Harlem

El renacimiento gastronómico

El famoso barrio de mayoría negra del Alto Manhattan, está viviendo en los últimos años una gran transformación cultural y social que va acompañada de una interesante oferta culinaria sin paralelo en el pasado.

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Por Helio San Miguel

Publicación Revista: 01/07/2016

Publicación Web: 06/09/2016

En los años 20 del pasado siglo tuvo lugar el movimiento artístico, musical y social que se conoce como el Renacimiento de Harlem. Desde entonces, siempre que hay algún tipo de explosión cultural en este barrio se echa mano de esta expresión. Hoy se usa de nuevo debido al radical cambio que está ocurriendo al hilo de la bonanza económica de la ciudad. Harlem está en un proceso de transformación urbanística que no todos ven con buenos ojos pues implica un gran incremento de los precios  y conlleva el abandono de gran parte de la población local negra, que no puede pagarlos, lo que está afectando a la identidad tradicional del barrio. Sin embargo, en el lado positivo, este cambio experimentado ha hecho al barrio más seguro que nunca y lo ha convertido en un destino gastronómico.

Genuina cocina sureña 

La nueva escena gastronómica de Harlem se concentra en las avenidas de Harlem Central (Frederick Douglas, Adam Clayton Powell, Malcolm X, Martin Luther King –en Harlem, las avenidas y calles principales cambian de nombre para adoptar los de grandes figuras de la historia afroamericana–, pero también se extiende por sus extremos.

Cualquier recorrido gastronómico por la zona, ha de comenzar en Sylvia’s, el gran clásico del barrio, fundado en 1962 por Sylvia Woods (que falleció a los 86 años en 2012, el año en que el estableciemiento celebraba medio siglo).

Sylvia’s no solo introdujo la gastronomía sureña, que es una de las señas de identidad del barrio, sino que se convirtió en el centro de reunión de personalidades de la vida política y cultural, no solo de Harlem, sino del país.

Recientemente, por ejemplo, cuando el candidato demócrata Bernie Sanders se reunió con el líder negro Al Sharpton, lo hizo allí. Pero Sylvia’s no es el único restaurante sureño. En la misma línea destacan también Amy Ruth’s Home Style Southern Cuisine (el nombre lo dice todo) y los relativamente recientes Mountain Bird y Melba’s.

La fuerte presencia italiana

Los otros grandes clásicos del barrio son italianos y se encuentran en el extremo este. El primero es Rao’s, uno de los restaurantes italianos más famosos de toda la ciudad y una de las mesas más difíciles de conseguir (solo cuenta con una docena de ellas). Rao’s abrió en 1896 cuando esta parte de Harlem era de mayoría italiana. Sirve platos tradicionales del sur de Italia y tiene una colorida historia pues tiene la dudosa fama de ser un centro de reunión de la Mafia italiana neoyorquina (con tiroteos y muertes incluidas –en 2004 un asesinato tuvo lugar en el propio bar–).

El propietario actual es el actor Frank Pellegrino, miembro de la familia Rao, que ha trabajado en películas y series como Goodfellas, Los Soprano, etc. –como el restaurante Rao’s ha aparecido en varias secuencias cinematográficas–, tiene sucursales en Los Ángeles y Las Vegas y cuenta con su propia línea de salsas, condimentos y aceites que venden en tiendas, supermercados y online.

Cuatro manzanas más arriba de Rao’s, está Patsy’s Pizzeria, fundada en 1933 por Pasquale “Patsy” Lancieri, uno de los pioneros de la introducción de la pizza en Nueva York (los otros son Lombardi, que fue quien abrió la primera pizzería, Totonno’s y John’s), y a quien se atribuye la idea de venderla en porciones (la famosa slice). Tras trabajar para Lombardi, Patsy decidió abrir la suya propia en el entonces Harlem italiano. Hoy hay varias pizzerías con el nombre Patsy’s (y varios pleitos por ello), pero ésta en el East Harlem es la original y se supone que la única pizzería de Manhattan con un horno de carbón que vende pizzas por porciones.

