Os presentamos la Piquiñá, una original pieza de pan que llega para revolucionar el mundo de los colines. Se trata de una original fusión entre pico, mollete y regañá que se elabora en las nuevas instalaciones de Piquitos San Roque.
“La Piquiñá es un producto único, una auténtica novedad, porque es crujiente como un piquito, pero no duro, es muy fina, con la base alveolada y con unas características organolépticas muy marcadas, sobre todo por un profundo aroma a aceite de oliva virgen extra, resultando muy untuosa y suave en boca. Tiene un etiquetado limpio -sin conservantes, aditivos ni mejorantes- y no necesita de sésamo para darle sabor. Son exquisitas por sí solas, si las pruebas ya no querrás otras” explica Juan Paradas, fundador y director general del Grupo San Roque Antequera.
Una de las características más singulares de la Piquiñá es que está inspirada en el universal mollete de Antequera, que desde 2020 ostenta la condición de Indicación Geográfica Protegida, y cuenta con con un 10% de aceite de oliva virgen extra en su composición.
Las instalaciones de Piquitos San Roque acaban de pasar de 600 a 2.500 metros cuadrados de superficie industrial, un gran espacio donde se producen piquitos, molletes, mantecados y, ahora, las famosas piquiñás, clásicas y con salvado.