Guillermo Eguren es, según afirman sus hijos, un coleccionista de viñedos. Por raro que suene, conociendo la historia de Viñedos y Bodegas Sierra Cantabria, es fácil entender el significado de esta afirmación. Desde que la familia comenzó a elaborar vinos en la Sonsierra riojana, no han hecho otra cosa que ir buscando tierras singulares donde plantar las vides que mejor se adaptan a cada lugar.
Ante todo, agricultores
Seguramente esta fue la razón por la que Guillermo Eguren se enamoró de la finca El Puntido cuando la adquirió en 1975. Situada en la pedanía de Páganos, al pie de la ciudad amurallada de Laguardia, se considera una zona privilegiada, al estar en el valle del Ebro, protegida al norte por la Sierra de Cantabria y al Sureste por la Cordilla Ibérica. Con lluvias repartidas durante todo el año, veranos calurosos y secos e inviernos fríos, los elevados contrastes térmicos son ideales para la síntesis de compuestos polifenólicos y aromáticos. Aquí no quedaba más que plantar tempranillo, pero no cualquiera, sino el proveniente de selección masal propia de sarmientos en campo, y así lo hicieron durante los 10 años siguientes a la adquisición de la tierra.
La cuadrilla de canteros
Para convertir El Puntido en un château necesitaban una bodega a la antigua usanza, por eso en 1998 una cuadrilla de canteros experimentados inició la excavación en la roca siguiendo la pauta de los clásicos espacios del siglo XVI pero con unas dimensiones diferentes: amplios túneles de diez metros de alto por cuatro y medio de ancho con una longitud total de setecientos metros. La infraestructura a medida para la crianza de los vinos que querían hacer, coronada por una bodega de aire clásico en su construcción de piedra, pero nada convencional en sus instalaciones. Desde entonces se ha convertido en la base de operaciones de las bodegas de la familia Eguren: Sierra Cantabria, Viñedos Sierra Cantabria, Señorío de San Vicente y la propia Viñedo de Páganos en la DOCa Rioja, además de bodega Teso La Monja en Toro y Dominio de Eguren para los vinos procedentes de viñedos de las principales zonas vinícolas españolas.
Y llegó la vendimia
Viñedo de Páganos se estrenó con la cosecha de 2001 pero su primer vino, El Puntido ’01 no llegó hasta 2004. La excelente añada, además de la finura y complejidad del vino, pusieron alto un listón que el enólogo Marcos Eguren, apoyado en el director técnico en campo, Luis Felipe Cuesta de Toro, han sabido alcanzar hasta convertir El Puntido en un referente riojano que añada tras añada ha ganado en prestigio. Como ellos mismos explican, este tempranillo monovarietal fue creado con el objetivo de elaborar un gran vino que represente las características propias determinadas por la unión de clima, suelo y variedad.
Un año difícil
La cosecha de 2014 pintaba bien, con las lluvias suficientes para asegurar buenas reservas hídricas durante la primavera y temperaturas que favorecieron el desarrollo vegetativo durante la floración en verano, hasta mediados de septiembre, cuando empezaron a producirse precipitaciones y nieblas que ralentizaron la maduración y justo al iniciar la vendimia se dieron temperaturas elevadas que favorecen la botritis, lo que obligó a realizar una selección exhaustiva con una merma cercana al 30% en la producción total. A pesar de todo, la cosecha fue buena para producir un gran vino a la altura de sus predecesores que, guardado en óptimas condiciones, se puede conservar hasta, por lo menos, 2029.
Ficha de cata
DOCa Rioja
Tinto genérico –16 meses en barrica–
100% tempranillo.
Picota granate de gran capa. Pro-funda y sutil vía nasal, recuerdos de cassis, moras, arándanos, grafito, bizcocho, sándalo, tabaco, ceniza de puro, regaliz negro, chocolate, incienso, etc. Complejo, goloso, elegante, amplio, paso estructurado, con gran carga frutal, finos ahumados, especia-dos, minerales y persistente final dotado de una larga vía retronasal. Armonioso y aterciopelado.