Especialidades puertorriqueñas

No muy lejos está otro clásico del barrio, Cuchifritos, que lleva más de cinco décadas sirviendo frituras puertorriqueñas, mientras que en el extremo oeste, cerca de la universidad de Columbia, está un restaurante mucho más reciente, pero también ya un clásico del barrio, con diez sucursales en distintas ciudades de la Costa Este: Dinosaur Bar-B-Que.

La primera abrió en Syracuse y el local de Harlem lo hizo hace ya casi veinte años. Como su nombre indica, es un enorme espacio dedicado a las carnes y barbacoas que ha logrado combinar una alta calidad y una gran reputación de autenticidad, con un aire más desenfadado.

Jazz y gastronomía

La escena gastronómica de Harlem se empezó a revitalizar en 2010 gracias a Marcus Samuelsson, que abrió Red Rooster ese año. Samuelsson, etíope de nacimiento, pero adoptado por una familia sueca, fue un adelantado de la cocina nórdica en los 90 con Aquavit. Posteriormente fracasó con un efímero restaurante de cocina panafricana moderna llamado Merkato 55 en el Meatpacking District, y ahora ha acertado plenamente con Red Rooster, un restaurante que también tiene actuaciones musicales. La cocina de Red Rooster tiene influencia sureña, con platos tradicionales, y de alguna manera recoge parte del espíritu de locales clásicos como el Cotton Club. Su éxito es tal que Samuelsson está preparando para el otoño una sucursal en Londres.

Ahora bien, desde un punto de vista puramente gastronómico la gran revelación de Harlem es The Cecil, situado en el hotel del mismo nombre, donde también está Minton’s, el famoso club de jazz que jugó un papel crucial en el desarrollo del estilo bebop en los años 40. El propietario de ambos es Richard Parsons, el antiguo director general de Citigroup y Time Warner y uno de los empresarios negros más famosos del país.

The Cecil se define como una brasserie “afro-asiática-americana” y es una de las grandes sorpresas gastronómicas de los últimos años. Su cocinero Joseph “JJ” Johnson viaja con frecuencia al Caribe, África en incluso a Oriente Medio en busca de una inspiración que transforma en platos donde la fusión de acentos de esas cocinas produce una original, creativa y sabrosa muestra. The Cecil es probablemente el primer auténtico restaurante de alta cocina en la historia de Harlem, tiene una interesante carta de vinos, así como cócteles creativos. El que esté en Harlem da cuenta de gran cambio experimentado, pero también hace más difícil su éxito.

Todas las cocinas del mundo

Estos son los principales restaurantes del barrio, pero no los únicos. Harlem hoy cuenta con una serie de estimables establecimientos de distintas cocinas.

Entre ellos cabe destacar Abyssinia, que con sus numerosos platos de carne, es el mejor representante de la cocina de Etiopía (muy presente en el barrio), donde  también destaca Zoma.

Muy cerca están Safari, donde Maymuuna Birjeeb (que también creció en Suecia, como Samuelsson) nos descubre la cocina de Somalia, y LoLo’s Seafood Shack para mariscos y pescados. También merecen mención Pisticci, italiano, Jin Ramen, especialmente para rámen vegetariano, y Chéri, que elabora cocina francesa con ingredientes orgánicos y locales.

En Harlem hay también un estimable bar de tapas con una corta, pero cuidada carta de vino llamado Vinatería, y un destacado bar de vinos francés, Barawine, que tiene también un importante selección de cócteles.

Finalmente Harlem cuenta con panaderías y pastelerías como Hot Bread Kitchen y una sucursal de Levain Bakery, una de las mejores de Nueva York, y con cafés como The Chipped Cup, además de una excelente tienda gourmet de tés, cafés, cacao y especias llamada Serengeti Teas & Spices. Así que ya saben, en su próxima visita a Manhattan, no hay excusa para quedarse al sur de la Calle 96.

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