Antes de que una manzanilla llegue a la copa, hay mucho trabajo. En Sanlúcar de Barrameda, pocos lugares explican mejor ese proceso que la Arboledilla, la histórica bodega de Barbadillo que este año cumple 150 años.
Levantada en 1876, la Arboledillafue pensada para crear, de manera natural, las condiciones que necesita la crianza biológica. Su altura, su orientación, sus naves y su cercanía al Atlántico hacen que en su interior se genere ese ambiente tan particular en el que el velo de flor encuentra su equilibrio.
Por eso, la Arboledilla es un espacio donde arquitectura y naturaleza trabajan juntas y donde cada corriente de aire tiene algo que decir en el resultado final del vino.
Coincidiendo con la Semana de la Manzanilla, Barbadillo celebra ahora el aniversario de uno de sus edificios más emblemáticos. Un lugar conocido como la “Catedral de la Manzanilla” por sus dimensiones y por el papel que ha desempeñado en la historia vinícola de Sanlúcar.
“La Semana de la Manzanilla nos brinda una oportunidad extraordinaria para recordar que detrás de cada copa existe un patrimonio cultural, arquitectónico y enológico construido durante generaciones. La Arboledilla es una de las mejores expresiones de ese legado”, afirma Manuel Barbadillo Eyzaguirre, presidente de Bodegas Barbadillo.
A pesar de su valor histórico, la Arboledilla sigue siendo parte activa del presente de Barbadillo y en ella culmina la crianza de Manzanilla Solear, una de las etiquetas más reconocidas de la casa.
Además, sus propios contrastes internos han abierto nuevas vías de conocimiento. El estudio de los distintos microclimas de la bodega permitió comprobar cómo vinos procedentes de una misma solera podían desarrollar matices diferentes según el punto exacto en el que se criaban. De ahí nacieron Arboledilla Levante y Arboledilla Poniente, dos manzanillas que muestran la influencia del aire, la orientación y el lugar dentro de la bodega.
Con motivo del aniversario, Barbadillo lanzará un pack conmemorativo con ambas referencias y una invitación para visitar sus bodegas. Una propuesta pensada para descubrir cómo un mismo origen puede expresarse de formas distintas cuando intervienen el tiempo, el espacio y el clima.
Siglo y medio después de su construcción, la Arboledilla sigue siendo uno de los grandes símbolos de Sanlúcar.