Bon Fromage la tienda de quesos del Mercado de Chamartín donde se pueden encontrar más de 200 referencias diariamente a las que se añaden piezas elegidas exclusivamente por su temporalidad lleva 50 años dando a conocer la cultura del queso.
En esta ocasión Bon Fromage ofrece algunos consejos para preparar la tabla de quesos perfecta.
¿Cuáles escoger? Para hacer una buena tabla de quesos es necesario que haya una gran variedad de diferentes tipos de quesos. Debe haber al menos un queso fácil de reconocer, como el Brie o el queso Manchego y hay que escoger uno de cada una de las siguientes categorías:
Quesos envejecidos: Comte, Gruyere, Zamorano, Dziugas, Manchego…
Quesos blandos: Brie, Camembert, Munster, Saint Felicien, Pont Leveque…
Quesos duros: Parmesano, Appenzeller, Payoyo, Canestrato, Pecorino…
Quesos azules: Stilton, Gorgonzola, Roquefort, Cabrales, Montagnolo…
Como alternativa, también se puede escoger un queso de cada tipo de leche: de cabra, de oveja y de vaca. Es aconsejable servirlos atemperados, en verano hay que sacarlos dos horas antes de la nevera y en invierno 4, para descubrir todos los matices.
Su colocación debe ir de los más suaves a los más fuertes en el sentido de las agujas del reloj, siendo el más suave el que marque las 12 y las 11 el más fuerte.
Se debe acompañar de panes y galletas los quesos suaves, panes de semillas los queso de cabra, avellanas, almendras o nueces los quesos de pasta cocida (Comte, Gruyere, Marianne, Appenzeller) y almendras y anacardos los quesos viejos y curados.
Las pasas, ciruelas, arándanos y orejones maridan con todo tipo de quesos, potenciando los sabores sin llegar a enmascararlos. Y los trozos de manzana son clave para limpiar el sabor entre queso y queso.
Los quesos azules fuertes maridan muy bien con los vinos de postre como Oporto, Tawny, Oloroso, Pedro Ximenez o Sauternes, los suaves con vinos blancos fermentados en madera o con sidra natural, los duros tradicionales con cervezas artesanas y los astringentes o muy picantes con licores, o aguardientes.