El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Cereza del Jerte ha certificado las primeras cerezas de la variedad Navalinda, la única con pedúnculo certificada en el Valle del Jerte. Está previsto según Ignacio Montero, presidente del Consejo Regulador , que este año se recojan “entre 600 y 700.000 kilos” de esta variedad.
La variedad principal en la zona es la picota que llegan a partir de la primera quincena de junio hasta la primera semana de agosto. La contraetiqueta que acompaña cada caja de cerezas y picotas es la garantía que avala la calidad de las mismas, cuyo cultivo se lleva a cabo de manera natural y tradicional.
Tras una cuidadosa selección a pie de árbol, sólo las mejores que pasan el riguroso control de calidad se identifican con el sello de la Denominación de Origen Cereza del Jerte.
“La campaña se ha visto retrasada debido a las lluvias y el frío durante la floración pero se espera tener una producción de calidad aunque de menor cantidad”, declaró Montero.