Dyson Farming es un proyecto centrado en la agricultura eficiente y la alta tecnología. La empresa inglesa conocida por aparatos tecnológicos de última generación como aspiradoras, secadores, purificadores, ventiladores o humidificadores va un paso más allá aplicando sus conocimientos en ingeniería, robótica, energías renovables y agricultura de precisión en este proyecto que comenzó en 2012 y hoy abarca más de 14.500 hectáreas.
Uno de sus proyectos, en colaboración con los ingenieros de Dyson Tecnology, es su invernadero vertical de producción de fresas, un cultivo eficiente que gracias al uso de previsiones basadas en IA permite recoger el fruto en el punto óptimo de maduración.
Su sistema híbrido de cultivo vertical ofrece 2.5 veces más espacio de cultivo en la misma superficie. Cada rueda alberga diez filas y, al girar lentamente, cada planta tiene acceso a la luz solar en periodos de tiempo durante todo el día, que se complementan con luces LED, simulando la luz solar en los días nublados. Utilizan también tratamientos con rayos UV y nanoburbujas, sistemas de climatización y dosificación suplementaria de CO2. Todo ello controlado por un software de apoyo a la toma de decisión basado en inteligencia artificial, sensores inteligentes y cosechadoras robóticas que permiten mejores condiciones de cultivo y una mejora de la eficiencia.
Dyson Farming Research, por su parte, lidera los ensayos de variedades en el invernadero para ayudar a elegir qué fruta será la más nutritiva para crecer. Este sistema de cultivo les ha valido el premio a la mejor Tecnología en los Premios FPC Fresh en 2025.
Cultivo circular
Su planta de digestión anaeróbica (DA), que está justo al lado, transforma los cultivos energéticos, cultivados en la granja y los desechos del invernadero en energía. Como explican, esta energía se suministra al invernadero en forma de electricidad para alimentar las luces LED y la calefacción, elementos fundamentales para el cultivo de fresas.
Los residuos de la DA, en forma de digestato, se utilizan como fertilizante en los campos que poseen, “creando un sistema circular que reduce la huella de carbono al tiempo que crea el entorno perfecto para que nuestros cultivos prosperen”.