Alta Badia

Belleza y serenidad

La estación de esquí mejor situada de los Dolomitas ofrece impresionantes paisajes, alta cocina, notables vinos y la hospitalidad sin par de la cultura ladina.

Foto: Alta Badia - Alex Moning
Foto: Alta Badia - Alex Moning

Por Javier B. Mateo

Publicación Revista: 01/12/2025

Publicación Web: 01/12/2025

Los Dolomitas, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2009, son uno de los paisajes más impresionantes de Europa: un conjunto de montañas en el noreste de Italia que combina inmensas paredes rocosas, amplios valles y lagos alpinos de aguas cristalinas. Su peculiar geología, formada por la dolomía, regala un fenómeno único conocido como enrosadira, cuando los rocas de las cumbres se tiñen de tonos rosados y anaranjados al amanecer o al atardecer. Más allá de su belleza natural, la región ofrece una rica mezcla cultural donde conviven tradiciones italianas, germanas y ladinas, que convierten los Dolomitas en un destino especialmente seductor.

1.200 km

Los Dolomitas albergan uno de los dominios esquiables más grandes del mundo, con 12 estaciones de esquí y más de 1.200 km de pistas, muchas de ellas interconectadas, por eso ofrecen un forfait únicamente para la estación donde se reside o el llamado Dolomiti Superski, que da acceso a todas las estaciones. Aunque se necesitaría mucho tiempo para recorrer toda la zona sin duda merece la pena pues hay cantidad de circuitos que se pueden hacer en un día sin repetir pista y disfrutar así de la variedad de sus imponentes paisajes. De las 12 estaciones de esquí que alberga el macizo montañoso, Alta Badia se encuentra estratégicamente situada en el centro, lo que permite ir esquiando a otras estaciones y sobre todo realizar la famosa ruta de la Sella Ronda, un circuito circular de 40 km que atraviesa cuatro valles; Val Gardena, Arabba, Val di Fassa y Alta Badia. Este recorrido es uno de los grandes atractivos del dominio, combinando deporte y paisajes espectaculares, además de las infinitas posibilidades que ofrece la propia estación. Los remontes mecánicos de Alta Badia permiten conectar los seis pueblos que la conforman; Badia, Corvara, Colfosco, La Villa, Sán Cassiano y La Valle. Otra de las citas ineludibles para los esquiadores más expertos es descender por la pista negra Gran Risa, sede de la Copa del Mundo de Esquí. Es una pista larga y exigente –unos 2 km con un desnivel de 644 m– con pendiente pronunciada sobre todo en el primer tramo que desciende cortando en dos un frondoso bosque de abetos. Antes del mediodía se puede apreciar además la espectacular luz sobre el macizo Sassongher. En fin, un amplio dominio hiperconectado para no repetir pista y accesible a todos los niveles, donde la calidad de los remontes, telesillas y cabinas de última generación –algunos con calefacción–, garantizan una experiencia cómoda y de alto nivel. La región cuenta además con numerosas pistas de esquí de fondo que ofrecen también una amplia variedad de excursiones entre sensacionales y relajantes paisajes.

Con esquís

Alta Badia es conocida por su apuesta por la gastronomía gourmet en altura pues alberga numerosos refugios en las pistas convertidos en restaurantes. Algunos de ellos cuentan con chefs de estrella Michelin, como Norbert Niederkofler, que reinterpretan recetas locales con un toque de creatividad e innovación. Tal es el caso del gulasch alpino o los tradicionales canederli, una de esas recetas campesinas que surgieron para aprovechar lo que tenían pues se trata de albóndigas elaboradas con pan duro mojado en leche y huevo, trocitos de jamón serrano, chorizo, queso y perejil que se sirve en un caldo. Siguiendo esta línea de excelencia, la estación celebra iniciativas como Sommelier on the slopes –Sumiller en las pistas–, una actividad sujeta a reserva donde, acompañados por un instructor, los participantes realizan un recorrido por varios refugios para disfrutar, en cada uno de ellos, de una cata de los vinos de Alto Adige –Tirol del Sur– conducida por sumilleres profesionales. A Taste for Skiing es otra de las actividades que, desde hace 15 años, combina la experiencia deportiva con la alta cocina. En este caso, cada uno de los restaurantes de las pistas sirve durante toda la temporada un plato diseñado exclusivamente para ellos por un reconocido chef. En esta ocasión cuentan con los tri estrellados; Massimiliano Alajmo, Niko Romito o Chicco y Bobo Cerea entre otros. Además, las terrazas de los refugios, como Piz Arlara o Club Moritzino, invitan a largas pausas gastronómicas, donde la comida se con-vierte en parte esencial de la jornada.

Sin esquís

De los seis pueblos que conforman la estación de Alta Badia el mejor situado y más animado es Corvara –La Villa y San Cassiano también son una buena opción–, donde en la década de los 30 del siglo pasado se fundó la primera escuela de esquí y se inauguró el primer teleférico. Alojamientos, tiendas, restaurantes y locales para disfrutar de cócteles y copas entre los que destaca Biraria L'Murin, una antigua cabaña de madera de dos plantas donde en temporada alta ofrecen música en directo. Corvara cuenta además con casi 20 restaurantes para todos los gustos; desde el estrellado La Stüa de Michil - Simone Cantafio, pasando por agrada-bles bistrós, locales de traición ladina y, por supuesto, pizzerías. Otra forma de disfrutar y descansar tras una jornada intensa de actividad es la posibilidad de relajarse en un spa alpino, pues muchos hoteles de la zona, como el famoso La Perla de Corvara, ofrecen experiencias únicas con saunas panorámicas, piscinas climatizadas y tratamientos a base de hierbas locales. Alta Badia cuenta además con una desarrollada red de transporte que conecta todos los pueblos a través de autobuses y taxis, lo que permite disfrutar de los más de 80 restaurantes con que cuentan las seis localidades en total. Esta combinación de deporte, après ski y relax se ha con-vertido en uno de los grandes atractivos de Alta Badia frente a otros destinos de montaña, reforzando su imagen como un enclave donde la excelencia gastronómica y el bienestar van de la mano.

Cultura ladina

Pero Alta Badia no es sólo montaña y deporte, también es historia y cultura. Aquí los ladinos, el grupo étnico más antiguo de los Alpes, mantienen vivo su idioma, su música y sus tradiciones. En Corvara, La Villa o San Cassiano se respira un ambiente auténtico reflejado en sus casas de madera alpinas con balcones corridos y tejados de pizarra a dos aguas. También la gastronomía ladina está muy presente, donde panes, quesos y mieles autóctonas tienen gran protagonismo junto a un sinfín de recetas. Los casonziei –raviolis rellenos de espinacas y ricota–, la polenta con setas o el speck ahumado son platos que no hay que dejar pasar. Para saber más sobre el pasado y presente de esta comunidad, el Museo Ursus Ladinicus, en San Cassiano, es una visita recomendada. Allí se explica tanto la historia de la región como los orígenes geológicos de los Dolomitas y la vida cotidiana de los habitantes del valle en sus pueblos y granjas.

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