Ramón Bilbao celebra este año una década desde que creó Lalomba, un proyecto que nació con la intención de reinterpretar el viñedo y dar protagonismo a los pagos más singulares. Desde el inicio, la idea fue clara, elaborar vinos con identidad propia, capaces de transmitir el carácter de cada suelo y cada paisaje. En palabras de Rosana Lisa, directora de Proyectos Premium e Innovación, cada referencia busca tener un lenguaje único que exprese la personalidad de su origen.
La historia de Lalomba comenzó con Finca Lalinde, un rosado de guarda nacido en Monte Yerga, dentro de Rioja Oriental. “Finca Lalinde es frescura, elegancia y equilibrio. Pero, sobre todo, es parte de una historia que hoy seguimos construyendo con la misma ilusión”, declara Rosana.
Coincidiendo con la celebración del Día Internacional de la Garnacha, la bodega presenta la añada 2024 de Finca Lalinde. Se trata de un rosado elaborado con mínima intervención, fermentado en hormigón crudo, con levaduras autóctonas y crianza sobre lías. En esta nueva añada destacan los aromas de cítricos, frambuesa y hierbas mediterráneas como el romero y el tomillo.
La colección de Lalomba se ha ido ampliando en estos diez años e incluye, además de Finca Lalinde, Finca Ladero, situada también en las laderas de la Sierra de Yerga en Rioja Oriental, y Finca Valhonta, que procede de las terrazas de Villalba de Rioja en Rioja Alta.
“Son tres paisajes privilegiados de condiciones extraordinarias embotellados para poner en valor un patrimonio extraordinario y dar valor a la pureza. La suma de suelos y microclimas, la persistencia de una viticultura tradicional y sostenible de gran calidad, el valor del terroir, la altura. Elementos únicos que tenemos la suerte de preservar e interpretar” afirma Rosana Lisa.
Lalomba ha marcado un camino pionero dentro de los vinos parcelarios de Rioja mostrando la diversidad de estilos que ofrece la región.