Denominación de origen | 31/05/2019
Castilla - La Mancha
La llanura manchega toma su nombre del término árabe Al-mansha, que significa “tierra seca”. Se merece la denominación, pero a veces sorprende cuando los otoños y primaveras son lluviosos, porque se producen estancamientos acuosos, que se muestran en grandes extensiones como las Tablas de Daimiel o las Lagunas de Ruidera y en pequeñas charcas, que nutren acuíferos que permitirán la subsistencia vegetal durante los meses más duros. Hay veranos que solo olivar y viñedo ofrecen el ecosistema verde, el nicho ecológico, que permite refugiarse a aves y mamíferos.