Sabía que iba a trabajar en el mundo del vino, porque como él mismo dice, es naturaleza, campo, gastronomía, lo tiene todo, lo que no sabía es que le iba a tocar hacerlo tan joven. Un repentino problema de salud de su padre, que afortunadamente superó, obligó a Richi Arambarri a hacerse cargo de dos bodegas, Castillo de Maetierra y López de Haro, con 24 años. Por apabullante que pueda parecer, tanta responsabilidad no fue suficiente y comenzó con su equipo un crecimiento imparable.
¿Que os movió a la expansión?
El origen es mi padre, que es un hombre muy inquieto y él ya tenia ganas de hacer algo más allá de la Rioja, aunque Vintae es un producto de nuestra generación y lo enfocamos como una manera diferente de vivir el vino, una cuadrilla de gente super apasionada con el reto de buscar nuevos lugares porque el panorama vitivinícola español es infinito. Además, si elaboras en más lugares al salir al exterior tienes más oportunidades, pero en el fondo es porque nos va la marcha.
¿Cómo ha sido este crecimiento en tan poco tiempo?
En 2005 empezamos a elaborar en otras zonas, desde ese año nos hemos expandido a 14 regiones en total. Ahora mismo defino la empresa como castellanoriojanonavarra que es donde realmente hemos echado raíces de verdad, porque de una expansión rápida y grande hemos pasado a una etapa de consolidación.
¿Cómo imprimís la personalidad Vintae elaborando en tantas zonas distintas?
Tiene una importancia fundamental Raúl Hacha, director técnico, que es socio y fundador con mi padre. Apostamos por una elaboración de mínima intervención; en Mateu y López de Haro, el 100% de los tintos se elaboran con levaduras autóctonas, y siempre buscamos frescura. Por ejemplo, en Ribera del Duero nos hemos ido a un páramo de casi a 1000 mt, en Rioja lo mismo, tendemos a buscar laderas. Buscamos la frescura, ya sea por altitud o clima atlántico y mínima intervención. Esto te permite que allá donde estés expreses el lugar y la frescura, éstas son las líneas comunes que unen todo lo que hacemos. Por eso nuestros vinos son un poco más livianos en estructura y cuerpo.
¿Cuál es el secreto del éxito de Matsu?
Ahora es nuestra marca más icónica, siendo riojanos nos conocen más por Toro, sobre todo a nivel internacional. Esta zona a pesar de ser pequeña está entre las más conocidas, por ejemplo en EEUU, pero vinculada a vinos muy potentes, densos, y nosotros rompimos con un estilo mucho mas fácil de beber, con madurez y estructura pero frescos. Toro es mágico, como dicen los locales “9 meses de invierno y 3 de infierno”, más lo suelos, más la alta edad de la viña, ha marcado un estilo que convence a los amantes de los vinos potentes. Bodegas como Numanthia, Termantia, Teso la Monja, han puesto Toro en el mapa y Matsu ha venido a ofrecer un perfil de vinos más accesible, también por una cuestión tanto económica como de estilo. Más del 70% de las ventas de Matsu son internacionales, en sitios como Inglaterra, Rusia, Corea del Sur, Canadá, EEUU, se vende en más de 70 países.
Habéis liderado la revolución de las etiquetas rompedoras…
Ahora nos hemos transformado en clásicos… pero por supuesto el marketing ha sido fundamental, el creador de la idea de Matsu fue mi hermano, en Toro nos impresionó la austeridad de la gente, por eso decidimos poner la cara de los agricultores que realmente cuenta la historia de este vino, de su elaboración y su frescura. La botella por sí sola tiene que comunicar y tiene que haber coherencia, si la etiqueta de López de Haro tiene un estilo clásico renovado, lo que hay dentro tiene que ser eso también, es algo que el mercado ha entendido y ha sido una de las piezas clave de nuestro camino en los últimos 15 años.
¿Cómo ha sido la expansión en el extranjero?
¿Ves esta mochila? – señala una de cuero muy gastada que tiene al lado – Ha estado no en los 70 países a los que exportamos, pero en más de la mitad. Cuando nos incorporamos mi hermano y yo, nosotros no exportábamos, y vino la crisis de 2008 y vimos que teníamos que salir adelante, yo me puse a viajar a ferias y a darnos a conocer. Yo estuve yendo a la London Wine varios años y dormía en una cama hinchable en casa de un amigo que estaba empezando a trabajar allí, estuve yendo 3 años sin conseguir nada y al cuarto, uno me dijo “chaval veo que siempre vienes, vamos a hacer algo”, y ahora es nuestro principal mercado. Creo que también influyó que muchos distribuidores e importadores se estaban viendo afectados por la crisis internacional, y vieron en nosotros un proyecto distinto liderado por joven y apostaron por Vintae.
Vuestros vinos atraen a gente joven ¿por qué?
El vino ha tenido el sambenito de ser la bebida de los padres, eso está cambiando mucho. La jerga de comunicación técnica, por ejemplo, nosotros rompimos con eso a través de las redes sociales, con las nuevas etiquetas, con el perfil de los vinos más afrutados … Siempre hemos envidado al mundo de la cerveza porque está vinculado a un consumo más divertido y nosotros lo hemos llevado también por ahí. El Ibalis, por ejemplo, que es un vino afrutado hemos sacado la versión 5.5, ahora veo en Logroño chavales de 19, 20 años que van al Wine Fandango, el restaurante que tenemos en Logroño, y se piden una botella entre todos en lugar de copas.
Este verano habéis abierto otro Fandango en Formentera…
Sí, y nos ha ido muy bien. El hilo conductor es el producto local, por supuesto pescados, que Luís Arrufat, con experiencia en varios restaurantes de estrella Michelin, prepara a la brasa; la otra gran estrella es el arroz. Además, hemos incluido el espacio El Colmado de Fandango, donde se pueden comprar productos gastronómicos locales.
Aparte de los Fandangos ¿cuál es tu restaurante favorito?
El Echaurren, es la cocina de siempre de la Rioja llevada a la exquisitez. Pero no el 2 estrellas, que es una maravilla, sino el tradicional, que es la cocina de cualquier abuela llevada al máximo con las técnicas de siempre. Para mí ese el camino que llevan el mundo del vino y la gastronomía, las tradiciones, lo que ha sido nuestra esencia, pero con el máximo cuidado, además ellos son una familia que te los comes a todos.