Los vinos del Ródano se dividen en dos zonas muy diferenciadas tanto climática como vinícolamente, que en realidad deberían ser dos regiones separadas. En el Ródano Norte –se extiende unos 100 km entre Vienne y las cercanías de Montélimar–, las DDOO tienen un clima continental, suelos graníticos, son pequeñas y solo producen un 5% del total de la región, pero son los vinos de más calidad, sobre todo los afamados tintos de Hermitage, Côte-Rotie y Cornas, elaborados con la variedad syrah, que a veces se mezcla con las blancas marsanne, roussanne y viognier.
El sur del Ródano tiene un clima cálido mediterráneo, mayor variedad de suelos y produce una gran cantidad de vino, –tras
Burdeos es la región más grande en elaboración de vinos con DO– y más de 90.000 ha plantadas con diferentes variedades. Los vinos más famosos del sur del Ródano son los de Châteauneuf-du-Pape.
Côtes du Rhône
La estructura de las DDOO es piramidal, con un mismo concepto que se aplica tanto a una viña como a una región genérica: la AOC Appellation d’Origine Contrôlée –en sus siglas francesas–, AOP en la nomenclatura de la Unión Europea –cambia “contro-lada” por “protegida”– y en las etiquetas la “O” por el nombre de la denominación (Appellation Hermitage Contrôlée).
En la base está la genérica Côtes du Rhône (5.000 viticultores, 900 bodegas y unas 70 cooperativas), donde se elaboran tintos, blancos y rosados con unas reglas que hoy pueden parecer un tanto absurdas: los tintos deben tener al menos un 15% de syrah o monastrel; los rosados un mínimo de 80% de variedades negras y los blancos un 80% de variedades blancas.
Côtes du Rhône-Villages
Se creó en 1967 para distinguir aquellos pueblos cuyas viñas son de calidad superior (3.000 ha de viñedo y 95 pueblos). Los tintos y rosados tienen que estar elaborados con al menos un 50% de garnacha y un 20% de syrah o monastrell. El resto de las variedades no puede sobrepasar el 20%. Los blancos se elaboran con garnacha blanca, clairette, marsanne, roussanne, bourboulenc y viognier, y ninguna otra puede superar el 20%. El requerimiento mínimo de alcohol es del 12.5% para los tintos y del 12% para rosados y blancos, fácil de conseguir en el clima templado de la zona.
Villages y crus
Y como si fuera un ascenso dentro de la misma categoría, están aquellos pueblos a los que se autoriza que su nombre aparezca en la etiqueta en vez de la expresión “Villages”. Las regulaciones en cuanto a variedades y vinos son las mismas, pero los pueblos que alcanzan este escalafón se supone que producen vinos con una mayor personalidad y calidad. Actualmente existen 20 poblaciones con ese nivel: Chusclan, Gadagne, Laudun, Massif d’Uchaux, Plan de Dieu, Puyméras, Roaix, Rochegude, Rous-set-les-Vignes, Sainte-Cécile, Saint-Gervais, Saint-Maurice, Saint-Pantaléon-les-Vignes, Sablét, Séguret, Signargues, Suze-la-Rousse, Vaison-la-Romaine, Valréas y Visan.
El número puede aumentar si algún otro pueblo lo consigue, o disminuir si alguno lo pierde (muy inusual) o si obtienen deno-minación propia y ya no tienen que poner “Côtes du Rhône” en las etiquetas. Más allá de Côtes du Rhône hay ocho DDOO menores, también incluidas entre los vinos del Ródano, pero que casi pueden considerarse satélites: Châtillon-en-Diois, Clairette de Die y Crémant de Die en el norte, y Costières de Nîmes, Côtes du Luberon, Côtes du Vivarais, Grignan-Les Adhemar y Ventoux en el sur.
En la cúspide de la pirámide están los pueblos, comarcas, viñas o propiedades que han obtenido DO propia, que en Francia se conocen como “cru”.
Al norte, Côte-Rôtie
Es una de las DO más pequeñas; su nombre, “colina quemada”, viene de la larga exposición al sol de sus viñas y a pesar de su tamaño está dividida en Côte Brune (ladera morena) que produce vinos más tánicos y Côte Blonde (ladera rubia) de vinos ele-gantes y con taninos suaves.
En Côte-Rôtie solo elaboran tintos con la variedad syrah, aunque está permitido añadir hasta un 20% de la blanca viognier. Son vinos que gozan de prestigio debido al bodeguero Marcel Guigal, aunque también ha contribuido la especial adoración de Robert Parker dotándolos con puntuaciones de 100, que ha disparado los precios por encima de casi todos los vinos de Ródano y colocado entre los más buscados por los coleccionistas de todo el mundo.
Condrieu y Château-Grillet
Son las únicas DDOO del norte dedicadas a vinos blancos elaborados con viognier. Los blancos de Condrieu son muy florales, con aromas de anís y de frutas como albaricoque e incluso melón. El bodeguero Guigal es también responsable del resurgir de esta zona y su marca La Doriane es uno de los mejores vinos de la región.
Dentro de Condrieu se encuentra Château-Grillet, la única viña del Ródano con DO propia, adquirida en 2011 por François Pinault, el multimillonario francés dueño de Château Latour.
Saint-Joseph
Los vinos de esta DO, la más extensa del norte del Ródano, son sobre todo tintos elaborados con la syrah, aunque está per-mitido añadir hasta un 10% de marsanne y roussanne con las que también se pueden hacer blancos. La gran mayoría de los tintos no evolucionan bien por lo que se consumen en los primeros cinco o seis años, según el dicho, “mientras se espera que los hermitage maduren”.
Hermitage
Es la DO más prestigiosa del Ródano, codeándose e incluso superando a los grandes vinos de Burdeos y Borgoña. La mayoría de la uva es syrah con un pequeño porcentaje de marsanne y roussanne.
La mítica ladera de Hermitage se divide en parcelas o climats: L’Hermite, La Chapelle, Les Bessards, Le Méal, Les Greffieux, y Murets, además de otros de menor tamaño: Beaumes, Diognieres et Torras, La Croix, Les Diognieres, Le Gréal, L’Homme, Les Miaux, Les Rocoules, Maison Blanche, Les Plantiers, Peleat, La Pierrelle, Roucoules y Torras et les Garennes. Algunos de los nombres de estos climats aparecen en las etiquetas cuando el vino está elaborado con uvas de uno o dos de ellos.
Los hermitage tintos tienen una extraordinaria longevidad, requiriendo una o dos décadas para abrirse y evolucionando lentamente durante más de tres o cuatro. En su juventud presentan potentes taninos, un color cereza oscuro y aromas de frutos negros, pimienta y especias, pero no son fáciles de beber dado su carácter austero.
Con el paso de las décadas se suavizan sus taninos y adquieren una gran complejidad, con aromas a cuero y tabaco y una personalidad similar a los burdeos. Es famosa la anécdota de una cata de burdeos de 1961 a la que asistió Jaboulet, el antiguo propietario de la bodega que lleva su nombre, y confundió su propio vino La Chapelle, con un Château Margaux. Los blancos se caracterizan por sus notas florales, con toques de vainilla y frutos secos y los vin de paille por aromas de albaricoques, trufas y madreselva. En ambos casos no se quedan a la zaga de los tintos en cuanto a longevidad y complejidad.
Continúa leyendo la segunda parte de este artículo: Ródano II.
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