Cuando Diego Fernández Pons, enólogo valenciano con años de experiencia en el sector, “cataba un vino, veía su forma en la cabeza”, así que se puso en contacto con matemáticos, informáticos y profesionales del análisis físico y químico y tras de 8 años de investigación nació Wine Luthier, una tecnología única que permite dibujar la sensación que sentimos a la hora de beber un vino.
Esta herramienta dibuja la forma y el volumen del sabor del vino basándose en datos físicos y químicos, es decir, cuantifica sus sensaciones gustativas.
Los datos resultantes de la medición de una veintena de parámetros se introducen en un software que dibuja el vino en 4D matemáticas y las pasa a 2D para que visualmente se pueda comprender y situar en el Wine Positioning System™ (WPS), un sistema de Inteligencia Artificial (IA) que coloca cada vino en una cuadricula indicando su sabor individual, teniendo en cuenta cuatro valores:
- Crisp: impresión de acidez de un vino
- Mellow: impresión de volumen en boca
- Sweet: impresión de dulzor
- Grip: impresión de solidez
Después lo cuantifican de 0-10 para establecer una jerarquía objetiva. A partir de ahí, son capaces de comparar porcentualmente la diferencia entre ese vino y el resto de vinos del mundo, obteniendo información objetiva de mucho valor para la industria.

Predicción de añadas
Wine Luthier es capaz de predecir el estilo que resultará de una añada, así como recomendaciones en tiempo real si las condiciones climáticas van a desviar el estilo deseado.
Todo esto es gracias al acuerdo con el Laboratorio Rubio-Yeramian de Aranda de Duero y su tecnología Mosaic Ry™, que junto con el Wine Positioning System e imágenes de los vinos con los metadatos climáticos y edáficos de las zonas de producción, establecen una relación certera entre suelo-clima-estilo de vino.