distinguido con la primera estrella Michelin de la región y que justamente en este 2024 cumple nada menos que cien años, manteniéndose con frescura y lozanía gracias a su clasicismo vanguardista de permanente puesta al día, ostentando el abanderamiento de la gastronomía local. Por eso no es de extrañar que la excepcional actriz Meryl Streep acompañada de Antonio Banderas, optase por este establecimiento cuando vino a recoger el prestigioso premio Príncipe de Asturias, que le fuera entregado hace escasos meses. No muy lejos del anteriormente citado, se asienta otro de los restaurantes imprescindibles –éste bastante más joven–, Ca’Suso, que se muestra suficientemente cuajado para caminar por el proceloso sendero de la gastronomía pública, con una cocina que tiene bastante de asturiana y un mucho de estacional, con forma y estilo de elaboración de nuestro tiempo. Sin salir del casco urbano, en la zona alta, y practicando una cocina de altos vuelos, tradicional a la par que creativa, no pasa desapercibido desde hace varias décadas Del Arco, un elegante y sosegado local que se mantiene como el primer día, sin arrugas ni ajamientos. También La Cocina de Cabal merece visita, cuya mayor virtud reside en la franqueza palatal de los sabores que proyecta, así como la liviandad de sus articulaciones.

Calma

Todo visitante gastrónomo que se precie ha de desplazarse unos kilómetros hasta Caces en la zona conocida como Las Caldas, a un bucólico paraje bañado por el río Nalón sobre el que se asienta, un entorno libre de contaminación acústica, en el que sólo el murmullo del agua al precipitarse o el gorjeo de los pájaros suenan más que el crudité de las verduras que prepara Pedro Martino en el restaurante que lleva su nombre. Pedro es un cocinero con talento, temple y rigor que funde y cincela con minuciosidad de orfebre la complejidad de las texturas moldeándolas bajo la impronta de la estética; un verdadero alquimista del sabor que imprime una latente asturiana reflejada en su cocina.

Universo Manzano

De regreso al corazón de la ciudad, en el emblemático edificio del Vasco, hay que buscar NM de Nacho Manzano. Para bien decirlo con palabras del propio Nacho que ha demostrado en su casa madre, Casa Marcial, ser el máximo genio de la cocina que ha dado Asturias. “Se trata de un concepto gastronómico íntimo y casi clandestino en medio de la ciudad. Diferente a todo lo que habíamos hecho hasta ahora, pero con la misma raíz”. NM es, por tanto, un diminuto espacio en el que sala y cocina conforman un mismo ámbito de tan sólo cuatro mesas y una barra para albergar a no más de 25 comensales. Un lienzo en blanco para la creatividad de su mirada personal, en el que estampa al máximo las posibilidades de la naturaleza. En apenas un año, ya ha merecido la consideración de la Guía Roja otorgándole uno de sus preciados florones. Bajo la égida de la familia Manzano también gozan del favor de los comensales Gloria y más recientemente Nastura, de corte más popular y precios amables. Como no se trata de hacer un censo de los muchos y buenos restaurantes con los que podemos encontrarnos, cambiamos de tercio.

Sidra y dulces

Es muy de recomendar un paseo por la calle Gascona, llamada el Bulevar de la Sidra, en el que se concentra el mayor número de sidrerías del mundo. Ni que decir tiene el gentío que allí se da cita a diario para disfrutar del líquido que los asturianos llevan en los genes, la sidra. Por su antigüedad y permanente buen hacer destacamos la sidrería El Ferroviario, donde el mimo con el que se trata a la sidra rivaliza con la cálida acogida dispensada a los visitantes. Otro de los reclamos con los que cuenta tiene lugar cada año con El Desarme, que se celebra cada 19 de octubre, una de las fiestas gastronómicas más antiguas de nuestro país. Se trata de una conmemoración histórica cuyo origen se remonta a 1836. Casi dos siglos de tradición que giran en torno a un menú compuesto de cocido carmelitano –garbanzos con bacalao y espinacas–, callos y arroz con leche o casadiellas –empanadilla frita rellena de nueces, azúcar y anís–. Como broche de oro se aconseja terminar el festín con algún capricho dulce de alguna de sus afamadas pastelerías. Los llambiones –en asturiano, aficionados a los dulces– pueden disfrutar, entre otras exquisiteces, de los bombones de Peñalba, los carbayones de Camilo de Blas o las clásicas moscovitas de Rialto. Lo dicho, hay que comerse Oviedo.


Donde comer

  • Casa Fermín- San Francisco 8 (casafermin.com)
  • Ca'Suso- Marqués de Gastañaga 13 (ca-suso.com)
  • Del Arco - Plaza de América, 6 (delarco.com)
  • El Ferroviario - Gascona 5 (elferroviario.es)
  • Gloria - Cervantes 24 (estasengloria.com)
  • La Cocina de Cabal - Suárez de la Riva 5 (cocinacabaloviedo.com)
  • Nastura - Víctor Chávarri 2 (nasturaoviedo.es)
  • NM de Nacho Manzano - Víctor Chávarri 2 (nmrestaurante.es)
  • Pedro Martino - La Rienda 14 (pedromartino.es)

Confiterias

  • Camilo de Blas - Jovellanos 7 (camilodeblas.es)
  • Peñalba - Milicias Nacionales 4 (penalbabombones.es)
  • Rialto - San Francisco 12 (moscovitas.com)

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