Hace un año arrancó el proceso de elaboración de esta nueva edición en la que el lector puede consultar una didáctica y detallada información de 129 zonas vinícolas españolas, distribuidas por sus respectivas Comunidades Autónomas, en las que se incluyen 1.156 bodegas de diversos y, en ocasiones desconocidos, rincones del panorama nacional. El activo que genera mayor expectación son los vinos que aparecen puntuados, tras su cata a ciegas, por parte del Comité de Cata de la GVG, por cuyos sentidos han pasado 4.160 vinos desde octubre de 2021 a septiembre de 2022, lo que supone un 20,23% más sobre la anterior edición.
¿Cómo es una sesión de cata?
Para examinar cada uno de los vinos, se realizan catas en las que se ha analizan un total de 20 muestras por cada sesión. Dichos vinos son escogidos por zona de producción, añada y tipología por personal de la redacción de la GVG y, posteriormente, son envueltas en fundas para que los catadores carezcan de información sobre las bodegas o los vinos, convirtiéndose así en la única guía del mercado que puntúa a través de catas a ciegas.
El valor de la cata a ciegas
Desde sus inicios, la GVG ha contado con un sobresaliente elenco de profesionales del sector para poder analizar y puntuar los vinos publicados en cada edición. El Comité de Cata –a ciegas–, compuesto en esta 38 edición por 19 profesionales, está formado por reputados enólogos, sumilleres, periodistas especializados y catadores en activo que han analizado para esta edición 4.160 vinos. Tanto al comienzo de la Guía de la versión rústica, como en la web del Grupo Gourmets, en el apartado del Comité de Cata incluido en la sección de la Guía Vinos Gourmets, puede poner cara a los componentes del mismo, quiénes siguen escrupulosamente la filosofía de la GVG que se ha mantenido inalterable desde sus inicios. Creemos, firmemente, en el sistema de cata a ciegas, por el cual valoramos un vino desconociendo su marca que podría, intuimos, sugestionarnos en el momento de puntuarlo.
Para todos los públicos
La GVG no es sólo una herramienta para profesionales, también cumple una función formativa, así en sus páginas se detalla enriquecedora información de 129 zonas vinícolas, 209 tiendas especializadas con zona exclusiva de vinos y 160 fiestas relacionadas con el mundo del vino. Además, se incluyen esquemas de elaboración y crianza que sintetizan, a grandes rasgos, los diferentes métodos que bodegueros y enólogos siguen para producir las distintas clases de vinos que podemos encontrar en el mercado: blancos, rosados, tintos, generosos, dulces y espumosos. Para que la Guía sea completa, se explica el ciclo vegetativo del viñedo, un exclusivo esquema de aromas y sabores del vino desarrollado por el equipo de la GVG que expresa los aromas o recuerdos que nos puede transmitir cada vino, incluyendo a los peculiares generosos.
Más que una Guía
Otro aspecto diferenciador de la GVG son los descuentos enoturísticos que ofrece a sus lectores/usuarios, bien sea para realizar una visita a las bodegas adscriticas a este descuento –en total 163– catas e incluso por la compra de vinos en sus instalaciones. A éstos se suman descuentos al realizar compras en algunas tiendas especializadas que aparecen reseñadas. Dichos descuentos aparecen publicados en el desplegable denominado Pasaporte Gourmets, que acompaña a cada ejemplar de la 38 edición.
Actores principales
El equipo de redacción de la GVG contacta, anualmente, con más de 1.500 bodegas para obtener información y muestras de vino, siendo 1.156 de las que finalmente se han podido conseguir datos y muestras para esta 38 edición. Aunque las grandes estrellas y las más buscadas por los lectores en cada edición son, sin lugar a duda, los vinos descritos, que en esta ocasión son 4.427, de los cuales 4.160 han sido catados y recatados debido a que algunos de ellos presentaban anomalías que impidieron dar un juicio objetivo en un primer momento al tener alguno de los siguientes defectos: olor a corcho, notas de oxidación/evolución, falta de equilibrio organoléptico o que, bajo consenso del Comité, necesitaban algo más de crianza en botella para obtener mejores virtudes. Las razones para no incluir el comentario en algunos vinos son: no haber alcanzado la puntuación mínima exigida –80/100 puntos– tras su cata a ciegas, no haber sido catado por no disponer de muestra o que el vino y la añada hayan sido reseñados en ediciones anteriores en cuyo caso se indica un histórico en el cual se puede consultar en que edición se cató y la calificación que se le otorgó. En total, 2.621 son los vinos calificados, lo que supone alrededor de 5% más sobre la edición anterior. Sobresalen estas seis Comunidades Autónomas por contar con mayor número de vinos calificados: Castilla y León, La Rioja, Galicia, Cataluña, Andalucía y Castilla-La Mancha.
Los Mejores de la GVG
Como es norma en las últimas ediciones, es grato comprobar que cada vez son más los vinos que obtienen una calificación igual o superior a 90/100 puntos. En esta edición, 1.777 son los grandes destacados que conforman el capítulo del Cuadro de Honor de la GVG, lo que supone un incremento por encima del 5% sobre la edición pasada.
Nuevas zonas
Tres nuevos parajes se suman al listado de Vinos de Pago aprobados tanto por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, MAPA, como las instituciones europeas. Dos están en Castilla y León, ambas en la provincia de Valladolid: Abadía Retuerta –en Sardón de Duero– y Urueña, de cuyo municipio toma el nombre. La otra pertenece a Castilla-La Mancha y el nombre es La Jaraba que abarca términos municipales de Villarrobledo (Albacete) y El Provencio (Cuenca). En la actualidad están aprobadas en España, entre Denominaciones de Origen Protegidas e Indicaciones Geográficas Protegidas de Vinos, un total de 143 (101 DOPs y 42 IGPs).
Cambios enológicos
Parece que las tradicionales barricas de 225 l no son suficiente para los actuales enólogos. Ahora es cada vez más frecuente encontrar elaboraciones en las que se emplean depósitos de barro o ánfora, hormigón, huevos –cerámicos, granito, madera de roble–, e incluso de plástico para realizar tanto fermentaciones –maloláctica y alcohólica– como para criar los actuales vinos. A ellos se suman barricas de roble de madera de distintos tamaños entre los que des-tacan los de 500 y 600 litros, a los que también se denominan bocoyes o cubas, sin olvidar los tradicionales tinos/fudres.