Ruta de los tres pazos

Sendas de gloria

Una ruta circular entre bosques y ríos, tres pazos, dos restaurantes y uno original alojamiento, donde disfrutar la más pura esencia gallega.

Foto

Por Alfredo García Reyes

Publicación Revista: 01/03/2024

Publicación Web: 14/08/2024

Hay caminos legendarios en Galicia más allá del de Santiago. Rutas más o menos establecidas y señalizadas que permiten conocer las esencias de una tierra privilegiada en lo natural, en lo patrimonial y también en lo gastronómico. Entre ellas, el camino en dirección a Finisterre, ultreia o más allá lo llaman, que emprenden muchos peregrinos, tras teóricamente finalizar la ruta oficial en la catedral compostelana y abrazar la imagen del apóstol que preside el altar mayor.

Antes de encaminarse a Finisterre, lugar de potentísima escenografía en el que la magia –la espiritualidad, más bien– es evidente, peregrinos y visitantes de la capital gallega no deberían olvidarse de contemplar el renovado Pórtico de la Gloria. La última restauración, finalizada en 2018 tras seis años de trabajos, le ha devuelto parte de la policromía y la expresividad que la genialidad del maestro Mateo pergeñó para su ingente galería de imágenes.

Los tres pazos

Coincidente en parte con la jacobea senda hacia el Atlántico, por las tierras del concello de Negreira discurre la Ruta de los Tres Pazos o palacios. Un camino circular de poco más de 15 kilómetros, señalizado, que se puede recorrer a pie, en bicicleta o a caballo, con alternativa por asfalto para quienes prefieran moverse en vehículo motorizado.

La ruta parte de la localidad de Negreira, junto al Pazo de Cotón (siglos XVII-XVIII) y la plaza a la que da nombre, dominada por los impresionantes volúmenes y los elevados muros que protegen la construcción, recordando que antes de ser palacio fue fortaleza medieval. Desde ahí, la ruta se encamina hasta Ponte Maceira, donde está el Pazo de Balandrón, el más moderno de todos, pues se levantó a mediados del siglo XX entre el puente que da nombre a la localidad, el antiguo molino harinero y el río que lo alimentaba, el Tambre.

Un conjunto monumental que concentra las miradas de cuantos visitan la localidad, incluida con razón en la lista de Los Pueblos Más Bonitos de España. El camino continúa hasta Chancela, donde se encuentra el Pazo de Albariña o del Capitán (siglos XVI-XVIII), una fantasía de estilos arquitectónicos, entre lo medieval y el Barroco, rodeada por un enorme y lujurioso jardín paisajístico. En el regreso hacia Negreira la senda se abre paso por un impresionante bosque de ribera plagado de castaños, en paralelo al río Barcala que regala a su paso panorámicas reconfortantes. Incluso en esos días de lluvia y niebla que hacen de la aventura algo onírico: al fin y al cabo, qué sería de Galicia sin su característico clima.

Parada....

Para reponer fuerzas tras la ruta se impone una visita a Casa Barqueiro, restaurante de toda la vida con una impresionante bodega en la que caben todo tipo de vinos gallegos: a destacar la selección de ribeiros, blancos y tintos. Barqueiro es un buen lugar para disfrutar de los mariscos capturados o recolectados en los mares y rías gallegos, incluida la rara zamburiña negra, berberechos de tamaño cosiderable, navajas, centollas… merecen también atención los cortes de carne de vacuno gallego, sin duda entre las más jugosas y sabrosas del panorama nacional.

Pero es importante no perder de vista que el gran referente culinario entre Santiago y Finisterre es Costiña. Restaurante familiar que ha sabido evolucionar de la fonda de carretera abierta a finales de los años 30 del siglo XX por los abuelos, impulsores de los sabores más tradicionales y auténticos de Galicia, hasta la revolución culinaria reconocida con estrella Michelin y dos soles Repsol que impulsaron los padres y que mantiene el hijo: Manuel Costiña, que no es el apellido de la familia aunque todos les conozcan así. Manuel ha sabido transformar y ampliar el legado familiar sin perder de vista el buen producto de su tierra y el mar que la baña, transformándolo a través de técnicas de vanguardia en admirables obras de arte.

Su propuesta, con el menú degustación Garatuxa, se disfruta en tres espacios diferentes: los aperitivos, en la zona de recepción de productos y la bodega ubicada en el sótano del complejo; platos principales en el comedor y café, mignardises y licores en la zona de sobremesa, en torno a la chimenea y una impresionante colección de bebidas espirituosas.

... y fonda

Además los Costiña acaban de abrir un alojamiento tan original como atractivo y confortable: Retiro Costiña Wellness & Villas. Ellos mismos lo definen como “un castro del siglo XXI” y, de hecho, sus acogedoras habitaciones decoradas con exquisita sencillez, son villas independientes de forma ovoidal distribuidas en un inmenso jardín, recreando en su concepción las típicas aldeas celtas. Aquí el silencio solo lo interrumpen los sonidos de la naturaleza: el viento en los árboles, los pájaros, la lluvia en la noche, el mugido o el cencerro de alguna vaca lejana…

Un lugar para evadirse y también para seguir disfrutando del buen hacer culinario de la familia con uno de esos desayunos a base de productos locales, respetuosos con el ecosistema y que, la verdad, uno desearía que no se acabasen nunca.

Te puede interesar

Casa Pena

En Casa Pena hay una excepcional honestidad desde 1939, como dispensario de esas alegrías que se necesitan para solventar lluvias y otros fracasos del alma.

Alma Carraovejas desembarca en la DO Rías Baixas

Pedro Ruiz Aragoneses y su equipo afianzan su apuesta por los proyectos singulares dando continuidad a Compañía de Vinos Tricó y sus albariños de guarda.

El primer vino blanco gallego sin alcohol

Esta apuesta innovadora de Martín Códax Viticultores tiene como protagonista la uva albariño.