Durante años, muchas uvas autóctonas españolas quedaron en segundo plano frente a variedades más productivas. Hoy, el vino español vive un proceso de recuperación consciente, en el que viticultores y bodegas apuestan por rescatar cepas históricas que estuvieron a punto de desaparecer. Un movimiento que busca proteger la diversidad, la identidad de cada territorio y el valor del patrimonio vitivinícola español.
Brancellao, Ferrón y Merenzao: uvas gallegas minoritarias
Galicia se ha convertido en uno de los territorios clave en la recuperación de variedades autóctonas en riesgo de desaparición. Entre ellas destacan las uvas Brancellao, la Ferrón y la Merenzao, tres castas minoritarias que expresan con fidelidad el carácter atlántico.
La Brancellao aporta frescura, finura aromática y elegancia; la Ferrón ofrece estructura y rusticidad equilibrada; y la Merenzao destaca por su ligereza, complejidad y capacidad para reflejar el terroir. Gracias a proyectos comprometidos, estas variedades han vuelto a ocupar un lugar relevante en vinos de marcada personalidad.
Otras variedades recuperadas en distintas denominaciones de origen
La recuperación de variedades de vid antiguas se ha extendido por numerosas zonas vitivinícolas de España como una forma de reforzar la identidad del territorio y responder a los retos actuales del sector. En distintas denominaciones de origen se están rescatando uvas históricas que habían quedado relegadas por variedades más productivas, pero que hoy demuestran un gran valor enológico y una excelente adaptación al entorno.
Variedades como Forcada, Trepat, Moravia Agria, Tinta Velasco o Rufete permiten elaborar vinos más singulares, con perfiles aromáticos propios y menos estandarizados. Un ejemplo claro es la Trepat, especialmente ligada a la Denominación de Origen Conca de Barberà, con la que se producen tintos ligeros, frescos y especiados que reflejan fielmente su origen. Estas iniciativas muestran que mirar al pasado no es un gesto nostálgico, sino una apuesta de futuro.
Recuperación, investigación y valor patrimonial
La recuperación de estas uvas no es un proceso improvisado. Implica investigación ampelográfica, selección de viñedos antiguos, estudios de adaptación climática y una vinificación respetuosa. Bodegas, instituciones y consejos reguladores trabajan conjuntamente para garantizar la viabilidad de estas cepas.
Cada variedad recuperada supone conservar parte del patrimonio vitivinícola español, un legado agrícola y cultural transmitido durante generaciones que hoy cobra nuevo sentido en un contexto de sostenibilidad y respeto por el origen.
Por qué preservar estas variedades es clave para el futuro del vino español
Proteger las variedades autóctonas en riesgo de desaparición es esencial para asegurar la diversidad genética del viñedo, afrontar el cambio climático y ofrecer vinos con identidad propia. Estas uvas representan una ventaja competitiva y cultural frente a la uniformidad del mercado internacional.
Además, conectan al consumidor con la historia del vino español. Apostar por ellas es invertir en un modelo más diverso, sostenible y fiel a sus raíces. Pero ¿quieres saber más sobre las variedades de uvas españolas? No puedes perderte este reportaje en las que se relacionan las variedades de uva de mayor implantación en nuestro país y las que sobresalen por su calidad o por una especial relevancia en sus zonas de producción.
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