Llega el verano y con él las cerezas y las picotas, esa fruta que junto con la sandía y el melón nos recuerdan al tiempo estival. La temporada comienza en mayo pero no es hasta junio cuando las picotas llegan al mercado alcanzando su grado óptimo de maduración. Parecen iguales, pero ambas se diferencian por su sabor, aspecto, textura y vida útil, aunque hay una diferencia evidente que destaca por encima de las demás, el rabito.
El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Cereza del Jerte presenta un decálogo para responder a este interrogante común alrededor de este fruto: ¿Es lo mismo una cereza que una picota?
No todas las cerezas son picotas: La picota pertenece a la misma familia que la cereza, pero constituyen un grupo específico. De manera que no todas las cerezas pueden ser llamadas picotas. Para diferenciarlas, la DOP Cereza del Jerte cuenta con el sello de calidad diferenciador DOP y el logotipo de la Denominación de Origen Protegida Cereza del Jerte.
Origen y variedades: Las auténticas crecen en las montañas en el Valle del Jerte y en las comarcas vecinas del norte de Cáceres, como La Vera y el Valle del Ambroz. Se cultivan más de 100 variedades de picota y cereza, pero solo ocho se certifican bajo el sello de calidad de la DOP. Entre ellas se encuentran, cuatro variedades de picota (Pico Limón Negro, Ambrunés, Pico Negro y Pico Colorado) y otras cuatro de cereza (Burlat, Navalinda, Van y Lapins); las diferencias principales entre ambas tipologías residen en sus zonas de producción y en su momento de recolección.
Sabor, color, textura y tamaño: La picota destaca por su sabor más dulce y un color más rojo cercano al burdeos. Su textura es más crujiente y carnosa y su tamaño más pequeño, al estar más tiempo expuestas al sol.
El rabito: también llamado pedúnculo, es la diferencia más evidente. En el caso de las picotas este se desprende de manera natural en el momento de su recolección, quedando prendido del árbol y el fruto totalmente sellado.
100 kilos de picotas para los hospitales extremeños
Con el objetivo de promover hábitos de alimentación saludable, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Cereza del Jerte ha donado 100 kilos de picotas para los menús de los pacientes que están ingresados en los centros médicos del Complejo Hospitalario de Badajoz. La iniciativa forma parte de una colaboración de la DOP con la Consejería de Sanidad y Políticas Sociales de la Junta de Extremadura y se integra en el proyecto ‘Menú Gastronómico Extremeño’, que tiene como fin incorporar productos de proximidad y calidad diferenciada en la restauración hospitalaria. Concretamente, la acción se ha llevado a cabo en el Hospital Universitario de Badajoz y en el Hospital Perpetuo Socorro Materno Infantil este 25 de junio a la hora de la comida.